Mi madre

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— ¿Me traes agua? -dije en un tono alto desde la habitación para seguidamente reírme al escucharlo gruñir.

Daniel se había comprometido en atenderme mientras me recuperaba de mi esquince, y claramente yo me estaba aprovechando de ese beneficio. Amaba ver su cara de cansancio cada vez que le pedía algo, pues ya hasta donas de chocolate me había traído. Con una cara desanimada apareció en la habitación con un vaso de agua el cual me lo tome de un sorbo, estaba sedienta.

— Mmm Rico -susurre devolviéndole el vaso.

— Mmm rico -me imitó rodando a los ojos, yo reí y le di un golpe flojo en su brazo. — Uh, la princesa ya me está teniendo confianza.

— Te falta mucho eh -dije como una niña pequeña. — Pero me caes bien, eso ya es un paso.

Una sonrisa espléndida se posó en sus labios mostrando sus perfectos dientes perlados, tenía una sonrisa preciosa y ni hablar de sus ojos marrones que intimidaban tanto. Observo mi pie y luego poso su mano sobre este sin hacer daño, lo acaricio con suavidad, como si se tratara de un bebé y luego logro que hiciera una mueca de asco al ver cómo dejó un suave beso en mi pie, estaba loco.

— Yo tú no hubiera echo eso -dije imitando una arcada.

El rio mientras negó con su cabeza y luego me dio un toque en la nariz, beso mi frente y sin más salió de la habitación dejándome sola, este hombre era muy misterioso y eso me gustaba pero a la misma vez me enojaba.

Al verlo irse me acomode en la cama mientras escuchaba música en la televisión gigante de la habitación a la vez que veía mis redes sociales, sin nada interesante que ver me entró la curiosidad de investigar sobre Daniel y eso hice, comencé a buscar un par de cosas sobre el en Google y acabe conociendo su vida literalmente.

— ¿Ex-Novia? -me pregunte a mi misma a la vez que parpadee.

Al parecer era una pareja conocida, pues miles de fotos aparecieron en la pantalla de mi móvil causándome una sensación extraña. La chica era morena, alta, bastante delgada con unas cejas gruesas que enmarcaban su mirada, era preciosa y sin duda hacía una pareja preciosa con Daniel. Mis ojos se abrieron de golpe al leer el título de una de las noticias y podría jurar que mi corazón dejó de latir al leerlo.

— No me digas... -susurré bajito mientras leía la información. — El famoso Daniel Oviedo se ha divorciado de Catherine al ella serle infiel y fingir un embarazo a cambio fama.

Al leer esa noticia miles de cosas rondaron por mi cabeza, necesitaba saber más pero claramente no podría preguntarle pues sabría que estaba investigando sobre el. Solté un suspiro apagando mi móvil y me quede pensando en que había pasado con esa chica, que al parecer no tan sólo era su novia si no su prometida, tal vez por eso quería tanto casarse.

— No entiendo nada -susurré bajito para mi misma y me tensé al sentir como la puerta abrió de golpe. — Mamá, ¿no sabes tocar la puerta?

— Niña con ese humor nadie te va a querer -dijo con una expresión de asco en su rostro, luego sentí como me levanto el pie con brusquedad provocando que yo soltara un grito de dolor. — Levántate y ve con Daniel, no vas a estar en la cama Mía.

— ¿Pero tú estás loca? -dije con un hilo de voz por el dolor que me había causado, ella solo gruñó y me puso de pie a la fuerza.

Grite con más fuerza y sin poder evitarlo caí a la cama intentando parar la lagrimas, el dolor de había vuelto insoportable. Al momento ella se fue, tan rápido como un abrir y cerrar de ojos y volvió a aparecer Daniel en la habitación con la mirada preocupada. Se acercó a mi sosteniendo mi rostro y limpio mis lágrimas, yo solo negué quitándole importancia.

— No quiero que te levantes, debiste de llamarme -dijo negando.

— Necesitaba ir al baño -me excuse sin mirarlo, no iba a decirle la verdad.

— Mía necesito que reposes lo más que puedas para que te sanes, no hagas desarreglos -me dijo logrando que yo asintiera.

Al momento me agarró de la cintura levantándome con sumo cuidado, me cargo con suavidad y me llevo al baño, me dejó de pie en este y salió, yo solo me miré en el espejo y tomé aire, exhale para luego lavarme la cara. Mi madre estaba mas insoportable que nunca y eso no lo iba a poder soportar.

MERAKI ©  || @skydivessHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora