Cuánto te pienso mi amor eterno, la cama se nos viste de sueños, tú y yo, mi compañero de versos que se hacen besos.
Esta distancia de tu cuerpo, me quema las manos de ganas de adorarte hasta ver nacer la mañana. Quiero tu piel blanca como el nácar de las perlas que el océano de tu precioso cuerpo me revela en secreto.
Te amo con celo sobre la mar y estos kilómetros que te mantienen lejos, y aunque sobrevivo a la necesidad, confieso extrañarte con libertad.
Libertad para creer en tus palabras, en tus promesas bajo la lluvia, mientras de mi mano en nuestro sueños bailas.
Libertad, para amarte sin aferrarme al dolor de estar distanciados. Porque somos uno en la rutina y la aventura de este regalo llamado vida, donde tu me amas y yo soy tuya.
Amy Beltrán
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