Una nueva etapa

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           Es un día bastante caluroso, mi tercer día en la capital de Miami y aún no he podido disfrutar de este hermoso lugar. El viaje desde California había sido muy agotador, largas horas de vuelo, una escala de tres horas y mucha turbulencia, un viaje algo costoso que había costeado la nueva presa de mis padres. Se trataba de un chico con los tres requisitos que tenía una vida llena de lujos, al parecer estaba muy interesado en mi ya que pago los pasajes y nos facilito el hospedaje en una de sus casas. Según lo que había escuchado era joven, musculoso y alto lo contrario a los demás chichos que había conocido en mis citas, y para que mentir el echo de que fuera un Europeo hacia que mi intriga aumentara. A lo largo de mi recorrido (obligado) buscando candidatos había conocido chicos de diferentes partes de Estados Unidos con nombres realmente extraños por ejemplo Maxwell, Lautaro, Lidon, Aloyses...pero el simplemente se llamaba Daniel, un nombre que al parecer era muy común entre los europeos.

Daniel Oviedo, me quede observando el nombre mientras me preguntaba si sería el hombre con el que tenía que compartir parte de mi vida. Seguro era uno de esos chicos pijos que solo levantaban un dedo y obtenían lo que quisiera, justamente eso era lo que mi madre buscaba en un chico. Al menos en mi cabeza existía lo probabilidad de que no le gustara, aunque no quiera sonar creída sabía que eso no iba a pasar. Desde mi infancia he vivido rodeada de pretendientes gracias a mi físico, supongo que los ojos claros junto a mis facciones hacían todo mas fácil. Mis pensamientos se detuvieron cuando el auto paro en la entrada de una gran casa, mejor dicho una mansión.

— Esta es la vida que te mereces hija — escuche a mi madre decir con una sonrisa radiante en su rostro, yo me encogí de hombros al bajarme del auto y le eche un vistazo a aquel lugar, era realmente precioso.

El olor a césped inundo mis fosas nasales mientras me acercaba a la entrada, en donde se encontraba el mayordomo el cual nos presento la casa con detenimiento. Un repentino viento frío logro que me abrazara a mi misma, el aire central estaba realmente frío, mi madre al notarlo me puso una chaqueta sobre los hombros que inmediatamente me quito el señor Smith y la remplazo por un abrigo de piel que logro que a mi madre le brillaran los ojo, ya entendía porque era el mayordomo del señor Daniel pues era muy atento. Para ese momento mi padre había desaparecido de nuestro lado, seguramente estaba fuera viendo el paisaje de las playas que estaban justo detrás de la casa. El señor Smith me llevo a la que sería mi habitación, dejo mi maleta en una esquina y me dedico una sonrisa de bienvenida.

— Siéntete como en casa señorita Mia, mañana el señor Daniel vendrá a conocerla. Tienes estilista personal, cocinera, sirvienta... en fin todo lo que necesites, y cualquier cosa avíseme.

— Solo Mia por favor, puedes tutearme de verdad y muchísimas gracias — le dije amablemente a lo que el sonrió.

Inspire profundamente al ver cómo salió de la habitación, eche un vistazo y sin pensarlo me deje caer en aquel colchón. Carajos, era como dormir en una nube. Mire el reloj y vi que eran ya las cuatro de la tarde sin embargo yo sentía que ya era de noche por el uno que tenia. La pantalla de mi celular se encendió, era un numero desconocido.

De : Número desconocido
Para : Mia Jonson
Estoy ansioso por conocerte, tus fotos me tienen alucinando. Nos vemos pronto. Muero porque ya seas mi esposa.

Parpadeé al leer aquellos palabras, no podía entender como un chico tan joven tenía tantas ansias de casarse y mas con una desconocida, probablemente jamás lo entendería. Me estire en la cama con los ojos cerrados disfrutando el aroma de la habitación; tenia un olor particular posiblemente provenía de una colonia que costaría bastante pero el olor era realmente agradable. Era muy varonil, al punto de poder imaginarme a Daniel con tan solo oler el perfume. Mis pensamientos se esfumaron al ver como mi madre apareció en la habitación con una gran sonrisa en el rostro.

— Esto es una maravilla Mia — dijo con emoción observando cada detalle de la habitación. — Wow.

— Es linda — susurre refiriéndome a la habitación a lo que ella me dio un golpe flojo en la mejilla.

— Con tu actitud cagas todo, y te sugiero que descanses que mañana tendrás un largo día con Daniel, es tu oportunidad de convencerlo.

— Como digas — musité entre dientes observando coo se iba a la que seria su habitación.

Y en ese momento mi mirada la capto una carta que se encontraba en la mesa de noche con mi nombre en cursivo, sin pensarlo me acerque a esta y la abrí con cuidado de no estropearla.

Mia espero que estés cómoda y disfrutes de tu nueva casa. Besos.

Definitivamente Daniel era una caja de sorpresas y estaba claro.

MERAKI ©  || @skydivessHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora