Capítulo dieciséis

517 42 38
                                        

Para Anita Snape,

Si este fic consigue sacarte una risa, me daré por satisfecha.

Finales y juegos medievales

-Hermione...- Esperó.- Hermione...- Repitió con más énfasis.- No me ignores, sé que me estás ignorando.

-¿Si lo sabes porque insistes?- Espetó mordaz.

-Te voy a prohibir estar con Snape.- Dijo divertida.- Se te está pegando demasiado su carácter.- Bromeó. Hermione frunció el ceño pero luego sonrió.- Porque está claro como el agua que pasa algo, Hermione, insisto por eso. ¿Qué pasó?

-¿Por qué tendría que pasar algo?

-¿Te piensas que soy tonta? Tienes la misma cara de un niño pequeño cuando hace una travesura.

-Me besó.- Dijo rápidamente.

-¿Quién?

-¿Cómo que quien?

-Claro, ¿quién te besó? ¿Sirius o Snape?

-Ah... Cierto.- Hermione se sonrojó.- El profesor Snape.

-¿Pero no te había besado ya?

-Bueno si... pues lo volvió a hacer.- Susurró intentando parecer seria, pero sin conseguirlo.

-¿Cuándo?

-Hace dos noches, en la fiesta de fin de año en Hogsmeade, un poco después de las doce.- Indicó Hermione.

- Creí que estaba enfadado contigo y eso...- Recordó Ginny frunciendo el ceño.

-Yo también lo pensaba, pero parece que no... no lo sé realmente, es un hombre complicado.

-Eso no hace falta que lo jures. ¿Y qué pasó?- Quiso saber la pelirroja.

-¿No te lo he dicho ya? Me besó.

-Sí, eso me lo has dejado claro, pero no me has dado detalles.- Sonrió con picardía.

-Ni te los voy a dar.- Dijo tajantemente.

-Sólo tú sabes cómo quitar la diversión.- Le reprochó mientras veía como su amiga escondía su rostro entre sus rizos castaños. A Hermione le pasaba algo, pero no quería contárselo, sabía que era por culpa de Snape o de Sirius, tenía que ser por ellos seguro. Pero si no quería decírselo, ella no podía sacárselo a la fuerza.

 Tendría que esperar.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hermione sonrió al cruzar las puertas del Gran Comedor tras las fiestas de Navidad. Inspiró profundamente, feliz de volver a la rutina, y se dirigió a su sitio habitual junto a sus compañeros. Se sirvió un cuenco de cereales y, mientras las conversaciones a su alrededor fluían tranquilas, abrió uno de sus libros, sumergiéndose en la lectura.

De vez en cuando, desviaba la mirada hacia la mesa de los profesores. No sabía si sentir alivio o inquietud al comprobar que ni Sirius ni Severus se encontraban allí. Suspiró, terminó su desayuno y se encaminó a su primera tutoría del año.

Como era costumbre, llegó puntual al aula auxiliar y tomó asiento, esperando. No tuvo que esperar demasiado. La puerta tras el escritorio se abrió y Snape apareció, tan serio como siempre. Sin embargo, Hermione no pudo evitar dedicarle una leve sonrisa. Juraría que, por un instante, el semblante del pocionista se suavizó apenas perceptiblemente. Eso bastó para que su sonrisa se hiciera un poco más amplia y su corazón latiera con fuerza aliviado.

Todo indicaba que sus suposiciones en Nochevieja no habían estado equivocadas. Snape parecía haberla perdonado.

-Buenos días, profesor.- Saludó alegre.- Espero que haya tenido unas buenas fiestas.- Comentó tranquilamente. Severus la miró unos segundos y asintió brevemente.

El último añoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora