Aquella calle, los abrigos y nuestras manos...
Un destino al que nombramos Madrid...
Tú y yo, bordando de besos el dobles de la esquina de ese café pintoresco, donde se nos van las sonrisas y la mirada se nos ilumina.
Aquella calle, tú y yo comenzando de nuevo...
Aquel destino que llamamos Madrid, para comenzar a querernos.
Tú y yo, viviendo de sueños, amando lo nuestro... Tejiendo puentes, creando un tiempo...
Aquella calle y los paraguas lloviendo...
Amy Beltrán
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