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—por favor Blair, hace semanas que no querés salir—suplicó Abby por milésima vez

—si Blair, ya es hora de mover el culo—dijo Daisy

Las chicas me están obligando a ir a la inauguración de un bar. No es por aburrida pero últimamente no me siento de ánimos.

—está bien, solo por esta noche—rode los ojos mientras me paraba de la cama

Voy en mi propia contra, quien me entiende. Pasaron dos semanas desde que Jaden ya no me busca ni me habla. ¿Lo extraño? Tal vez, pero algo me dice que esta noche lo voy a ver. Creo que tendría que haber pensado mis palabras antes de dejarlo que se vaya.

—nosotras te elegimos la ropa porque con tu ánimo sos capaz de elegirte un traje de monja—dijo Abby

—bien—me volví a sentar en la cama

Empezaron sacar mucha ropa y yo solo miraba atenta a lo que me iban a elegir. Después de un rato ya me habían dado la ropa.

—en serio me tengo que poner esto?—dije mirando la ropa que me dieron

—si, cambiate porque llegamos tarde—me apuró Daisy

Entré al baño y me cambié.

Me miré en el espejo tratando de cerrarme el tremendo escote que dejaba ver más de lo que muestro a diario

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Me miré en el espejo tratando de cerrarme el tremendo escote que dejaba ver más de lo que muestro a diario. Daisy me agarró del brazo arrastrándome al auto.

(...)

—si se me llega a salir alguna de las que tengo adentro de este escote las mato—miré a las chicas que se reían

—ya estamos acá así que no te podes arrepentir de nada, linda—dijo Abby

Pedimos unos tragos y nos quedamos en la barra hablando de estupideces.

Tras pasar la noche ya había perdido la cuenta de cuantos tragos había tomado. Las chicas estaban bailando con dos chicos y yo todavía no me despegaba de la barra.

Hubiera sido aburrido quedarme en casa.

—sabes... creo que es mejor que vayas a distraerte—dijo la chica que hacía los tragos

—si me das uno más me voy—sonreí y ella se fue

Un minuto después volvió con un trago y me levanté. Estaba caminando mientras observaba cada detalle del bar. Todo era tan común, menos un lugar donde habían unas cortinas rojas. Había un hombre de seguridad parado delante de las cortinas. No dejaba pasar a todo el mundo y eso hizo que me entre la curiosidad.

Pensé dos veces antes de ir, aunque ese no era el problema, si no ¿cómo iba a entrar? Mientras pensaba alguna forma el de seguridad se fue.

~este es mi momento~pensé.

Caminé rápido hacia el lugar y entré.

—por dios—dije con la boca abierta mientras miraba todo el lugar

Habian mesas y al fondo había un tubo con un sillón enfrente. La gente no era mucha ya que no dejaban entrar a cualquiera. En el sillón anteriormente mencionado pude ver que había alguien y en el tubo una chica que movía sus caderas hacia un lado, y hacia el otro.

~uff creo que empezó a hacer calor~pensé.

Como toda mujer curiosa caminé hasta tener una vista clara de que más había en el lugar, pero como dice el dicho "la curiosidad mató al gato". Ahí me di cuenta que en mi superstición tenía razón.

Estaba sentado con un vaso en su mano de alguna bebida alcohólica supongo y observaba cada movimiento de la chica. No voy a mentir, sentí un poquito de celos, aunque no tendría por que sentirlos.

Pero el mundo paró cuando habló. Su voz ronca que no escuchó hace dos infinitas semanas hace que se me erice la piel.

—ya te podes ir—la chica se acercó a su cuello—te dije ya te podías ir

Auch, hasta a mi me dolió eso. La chica se fue y el se quedó mirando un punto fijo en el piso. Se me ocurrió una gran idea, de la que seguramente mañana me arrepentiría pero ¿a quién le importa?

Me puse atrás del sillón y agarré su pelo tirandolo hacia el respaldo, pero despacio, no quería dejarlo pelado.

—que haces y quien sos?

—una pregunta a la vez, Hossler—pasé mis manos por su cuello

—Blair?—trató de darse vuelta pero lo frené

—shh, solo déjate llevar—susurre en su oído

Mis manos de estar en su cuello pasaron a su pecho abriendo un poco su camisa negra. Caminé hasta el tubo y el me miró con los ojos bien abiertos.

—que haces acá?

No respondí y empecé a bailar al ritmo de la música.

~hay que hacer esto a lo Blair Waldorf y Betty Cooper~pensé (si vieron la serie va a ser más fácil entender).

Primero me deshice de la campera de jean tirandola hacia el sillón. Después me fui bajando el cierre de la pollera, despacio, había que hacer parecer esto sensual no un salvajismo.

De la nada todos empezaron a silbar y aplaudir. Ya sin la pollera empecé a jugar con las tiritas del body, obvio que no me lo iba a sacar, pero era para darle más intensidad a esto. Miré la cara de Jaden que reflejaba enojo y confusión, no era para menos.

—listo, ya está—dijo tratando de pararme

Algunos se acercaron más para ver mejor.

—BLAIR YA ESTÁ—gritó

Lo miré con una ceja levantada y me crucé de brazos. Juntó mi ropa y después me alzó, como si fuera una bolsa de papa. Le sonreí a todos y tiré besos despidiendome de la gente que estaba ahí.

—Jaden, bajame—dije pataleando

Ya estábamos afuera, se dirigió a su auto y me tiró en el asiento de atrás.

—a caso pensabas desnudarte delante de esa gente?

—pff obvio no ¿quién te crees que soy?—rode los ojos

—la verdad es que no se

—no seas tan dramático

—dramático? Si lo que querías era quedar como una zorra, lo lograste

—discúlpame?—dije ofendida e indignada

El apolló su cabeza en el volante y soltó un suspiro.

—no fue lo que quise decir, Blair, es que...

—pero lo dijiste igual

Arrancó el auto pero no fui capaz de preguntar hacia dónde íbamos.

solo por fama Donde viven las historias. Descúbrelo ahora