Capitulo 24

5.9K 635 44
                                        

Una vez que terminaron de comer sesshomaru vio con ojos desolados como kagome se despedía de el con cara alegre y lentamente se perdía de su vista siendo seguida por su guardia. Con una pequeña mueca se dio media vuelta y regreso a su oficina mientras era seguido por sus guardias al igual que kagome

Su mal humor cambio después de un par de minutos al recordar el valioso libro que había encontrado hace apenas un par de horas. Mas tranquilo se relajó un poco mientras miraba con ligero cansancio la puerta de su oficina. Sus guardias se adelantaron y le abrieron la puerta rápidamente para dejarlo pasar, y cerraron la puerta detrás de el una vez que entro

Con pasos tranquilos camino hacia su escritorio y se sentó mientras sacaba el libro que había guardado dentro de su ropa. Lo miro con más atención que antes, la portada era de un azul brillante, no había ningún título en la portada, ni siquiera en el dorso del libro, pero al abrir el libro podías ver en la primera hoja el claro nombre "familia higurashi" escrito en letras doradas

Miro toda la pila de documentos que tenía por revisar y con facilidad los ignoro, ese libro era su prioridad número uno. Con un movimiento suave cambio de página cuidando de no dañar el libro y mientras leía lentamente fue recopilando la información que le habían dado de niño junto con la valiosa información del libro

La familia higurashi era una familia noble del reino vecino, un imperio con el nombre nobu. Los higurashis eran una familia ducal bendecida con poderes sagrados, en especial las mujeres de la familia. Los hombres de la familia se les enseñaba a pelear con todo tipo de armas, mientras que también eran ligeramente bendecidos con el poder de la curación y la protección.

Era usual que los hombres de la familia heredaran el ducado, pero también había casos en que una mujer lo heredara. Los hombres eran los que protegían el reino y los primeros en ir al campo de batalla sirviendo como fuerzas de ataque y defensa gracias a sus poderes divinos, eran vistos como una salvación por los caballeros ya que podían usar poderes de curación

En cambio, a las mujeres de la familia eran entrenadas tanto en la política como en diferentes áreas que pudieran ayudar al imperio. Aunque no podían usar un arma como los hombres eran vistas como una gran fuerza del imperio por todo su conocimiento y sus grandes aportaciones al reino. Gracias a ellas podían cultivar incluso en tierras áridas gracias a sus bendiciones

Era usual que los emperadores se casaran con alguna mujer de la casa higurashi, ya que les traían más prestigio y apoyo por parte del pueblo. Cada emperador deseaba casarse con alguna mujer de esa familia ya eran mucho más respetados y venerados que la familia real

Pero todo ese respeto y admiración hicieron que los miembros de la familia imperial les tuvieran envidia, odio y celos, creando una gran catástrofe en el imperio. Sesshomaru suspiro al recordarlo, era cuando su padre aún estaba vivo, había escuchado sobre esa gran guerra que hubo hace 15 años

La familia imperial había apuntado sus armas contra la familia higurashi acusándolos de barbaridades, pero sin pruebas o algo similar solo hicieron que sus propios ciudadanos empezaran a dudar sobre la familia imperial haciéndolos sentir aún más irritados y ansiosos, llegando al punto de matar tanto al duque como al futuro heredero de la familia higurashi

Fue entonces cuando estalló la guerra entre ambas familias. La familia higurashi se negó a aceptar la ayuda de sus aliados temiendo una pelea aun mayor que podría destruir el reino, pero eso solo les llevo a la ruina. Unos meses después de que había estallado esa disputa escucho que la familia higurashi había sido completamente aniquilada

Sesshomaru cerro el libro y lo dejo sobre el escritorio antes de mirar el libro con expresión desolada. Una vez que la familia higurashi había desaparecido el imperio empezó a caer en la ruina y el caos se desato, los reinos enemigos se amotinaron contra ellos al no tener su principal fuente de defensa y casi fueron destruidos si no hubieran pedido ayuda a su propio imperio

El emperadorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora