Volvieron a aislarla mientras se recuperaba, más el Lobo le dejó bien en claro que no significaba que no participaría en las rondas, eso seguía en pie.
Leanne entró y el sujeto salió para dejarlas sola y marcharse. ――¿Te encuentras bien? Descuida, haré que esos malditos paguen.
――¿Por qué si te preocupas por mi me trajiste a este lugar?
――No empecemos con eso de nuevo.
――Solo déjame ir, no le contaré a nadie de esto.――mentía, por supuesto que en cuánto saliera de ese lugar abriría la boca si tuviese una oportunidad de salvar a todos ahí. Solo intentaba convencerla pero era inútil. Por la expresión que la otra puso, supo que la respuesta siempre sería no.
――Ya viste demasiado, incluso si yo te liberó, ¿Sabes lo que los demás te harán? Yo no me encargó de esto sola, no te mentí cuando dije que te trabajaba aquí, solo soy una empleada, hago lo que me dicen o mis sesos estarán dispersos en un cristal. No tenía otra opción, tenía que traer gente y solo los tenía ustedes, ¿Comprendes?
Nuevamente, aquella enseñanza o palabras de aquel volvían a aparecer, "Eres ellos o tú y si eres lista te escogerás a ti".
――Como sea, me estoy descuidando por preocuparme por ti. Así que te dejaré esto bien en claro. Tengo esperanzas en que serás sobresaliente. A la gente le gusta alguien atrevida.
――¿A la gente?
――Eunae, tenemos compradores, adinerados que participan porque ven esto como un deporte divertido o una película en tercera persona. ―― Explicó.―― Si vales la pena, la gente paga por ti para subir al siguiente nivel, si no, entonces pagan para que mueras. y hasta ahora yo he apostado por ti, al igual que otros, no nos decepciones.
No tengas tanto mied de apretar el gatillo, no conoces a estas personas.
――¡Eso no minimiza que seré yo quien acabe con su vida!
――Si sigues pensando en otros, será tu perdición. Es lo último que te diré.
Ya se sentía algo mareada debido al alcohol que ingirió, se acostó mirando el techo, escuchando disparos, aplausos, y llanto. Se cubrió con la almohada intentando no llorar.
Volviendo a esos momentos en los que ella y sus amigos salían a comer pizza, iban a bailar, visitaban la playa. Todo eso quedaría solo como pasado, y no volvería a repetirse, porque morirán ahí dentro. Y lo peor es que nadie iba a saberlo.
A la media noche tocaron su puerta, sin embargo para cuando ella salió a atender, no había nadie, solo una bolsa afuera. Una playera blanca estaba dentro. Olía a colonia de hombre, ¿Dónde había olido ese perfume antes?
Uso dicha prenda para la ronda del día siguiente, su playera con la que llego no solo estaba ya sucia pero apestaba a sangre lo que la hacía sentir aún más miedo. Cumpliría su tercera semana en el lugar y aún no podía creer que esa iba a ser su vida de ahora en adelante.
Despertar, jugar con su vida, dormir, volver a jugar, dormir, despertar.
Lobo era ahora quien estaría fuera de la puerta durante la ronda. ――¡Cómo está tu hombro?
――Aún duele, gracias por curarme.
――Cierra los ojos.
――¿...?
Confundida él se acercó a su oído. ―― Toma la pistola y cuenta hasta tres. Toma un respiro profundo y cierra los ojos, eso te ayudará.
Al entrar, como siempre vio la pistola en la mesa. Y miro atrás cuando la puerta se cerró. Si no tomaba la ventaja de la que tanto le hablaban, un día sería a ella a la que recogerían del piso.
