No pude haber sido así.

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4.

Caminamos por un rato, de nuevo sobre la acera. 

-¡Aquí es!- Nos detuvimos frente a una casa con fachada muy parecida a la de aquel taller.- Deberás recordar el camino, pues aquí es donde tú también vives.- Me guiñó el ojo ladeando ligeramente la cabeza. 

Buscó en el bolso colgando de su hombro y sacó un llavero. Abrió la puerta con un poco de dificultad al girar y retirar la llave del picaporte. La perdí de vista cuando entró hacia una habitación. Igualmente atravesé el umbral de la puerta cerrándola por inercia. Avancé con algo de timidez en mi caminar hasta el centro de la sala de estar. Desde ahí se podía escuchar el sonido de agua cayendo. A diferencia de la casa de Rosell ese lugar tenia objetos decorativos de sobra, a diferencia del taller, estaba realmente ordenado y sin charcos de aceite o líquidos de dudosa procedencia sobre el camino. 

Al cabo de unos segundos, Zoe salió para encontrarse conmigo. Me entregó otro cambio de ropa y una toalla. 

-Te preparé la tina, ¿Debo suponer que puedes asearte sola?- Estuve a punto de mover la cabeza en respuesta afirmativa pero antes, ella cayó en cuenta de lo obvio.- Claro que sí, no eres paralítica.- Se dio una palmada en la frente algo divertida. 

Entré a la habitación ignorándola. El lugar resultó ser un cuarto de baño. En cuyo final, pegada a la pared, yacía una tina blanca que, a pesar de parecer antigua se veía bastante bien conservada al igual que reluciente. El sonido acuoso que oí en la sala antes de entrar, provenía del agua que corría desde el grifo hacia su interior emanando vapor de sí. Cerré la puerta y fui despojándome de mis prendas una a una. Entré a la bañera y me senté esperando a que e agua me cubriera casi por completo. Cuando ocurrió, ésta se estaba rebosando por los bordes así que cerré la llave de inmediato. 

Zoe ya había vaciado un poco de jabón líquido en el agua, pero con la mugre desprendiéndose de mí, éste acabó cortándose. Tuve que echarle una buena porción extra. Cuando al fin se formaron las burbujas, fui lavándome hasta deshacerme por completo de todo rastro de suciedad en mi cuerpo. 

Sobre mi ropa descansaba la navaja dentro de su funda. Estiré mi brazo lo suficiente para alcanzarla. La tomé y volví a mi posición anterior con la navaja entre mis manos. 

Me la quedé observando por un largo tiempo. 

"¿A qué se refería ese chico cuando me dijo traidora?... No he traicionado a nadie.." 

Giré la navaja en mis manos, pasándola con cuidado entre mis dedos. 

"...¿o si?" 

Esa cuestión me heló la piel. La sola idea de no conocerme a mi misma me hacía temblar, porque ¿Quién era yo en realidad?, ¿Qué era capaz de hacer?, y... ¿Por qué terminé de esta manera? 

El sonido de la daga al caer de mis manos fue el mismo que el de cualquier otro objeto estrellándose en el agua a causa de una abrupta caída. Lo recuperé y lo devolví a su vaina de tela. 

"No lo sé." 

El no saber me desesperaba profundamente. 

"Realmente no lo sé... no soporto todo esto." 

Azoté el agua con furia. A causa de eso noté que mis manos ya tenían la apariencia de una ciruela pasa  por la humedad. 

Me envolví en la toalla y salí del agua. Me puse el cambio de ropa tomándome un momento para esconder la daga con su estuche, en mi pantalón, de manera que fuese invisible incluso para quienes prestaran atención. 

Alcé la vista hacia algo borroso frente a mí. Un espejo no muy grande empañado completamente, colgaba descaradamente frente a mi cara. Asenté mi mano en la fría superficie, sintiendo el vapor de agua bajo mi palma. La deslicé quitando los restos de la opaca humedad del objeto, descubriendo el reflejo de un rostro: mi rostro. Piel pálida. Labios delgados. Una pequeña nariz. Una melena mojada de cabello oscuro sin forma y a la vez algo ondulado. Pero los ojos de aquel reflejo, mis ojos, se veían sin vida. Con una mirada atenta y profunda, al mismo tiempo éstos me observaban como si hubiesen sido creados nada mas que por un vacío infinito. Mi mente se perdió en las profundidades de aquella imagen de mí misma. Observando aquellos ojos, ese par de agujeros negros que por ser el mismo vacío, serían capaces de devorar todo en lo que fijen su visión. 

Rápidamente descolgué el espejo, volviendo a colocarlo en su lugar girado hacia la pared. En donde no pueda ver más esa aturdidora mirada indescifrable. 

Recogí mi ropa y sin mirar atrás salí del intento de sauna en el que se había convertido el cuarto de baño. 

Busqué a Zoe con la mirada. No tuve éxito. 

Merodeé por la casa sin otra cosa mejor que hacer, hasta que me topé con una puerta con una hoja de papel pegada con cinta sobre ella: Estoy en la biblioteca. Ésta puerta lleva a tu cuarto, ponte cómoda.  Decía. 

Giré la perilla entrando a aquel lugar. No era la gran cosa, pero se sentía agradable el lugar. Dejé mi ropa usada en una esquina de la habitación, dentro de un cesto a juego con el papel tapiz color cian. Me apresuré a la biblioteca, aún sin saber donde estaba. La encontré al tercer intento de abrir puertas al azar. 

Justo en el momento en el que puse un pie dentro de aquel lugar, algo me derribó. Antes de darme cuenta me encontraba tirada en la alfombra, con un libro estampado contra mi cara. Por lo mismo, lo primero que vi al abrir los ojos fue el título impreso en la portada, y a Zoe sentada frente a mi sobándose la frente. 

-…- Mi cabeza comenzó a palpitar. 

-Perdona, no te había visto entrar.- Me ayudó a incorporarme. 

Me quedé observando el libro. 

-Lo había encontrado desde hace un tiempo, pero nunca creí considerar aplicarlo.-  

Alcé la mirada y noté un pequeño brillo de esperanza en sus ojos. 

-Aún si es casi nula la probabilidad de que funcione, si existe la más mínima opción de que vuelvas, la tomaré.- Parecía que realmente quería probarlo en mí. 

Ladeé la cabeza en busca de una explicación más clara. Antes de obtenerla, Zoe tomó mi mano y me llevó frente a un sofá acolchonado invitándome a sentarme en él. Sin más que hacer tomé asiento hundiéndome en la almohada de terciopelo que reposaba igualmente en él. Aunque aún no me quedaba del todo claro como lo haría, me estaba haciendo una vaga idea de lo que quería intentar. 

-Dicho en otras palabras...- hizo una pausa.- Con esto puedes recuperar tus recuerdos.- Se veía realmente convencida.

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Esperen al próximo capítulo la semana que viene!! tantantaaaan~
B)
눈u눈
(Cualquier sugerencia o amenaza, son libres de comentar) ^-^

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