Contestó, lo único que se escuchaba era una respiración y... ¿Un sonido de una cámara? No entendía ni lo mas mínimo.
– ¿Hola?– de repente la respiración se corto al igual que la llamada segundos después. Con el ceño fruncido vio el numero que le había marcado.
Encogiéndose de hombros se quedo con el "se habrán equivocado de numero" y siguió cocinando.
De allí pasaron unos 3 días en donde las llamadas seguían con el mismo sonido de la cámara. Ya seriamente se empezaba a preocupar y mas aun cuando la mañana de universidad en donde su pequeño omega ya se le había ido el celo le llamo asustado pidiéndole que lo fuese a buscar porque se sentía vigilado.
– ¡Kookie!– se le abalanzó encima apenas abrió la puerta al separarse vio a ambos lado y volvió la vista al pelinegro.– Lo siento, pero tengo algo de miedo.– se le apego como si su vida dependiese de ello, aunque bueno, para él era así.
– Tranquilo, estoy aquí, ¿si?– JungKook le abrazo protectoramente por la fina cintura del castañito. De repente sintió el flash de una cámara, mirando a todos lados cual maniático no logro dar con ninguna persona con el dichoso objeto.– Vámonos, tomaremos un taxi.
Al estar en la facultad se fueron al café donde HoSeok fue el primero en ir hacia ellos.
– ¿Tae, estas bien?– lo inspeccionó con la mirada, sintió el olor de JungKook que era una mezcla de enojo y preocupación mientras que el del menor era de temor puro. No sabia por que —ya que la situación era seria— pero se imaginaba a la emoción de temor—como la película— presionando el botón de las acciones como un loco.
– Si creo que si.– Kook le beso delicadamente la mejilla.
– Estoy sospechando de algo pero luego te digo.– hablo el azabache con el ceño ligeramente fruncido.– Ve con los demás yo te llevo el desayuno.– le volteo un poco para besarle los labios con dulzura recibiendo un asentimiento por parte del castaño apenas se separaron.
– ¿Y Suni, como esta? Apenas me dijiste lo que paso estuve a nada de irme.– mencionó liberando el ligero aroma de preocupación.
– Bien. Creo que esta en sus últimos días, no se. Mi papá es el que sabe.
Llegando con una bandeja se la coloco frente a su omega saludando a los demás. Estaban preocupados por el menor de todos ya que al recibir su llamada JungKook se fue corriendo sin decir absolutamente nada.
[ . . . ]
– ¿Tu le dijiste a tus padres?– sus manos posesivas estaban en la cintura del menor, ambos iban a la casa del castaño.
– No... No se si decirles la verdad, es que no se si son cosas mías. Primero quiero cerciorarme.– apoyo un poco la cabeza en el pecho del mayor mientras seguían caminando.
– Bueno... ¿Que te parece ir a una cafetería? Para un día nevado estaría bien.– le quito el gorrito de las manos para ponérselo donde iba —en la cabeza obviamente—.
– Kookie, no...– hizo un puchero tratando de quitar el gorro que despeinaba su sedoso cabello.
Ya tenían una pequeña pelea desde que salieron de la universidad por aquel tema. Tae no quería ponerse aquel gorro pero JungKook se lo volvía a poner cada vez que se lo quitaba.
– Amor, te vas a resfriar. Mira ya tienes nieve en la cabezita.– sacudió su cuero cabelludo y vuelta con el gorrito.
Entraron e hicieron sus pedidos.
Lo que no sabían es que al otro la calle había un auto que los estaban siguiendo desde ya bastante rato, sacando su cámara fotografió al castaño que estaba hablando con el alfa. Sus hermosas sonrisas, la manera tan linda que estiraba su brazo para acariciar la mejilla del azabache, su sedoso cabello castañito, sus ojos. Maldita sea, estaba jodidamente enfermo. Siguió en su trabajo hasta que el entrecejo del azabache se fruncio mirando hacia la ventana. Casi, ¡casi! Lo descubre, pero no, no iba a ser tan fácil.
[ . . . ]
– Hola señora Kim– sonrió viendo a la madre de Tae.
– Oh, cariño, pasa. Ven, Daniel hizo el pastel que tanto te gusto.– se hizo a un lado dejando entrar al alfa, Tae por su parte se deshizo del odioso gorro tirándolo a quien sabe donde.
Sentándose en la mesa del comedor el padre del menor coloco el pastel justo en el centro de la mesa, saludando a JungKook con un ligero movimiento de cabeza le sirvió su ración siendo esta la mas grande. Kook sonrió sintiendo que su suegro ya lo comenzaba a querer... Al menos un poquito.
– Cuentame, hijo, ¿como te fue hoy?– el omega se tenso en su puesto observando de reojo a JungKook quien hizo exactamente lo mismo.
– Bien, eh... Kookie me vino a buscar y nos fuimos juntos.– dijo la verdad a medias.
– Ay~ creces muy rápido hijo– su madre se seco la inexistente lágrima que callo por su mejilla.– ¿No te parece, amor?– observo a su marido quien solamente se limito a asentir y hacer un ligero "Mh-hm" en forma de afirmación.
– Le quedo delicioso este pastel, Señor.– alago JungKook ya por su tercera ración de este.– Me encantan.– Tae se carcajeó sonoramente limpiando la mejilla y la punta de su nariz con una servilleta. En ese estado JungKook parecía tan lindo y adorable.
– Gracias...– musitó sin levantar la cabeza.
Nae Ra bufo con gracia al ver a su omega era tan... Seco, frío y cortante que no supo por que no la mando a la mismísima mierda cuando le pidió cortejo.
Apenas el azabache término con su quinta ración se despidió de la familia de su omega con una sonrisa, su cumpleaños estaba tocando la puerta así que le iba a preparar la mejor sorpresa. Bueno, estaban en principios de diciembre y su omega cumplía a finales... Era mejor antes que tarde ¿no?.
Suspirando entro a su casa y una llamada lo ataco nuevamente. Era el mismo numero desconocido.
– ¿Puedo saber si eres tu el que esta acosando a mi omega?– pregunto borde apenas contestó.
Se escucho una risa un tanto... ¿Extraña era la palabra para describir como se le puso la piel de gallina?
– No lo creo.– dijo con burla al otro lado de la linea, mas no pudo descifrar la voz pensó que era su padrastro —por razones obvias— pero no, se equivoco rotundamente, esta era otra voz.
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Que Alfa Tan Raro // KooV//
De Todo- Hola precioso soy JungKook, alguien tan hermoso como tu su nombre tiene que ser igual de perfecto- Dijo el galán de 22 años guiñándole un ojo a el chico que apenas e ingresaba a la universidad. . . . . . Mi primera historia. - Historia completamen...
