Día 16: Incrustando pieza...

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Continuamos conduciendo, avanzamos hasta por fin llegar a Culiacán, algunas veces parábamos a estirarnos, no estamos acostumbrados a estar tanto tiempo sentados, también aprovechamos para ir al baño y comprar uno que otro dulce.
Faltando pocos kilómetros, observe como la moto de Abdon iba quedando atrás muy rápido, miro por el retrovisor y noto que se orilló debajo del pavimento, doy la vuelta y me acerco.

- ¿Qué paso? ¿Esta todo bien? - Le pregunto buscando alguna falla y vaya falla que lo noto rápido.
- Alex, tu llanta trasera necesita un poco de aire - Comenta Dan riéndose de el.
- Y vaya que un poco, solo un poquito - Añado carcajeándome-
- En vez de estarse riendo, deberían ayudarme ¿Alguien sabe quitar una llanta? - Pregunta bañado de sudor. 
- Venga hermano, está por anochecer y el GPS nos marca que nos falta solo 9 kilómetros, te ayudare empujando la moto ¿De acuerdo? - Le digo bajándome de la moto.
- Esta bien ¿Comienzas tu Ben?
- Comienzo yo Alex.

Empuje un máximo de 4.5 kilómetros, y estaba muy cansado, la moto no era nada ligera y la noche se nos venía encima 

Cambiamos de lugar y esta vez le tocaba a Alex empujar, así que continuamos hasta llegar a la ciudad y encontrar un taller donde pudieran reparar la rueda.
Llegamos a uno después de unos minutos y el señor nos dijo que en menos de media hora la tendría lista, así que continuamos hacia la ciudad mientras comenzamos a notar que nos acercábamos a puestos callejeros de comida,  

- Hey Alex ¿Tienes hambre? - Pregunto mientras lo tomo de la cabeza.
- Pues, después de empujar una moto muy pesada y con mucho equipaje yo diría que me merezco algo grande ¿No crees Ben? - Me responde con un golpecito en el pecho.
- Esta bien, veamos cual de estos puestos tiene algo suficientemente grande para llenarlos ¿Tu que dices Dan? - Pregunto al aire. - ¿Dan? - Volteamos alrededor en busca de esa pequeña chica.
- Te lo dije amigo, ella no era de fiar, primero Key y ahora esto, de seguro ya esta en Cancún tomando el sol y bebiendo agua de coco. - Responde Alex alterado y nervioso.
- Tranquilo amigo, no exageres, aparte es de noche y en Cancún también debe estarlo ¿En que parte del mundo esta tu mente en este momento? Anda, busquémosla, no debe estar lejos. - Respondo mientras avanzamos adentrándonos a mas comida grasosa.

Caminamos un par de segundos más y a una pequeña larga distancia escucho mi nombre.
-Ben, Alex, por aquí - Grita Dan agitando la mano por encima de ella.
Nos acercamos Alex y yo, relajado de que no la habían raptado, me apresuro a expresar mi preocupación, pero...
- ¿Estas loca? No debes alejarte así ¿Acaso quieres abandonarnos como Key? - Pregunta Alex un poco fuera de control.
- ¿Que? ¡No! Solo me separe un poco para encontrar algo delicioso para comer, no te angusties y siéntate o acaso ¿No recuerdas de quien soy hija? - Le responde Dan con firmeza y seguridad.
- ¡Ja! ¡Tomalá! ¿Acaso no sabes de quien es hija? ¿Ha? - Le presumo con cierta firmeza.
- Okey, okey, entiendo. Pero no vuelvas a hacerlo ¿0K? - Pregunta Alex.

- Bueno Dan ¿Qué es lo que has encontrado aquí? pregunto mientras me siento en un banco de el puesto.
- Espera verlo con tus propios ojos Ben - Responde mientras pone un plato enfrente de mi.
- ¿Que? ¿Qué es eso? - Pregunto Alex.
- Esto Alex, esto es una obra de los dioses. Cochinita pibil. Recuerdo que mi madre me llevaba con mi abuela cada fin de semana para comerlo, ella lo preparaba también, ya que tenían un negocio en donde vendían mucha comida y entre ellos la cochinita. Oh Dios ¡Recordé algo más de mi pasado! - Grito con emoción.
- Es cierto - Añade Alex.
- ¿Cómo se llamaba ese negocio Ben? ¡Recuérdaaaaaa! - Me pregunta Dan sacudiéndome de los hombros.
- El sazón de mi abuela. - Respondo.
- ¿Que? ¿Eso que tiene que ver? - Pregunta Alex.
- ¡Es el nombre idiota! Y tiene mucho que ver, ahora solo hay que buscar en donde estaba ese dicho negocio. Dios, recuerdo muy poco, me duele la cabeza. - Respondo mientras me siento de nuevo y me sobo la cabeza. 
- Tranquilo Ben, un paso a la vez, ahora hay que comer para poder recordar más ¿De acuerdo?. - Me aconseja Dan.
- Si, esta bien, comamos y regresemos al taller.

Terminamos de comer y nos dirigimos al taller muy llenos y con pocas ganas de caminar. Pero no todo era tan fácil en esa ciudad, al parecer, un día para nosotros no es "Día" si no hay imprevistos. Llegamos al taller y al parecer el señor decidido no esperarnos y cerrarlo Lo bueno es que una de las motos esta afuera, lo malo es que no tenemos las llaves (¿Por qué? No me lo pregunten.) así que decidimos cubrirla con una lona que había tapando un bulto de arena y nos fuimos a un hotel cercano.

- Ben, por favor elige un hotel cerca, bonito y barato, tengo sueño y me duele mi estomago amigo - Dice Alex mientras se frota el estomago.
- Deja de quejarte, ya encontrare el indicado. - Le digo mientras miro hacia arriba buscando letreros.
- Beeeen, me duelen los pies y mi estomago esta que revienta hazlo rápido ¿Si? - Exige la princesa Dan.
- Ha pero como se quejan ustedes dos. - Exclamo sin aliento.

Paramos un momento y siendo las 10 de la noche vimos una familia pasando el rato afuera en el patio, así que pregunte si Dan y Alex podrían esperar ahí mientras buscaba el hotel y accedieron gentilmente.

Se sentaron y descansaron de lo que hicieron "Nada".

Continúe unas calles adelante si aliento y cansado, la ciudad era muy bella, suficiente luz y las calles eras bonitas algo deterioradas pero bonitas, continúe un poco más pero al no ver nada, decido regresar y pensar otra alternativa.

- Chicos, he vuelto ¿Descansaron sufici.... - Estaban totalmente dormidos y acabados. Alex babeando y Dan, cielos, Dan era aun más tierna que de lo que es estando despierta.
Pase adentro de la casa para agradecer el favor e irnos, pero antes de poder decir una palabra el padre de la familia de ese hogar, me ofreció uno de sus cuartos para pasar la noche, ante tal situación de Dan y Alex dormidos, accedí y agradecí.

Uno de sus hijos mayores del señor, me ayudo a cargar a Alex al sillón de la habitación sin problema.
Tome la decisión de llevar a Dan suavemente sin despertarla. Repito que ella se veía tan linda, parecía un ángel caído del cielo. La sujeto con fuerza pero ligeramente y la llevo entre mis brazos, tras unos pasos ella me toma del cuello y se recarga en mi pecho, acurrucándose se queda dormida de nuevo.

Llegue al cuarto y la recuesto en la cama, coloco unas cobijas en el suelo y me dispongo a dormir en ellas, un piso frio pero al menos es debajo de un techo. Justo cuando iba a cerrar los ojos Dan se baja de la cama y me toma de la mano.

- Ben, no puedes dormir en el suelo, te enfermaras o lastimaras, hay suficiente espacio aquí en la cama, ven, no pasa nada, solo quédate de tu lado de la cama ¿Ok? - Me dice mientras me toma de las manos y después la mejilla.
Sinceramente me alegra que lo haya hecho, ese piso era muy duro y frio.
Dispuesto a dormir, Dan me abraza por detrás y me agradece el viaje y el cuidarla demasiado.
Abrigados, llenos y cansados, decidimos dormir y esperar el siguiente día con una nueva aventura, una nueva historia.


El misterio de Bennett JacobsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora