5 - Cinco despedidas

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A la mañana siguiente del incidente, Kazuma se presentó al enorme edificio donde viven las quintillizas. Al parecer, Miku tenia bastante noticias, y quería contarle sobre todo lo sucedido el día anterior después de retirarse.

Ni bien llegó al recinto, pudo ver como la chica ya se hallaba esperándolo en la puerta principal. 

— Perdón por llamarte un domingo — Se disculpó apenada la joven.

— No te preocupes por eso. Subamos y cuéntame todo lo que pasó.

Miku asintió y ambos se adentraron al apartamento. Una vez arriba, tomaron asiento en los sillones del salón y la dueña de casa, luego de tomar un poco de aire, decidió a comenzar con el relato.

— Veras, aun después de que te fuiste las dos siguieron discutiendo bastante fuerte. Y al final... — Miku agachó levemente la cabeza preocupada — Las dos huyeron de casa.

— ¡¿Qué?! ¡¿De verdad ambas cumplieron con su palabra de irse?!

— Así es. Ichika y Yotsuba intentaron hablar con ellas, pero lamentablemente son muy cabeza duras. Ahora piensan que si vienen antes que la otra perderán...

— Tsk, esas idiotas... Como si fuera una clase de competencia — Kazuma se recostó sobre el respaldo del sofá y se cruzó de brazos — ¿Y que hay de las otras dos?

— Tienen cosas pendientes por hacer que no pueden dejar de lado — Respondió Miku — Ya sabes, Ichika con el trabajo y de Yotsuba solo se que tenia algo que hacer.

*Suspiro* Y justo esto tenia que pasar antes de los finales... — El joven se quedó mirando al techo — Pensar que hasta ayer estaba todo bien.

— Sí... — Coincidió apenada mientras subía sus piernas al sillón y las abrazaba —Ha pasado mucho tiempo desde que este lugar se sentía tan vacío.

— Bueno, supongo que no podemos dejar esto así — Kazuma se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta — Demos una vuelta y tratemos de averiguar a donde fueron.

Miku, con una grata sonrisa, aceptó la idea de su tutor y se dispusieron a buscar el paradero de las dos hermanas. Dieron vueltas y vueltas por todos lados, pero no podían encontrar ninguna pista.

Luego de una gran caminata, decidieron descansar aunque sea por un minutos para recuperar el aire.

— Maldición, no hay forma de encontrar nada — Mencionó Kazuma frustrado.

— *Jadeos* — Por su parte, Miku parecía estar totalmente agotada — No quería hacer esto... pero no queda otra...

La quintilliza volvió a ponerse erguida y se dirigió hacia un grupo amplio de personas. Una vez frente a ellos, llamó su atención y les preguntó.

— ¿Han visto a alguien que se ve así?

— (Vaya... supongo que es una buena manera de saber el paradero de alguna de ellas) — Pensó el chico — (Que convenientes son las quintillizas.)

Una de las mujeres presentes reconoció el rostro de la chica, e informó que había visto su rostro en un hotel cercano.

Con esta información, ambos jóvenes se fueron a aquel edificio. Y allí se encontrarían efectivamente se encontrarían con una de las chicas, Nino. 

— ¿E-Eh? ¡¿P-Por qué ustedes están aquí?! — Preguntó exaltada la chica — ¡¿Y como entraron?!

— Solo les tuve que decir que olvidé mis llaves en recepción — Explicó su hermana.

[Konosuba x Go toubun] ¡Dios bendiga a estas maravillosas quintillizas! 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora