Roronoa Zoro.

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Los caminos de tierra se encontraban tranquilos, las personas caminaban con sonrisas ignorando el constante griterío de los piratas al interior de la cantina y simplemente se enfrascaban en realizar sus compras. Una isla denominada por muchos e incluso por los mismos pueblerinos como "zona del bellaco", sitio donde se debe tener cuidado de toparse con algún pirata o bandido, los cuales siempre llegaban buscando problemas.

Pero aquella tranquilidad fue destruida por el sonido chocante y estruendoso de la cantina, de donde un hombre atravesó una de las paredes de madera acabando del otro lado del pasaje, incrustado sobre una tienda, desmayado y con un corte profundo sobre su pecho. Algunos pueblerinos asustados se apartaron esperando las típicas pero peligrosas batallas, otros permanecieron por el hecho de la adrenalina y talvez apostar algo de dinero. En aquel momento, de ese enorme agujero creado a la fuerza salió una joven con una banda alrededor de su cintura empuñando una de sus katanas, las cuales al ver a su enemigo derrotado envaino.

—Oye, cantinero. Lamento esto. —palpó la madera rota y el susodicho asustado asintió sin considerar la posibilidad de reprocharle.

Aquellos que pensaban en apostar guardaron el dinero sabiendo que era una causa perdida. Aquella mujer conocida como "Dama de doble filo" era la persona más cerca del conocido Mejor espadachín del mundo, aunque claramente no sabían más allá de aquello. La joven sonrió comenzando a caminar con las manos apoyadas sobre el mango de sus armas. ¿Como llegó una persona reconocida aquella isla? Era una larga historia, pero simplemente buscaba algo de diversión y un buen licor para seguir en su viaje.

—Al fin te encuentro.

Detrás se hallaba de pie sin miedo un chico de cabello verde, el cual mantenía la mirada fija sobre la mujer de dos katanas con una expresión desafiante. Los lugareños lo reconocieron nombrando como El Cazador de Piratas, Roronoa Zoro. No obstante, (t/n) hizo oídos sordos y fijo su afilada mirada sobre la de él, percibiendo aquel afán en sus ojos.

—Si te derroto, estaré más cerca del más fuerte. —dijo ajustando la bandana negra por detrás de su cabeza.

—Ni siquiera sé quién eres. —volteó retando de aquella forma al chico, el cual sacó dos katanas apoyando el mango de una sobre la otra.

—Yo soy Roronoa Zoro, y he venido a derrotarte.

—Mmh... que hablador y engreído. —sonrió para desenvainar una de sus armas, algo que causó que el de cabello verde frunciera el ceño— ¿Que? Veremos si eres tan fuerte como susurran los del pueblo, a menos que solo sean palabras sin sentido.

Aquello fue un golpe en su orgullo y ambición, empuñó ambas katanas mientras la tercera estaba entre sus dientes abalanzandose sin delicadeza en sus movimientos. (T/n) conservo aquella leve sonrisa bloqueando fácilmente los cortes con precisión, algo que comenzaba a ofuscar al de cabello verde. El nivel y la diferencia de poder además de técnica se podía percibir a simple vista, pero se negaba a creer que estaba a los pies de una montaña mientras sus objetivos estaban en la cima.

—¿Por que tanto anhelo por el más fuerte? —preguntó al momento en que Zoro tomaba distancia debido al impulso del choque de las hojas.

—Tengo una ambición y una promesa que cumplir. —responde causando sorpresa en la joven, esperaba el sujeto arrogante creído de su superioridad, pero al parecer encontró alguien con códigos de honor.

—Interesante, aunque no justifica lo atrevido y débil.

Zoro no permitiría ser llamado así y demostraría hasta el último minuto de lo que era capaz. Le costaba creer que sus ataques por más fuertes y rápidos que sean, ella los bloqueaba. Claramente le hacía ver bastante penoso en aquel momento.

One Piece [One-shots]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora