Betty llega a presidencia y Armando estaba desesperado porque no sabía donde estaba ella. Armando la abraza cuando la ve.
A: ¿Dónde estabas mi amor? Estaba muy angustiado.
B: Hablando con mi mama. No sé cuanto tiempo voy a pasar sin verla. Le he pedido a Nicolás que la lleve esta noche a la fiesta aunque eso le cueste una cantaleta de mi papa. ¿Qué tal tú con tus papas?
A: Pues se han disgustado mucho al principio, dales tiempo para que te conozcan y veras como te aceptan. Esta noche vendrán a la celebración. ¿Puedo besar a la Señora de Mendoza?
Betty riendo: Yo creo que si, Señor Mendoza.
Se besan apasionadamente durante unos minutos, cuando suena el teléfono. Armando se separa de Betty y contesta.
A: ¡Alo! De acuerdo. Muchas gracias. -Sonríe y cuelga.- ¿Quieres ponerte más cómoda para la recepción de esta noche?
B: No Armando, voy cómoda así.
A: Con las ganas que tengo de quitarte esa ropa.
B: Tendrá que esperar un poco más Señor Mendoza.
A: Pero que difícil de convencer es usted Señora Mendoza. -Se acerca a ella, la besa apasionadamente y comienza a acariciarla. Betty lo separa de él.-
B: Armando aquí no. Espera a la noche.
A: Es que me tienes loquito. -Le dice con picardía.-
B: Por favor Armando, dejemos lo bueno para el final. Aquí no me siento cómoda, además has seducido a algunas de las modelos aquí. ¡Respétame! ¿Quieres?
A: Esta bien Betty, como tu quieras. -Pone cara de niño regañado.-
B: Armando quiero que hablemos sinceramente y poner todas las cartas encima de la mesa. Déjame hablar por una vez y no me interrumpas hasta que acabe, es muy difícil para mi decirte esto, pero es la verdad.
No quiero que haya mentiras en este matrimonio, aunque todo él sea una farsa. No me interrumpas. -Armando afirma con la cabeza.- Solo te pido sinceridad, sí te cansas de estar conmigo, sí te asfixia la convivencia juntos, quiero que tengas el valor de decímelo y nos evitemos sufrir los dos. Yo te devolveré tu ansiada libertad.
A: ¡BETYYYY!
B: Aún no he acabado. No nos engañemos Armando, esto lo haces porque me aprecias, porque eres mi amigo, porque algo te importo, pero los dos sabemos que tu no me amas. Aquí la que ama soy yo. Sé que lo haces porque yo cumpla mi máximo sueño, pero no voy a tolerar engaños. Sí no deseas estar conmigo me lo dices. Prefiero tu felicidad y sí esa es estar lejos de mi lado, lo aceptare. Te conozco muy bien y no estas hecho para estar casado. -A Armando le duelen estas palabras.- O por lo menos no has madurado lo suficiente para estar así. Solo quiero que me prometas que serás sincero en esta relación. No te voy a exigir nada más.
Armando avergonzado por las palabras de Betty, porque son ciertas, le dice mirándola a los ojos: Te lo prometo, procurare ser el mejor marido del mundo, porque te lo mereces Betty, mereces ser feliz. -Betty sonríe.-
B: Hay algo que te quiero contar... pero no sé como vas a reaccionar. Siéntate y te explico.
Hace unos años tuve una relación con un chico de mi barrio. Empezamos a salir, me hacia detalles, íbamos al cine... Era la primera vez que alguien se fijaba en mi. Yo me ilusione y nos hicimos novios. Un día me planteo tener relaciones sexuales y yo estaba que volaba por él, así pues accedí a ello y fue todo un desastre, él solo se desahogo mientras yo sufría un montón, después de eso ya no volví a saber nada de él. Yo fui a preguntar por él a su casa, pero nunca me atendió. Al poco tiempo me entere que todo había sido una apuesta.
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Mujer con fecha de caducidad
Fanfiction¿Qué harías sí fueras Betty y supieras que te quedan 4 meses de vida? Las locuras que podría hacer...