Ha pasado días de ansiedad pero aún sigue teniendo una sonrisa en su rostro, la ha pasado mal pero todavía tiene esperanzas de ser feliz.
Sin embargo esa esperanza se marcha cuando sus padres toman las riendas de su vida haciendo lo que quieran con...
Permanecí quieta mientras Daniel me observaba con detenimiento, estaba ansiosa por ver cómo estaría quedando el dibujo, jamás me habían dibujado y mucho menos una persona que no conocía. Mantenerme recta sin moverme era más difícil de lo que parecía así que de vez en cuando me acomodaba pero al parecer a el no le molestaba. Luego, me pidió que me acomodara el cabello hacia un lado para dejar mi escote a su vista cosa que hice echándome el cabello hacia atrás luego de sacudirlo, lo hice un par de veces hasta que logre su aprobación. Estaba segura de que tenía el pelo totalmente desaliñado pero al parecer eso era lo que el pretendía. Hice una mueca al sentir el sabor amargo a la pintura en mi boca y el soltó una carcajada logrando que lo mirara.
— No te comas la pintura hermosa — me vaciló.
— No te babees mientras me dibujas guapo — dije en su mismo tono provocando que volviera a reír.
No quería dañar la pintura que tenia en los labios así que intente pensar en otras cosa, y en ese momento sentí como una lagrima cayo por mi mejilla al recordar a Daniela cuando se ponía a dibujar en medio de la clase de ciencias. Daniel vio la lagrima e inmediatamente comenzó a dibujar con una rapidez impresionante.
— Sigue así Mia, piensa en dolor, refléjalo en tu expresión — susurro alucinado.
Las lágrimas continuaron desbordándose de mis ojos sin parar mientras Daniel continuaba dibujando, luego de varios y largos minutos se acerco a mi con una sonrisa débil, se sentó a mi lado y sin pensárselo me abrazo con fuerza durante unos segundos, sentí como acaricio mi espalda desnuda a la vez que mi piel se erizaba. Y el lo noto pues pude ver cómo sonrió de momento.
— Eres genial Mia, no me equivoqué contigo — murmuró mientras me ponía en pie.
Esta decisión definitivamente no fue la mejor pues resbale al estar empapada en pintura aterrizando sobre el, en otro momento hubiera sido algo romántico pero no, me había virado el pie logrando que gritara fuerte. Daniel preocupado me tomo en brazos a la vez que salía rápido hacia su coche, mi madre me iba a matar en cuanto se enterara.
— Joder, como duele — me queje mientras Daniel me acomodaba en el auto, grite al sentir como me había pinchado el pie y el se maldijo a el mismo.
— Lo siento Mia, te llevare al medico ahora mismo — dijo montándose con rapidez en el auto para seguidamente ponerlo en marcha.
Me queje una y otra vez notando como el dolor iba en aumento, el acariciaba mi mano intentando calmarme pero ese dolor era imparable. Me retorcí en el asiento y maldije bajo muchas veces. El camino se estaba haciendo realmente largo pero al llegar rápido me atendieron con prioridad, Daniel era más conocido de lo que pensaba. El doctor me atendió con amabilidad, me recetó algunos medicamentos para la inflamación al igual para el dolor y me vendo el pie con un fuerte yeso, genial que bien empezaba mi nueva vida.
— Ay hermosa no has tenido suerte — susurro Daniel en mi oído mientras volvíamos al auto a lo que yo suspire.
— Ya te empiezo a traer problemas Daniel — dije mirándolo a lo que el negó mirándome.
— Me agradas mucho, y no quiero que me digas Daniel, suena muy soso eh, dime Dani
Sentí sus labios húmedos en mi mejilla y le sonreí mientras este volvía a montarme en el auto. Sin poderlo evitar mis ojos se abrieron al ver el asiento manchado de pintura, me iba a morir de vergüenza sin embargo, para el fue insignificante. Vi como comenzó a conducir y suspire. Quería tocarlo. Moría por acariciar su tupe marrón, su cuello, sus labios, en fin. Esos músculos de los brazos junto a su espalda lograrían que yo cayera en esa tentación europea que tenía al lado, no iba a poder resistirme a semejante bombón.
— Cuéntame sobre ti
— No tengo mucho que contar hermosa, soy empresario, pintor, fotógrafo y ingeniero, mayormente me la paso en viajes de trabajo, me gustan las aventuras, quisiera ser padre... vamos los bebes son adorables —dijo al ver mi rostro. — Me gustan muchas cosas, ir a cenar, el cine, el buceo, el surf, paracaídas, diría que soy un chico completo.
— Y tan completo —dije mirándolo a lo que el sonrió. — Eres interesante, nos llevaremos bien moreno.
— De eso estoy mas que seguro hermosa.
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