Capítulo 6

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Corazón confundido



Lia se encontraba en su habitación, en ese silencio que solo el bosque sabe otorgar. Sobre la palma de su mano, un pequeño y perfecto copo de nieve flotaba, bailando en distintas direcciones según ella lo guiaba con la mente.

Ya se había cambiado la pijama por su habitual traje de viaje. Estaba cerca de la ventana, observando el denso follaje; ese era su pasatiempo favorito. Desde que era una niña, observar el mundo exterior era lo único que la distraía de su encierro. Gran parte de su vida en el reino de Acrea la pasó tras los muros del castillo, privada de libertad por razones que aún desconocía.

Incluso sus cumpleaños los recordaba como días grises. Nunca tuvo una fiesta; solo eran días donde llegaban regalos de nobles hipócritas que veían en ella una moneda de cambio para alcanzar el trono. Por eso, Lia nunca había experimentado el amor más allá de la amistad. Era un sentimiento que no le llamaba la atención... o eso creía ella.

Toc, toc.

—¿Lia, puedo pasar? —La voz de Merlín interrumpió sus pensamientos.

—Claro, adelante —respondió ella, deshaciendo el copo de nieve con un soplido.

Merlín entró con cierta dificultad, equilibrando en sus manos una bandeja.

—Hans te preparó tu postre favorito y yo me ofrecí a traerlo —dijo con naturalidad, dejando la bandeja en la mesita de noche.

Lia lo miró sorprendida.

—Jack nos contó lo que pasó esta mañana —añadió él, sentándose en el sillón—, y Hans pensó que esto te animaría.

—Fue una magnífica idea. Le agradeceré después... y gracias a ti también, Merlín —le sonrió ella con sinceridad.

—Descuida. Me alegra poder ayudar, aunque sea con algo tan pequeño.

—Para mí significa mucho —afirmó Lia, tomando asiento junto a él mientras saboreaba el postre—. ¡Hans se lució! Está delicioso.

Merlín la observó por un momento antes de preguntar:

—¿Y cómo vas con tus poderes? ¿Ya puedes crear armas?

—He mejorado mucho gracias a ti —respondió ella con orgullo—. Ya puedo crear espadas, arcos y flechas... casi cualquier cosa que imagine.

—Impresionante. Será de gran ayuda en combate.

—Lo sé —bromeó ella con una chispa de picardía—. Creo que hasta soy más poderosa que tú.

—¡Oye! Eso fue un golpe bajo —Merlín se llevó una mano al pecho, fingiendo estar herido, y ambos soltaron una carcajada.

—Solo bromeaba. Eres el mago más poderoso que conozco.

—Lo sé, soy increíble —presumió él, recuperando su aire arrogante.

—¡Merlín! —se quejó Lia dándole un pequeño codazo.

—Pero tú lo eres más —añadió él, dándole unas palmaditas en el hombro.

  Diferentes e Iguales / Merlin (Finalizada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora