Noches de insomnio
(Camila point of view)
Hace ya una hora aproximadamente que no podía dormir, al mirar el reloj al lado de mi cama me di cuenta de que eran las 2 de la mañana, pero no podía más, no podía seguir durmiendo. Detestaba esto, solo me pasaba cuando peleaba con mis papás, como la tarde de hoy. Había prácticamente huido de casa entre lagrimas al darme cuenta de que mi padre había estado gastando demasiado dinero en lo que yo imaginaba eran drogas, no sabía si la estaba consumiendo porque ya hace un tiempo que me aseguraron que no lo hacía, pero sabía que la negociaba, mi madre me dijo no tener nada que ver con eso pero yo sabía que el estaba utilizando parte del dinero que yo les daba para comprar la droga, estana casi segura de ello aunque no me lo quisieran admitir, aquello me había dolido como la mierda. Luego de discutir demasiado, había decidido venirme a mi casa, eso había sido demasiado, ya bastante había tenido que pasar con ellos por el tema de mi sexualidad, los problemas económicos, después porque papá comenzó a consumir la droga y ahora ¿la vendía? Había sido suficiente para mí.
Me levanté y sonreí un poco al observar a mi nuevo gato levantar la cabeza confundido al notar el movimiento de la cama, sonreí suavemente y le acaricie la cabeza antes de salir de la habitación con dirección a la cocina siendo seguida por el que maúllaba suavemente. Me lo había encontrado en la puerta de mi departamento cuando recién llegaba a casa, sabía que por las instalaciones habían varios gatitos y a lo mejor el se había perdido, traté de ignorarlo porque venía triste, pero cuando entre a mi departamento me sorprendió darme cuenta de que el me había seguido hasta dentro, simplemente no me pude resistir y decidí quedarmelo, era su primera noche aquí y aún no le había puesto nombre, pero pensé que sería un divertido compañero para Kano. Quizás lo llamaría Raiden o Goro, no lo sé algún nombre de Mortal Kombat, si era niña podría colocarle Kitana y así quizás Lauren se burlaría de mi como siempre por ser infantil. Eso me gustaba.
Encendí la luz apenas observé el interruptor, nunca me había gustado la oscuridad, desde que soy una niña, incluso, vivir sola me costó un montón, pero sabía que vivía en un hogar inestable y que tenía que salir de ahí, que tenía que seguir mis sueños. Pero, por el miedo a vivir sola siendo mujer obtuve a Kano y ahora, bueno ahora contaba con Gato, quien por cierto, lo primero que hizo fue dirigirse a donde le colocaba la comida. (Debía de recordarme comprarle un comedero)
Yo, abrí el refrigerador y me reí como una estupida dándome cuenta de que prácticamente había hecho lo mismo que el, tomé un plátano y luego me dirige al sofá en donde me senté suspirando. Tragué saliva al sentir el nudo en mi garganta, odiaba estar mal con mis padres, pero odiaba lo que hacían, me molestaba con mi padre por lo que hacía y con mi madre por no detenerlo, me molestaba que sabían que nunca tuvimos una vida digna y ahora en vez de vivir sanamente lo que nos podemos permitir estaban echando todo a perder poniendo en peligro su integridad. Los vicios son una mierda, por eso yo no tenía ninguno. Los únicos vicios que tuve en mi vida era una casita de muñecas que mi madre luego de trabajar demasiado pudo comprarme una fría navidad, adoraba esa casita, todavía la tenía en el ático, esa casita había sido uno entre los únicos regalos que había podido recibir en Navidad.
Al ser inmigrantes mexicanos, la gente nos despreció muchísimas veces, bueno, a mis padres, a mi me lo hacían en el cole. Papá nunca consiguió un trabajo estable y mamá trabajaba en un restaurante y hacia todo lo que podía, entre lo poco que reunían los dos compraban la poca comida que alcanzaba y me compraban las cosas para el colegio, ahí todo moría. Nunca pude ser como las demás niñas, me encantaban las muñecas y solo tenía una cuando la niñas que estudiaban conmigo tenían un montón, pero yo adoraba a la mía. En mi niñez, carecí de muchas cosas, pero algo que siempre aprecié de mis padres fue que nunca me faltó su amor, ellos me hacían sentir como que lo malo que me pasaba en la escuela era nada y que lo poco que comía en casa era demasiado. Yo era feliz porque el amor que ellos me daban amortiguaba todo el dolor.
Me fui de casa apenas cumplí los 18, todo lo había logrado gracias al padre de Dinah e incluso, fue el mismo quien me compró el departamento cuando comencé a trabajar con ellos en el estudio, fue un agradecimiento porque muchas de las canciones que yo compuse fueron un éxito. Decidí irme porque la situación en mi casa venía cayendo desde los 16 al mi padre comenzar a consumir las drogas y el alcohol, no nos trataba mal, pero era cuestión de tiempo, muchas veces perdía el control de la nada y eso que había en sus ojos daba miedo, demasiado miedo, no quería verlo morir, me destrozaría.
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Hojas de Otoño (camren)
RomansaLauren Jauregui había vivido toda su vida en cuna de oro como modelo oficial de los diseños de su madre Clara Jauregui, la diseñadora más aclamada del momento, creadora de la marca Morgado and J. A los cinco años, Lauren comenzó a practicar equitaci...
