Hermione Granger estaba agradecida por su niñez, había crecido con los padres mas amorosos del mundo, quienes se preocupaban por ella y la apoyaban en todo.
La apoyaron mas que nunca cuándo recibió su carta de Hogwarts y descubrió que era una bruja, la "bruja mas inteligente de su generación" cómo habría sido llamada años después.
Ella sabía que era adoptada pero nunca se había preocupado demasiado por averiguar al respecto de su verdadera familia, especialmente teniendo en cuenta que tenía cosas mas importantes en las que concentrarse.
Como salvar al mundo mágico y mantener vivos a sus dos mejores amigos, Harry Potter y Ron Weasley.
Por eso, cuándo la guerra mágica terminó y fue en busca de sus padres a Australia, les hizo la pregunta que había rondado por su cabeza todos esos años. Y ellos le dieron una respuesta.
Asi que allí se encontraba, en el medio de un cementerio cualquiera en Londres, observando dos lápidas que casi no se podían leer, el tiempo había pasado sobre ellas claramente.
"Regulus Arcturus Black"
"Genevieve Eloise Black"
Regulus Black nunca había sido mas que sus iniciales para ella, el hermano pequeño de Sirius, quien se había convertido en mortífago en su adolescencia y había muerto valientemente, tratando de desafiar a Lord Voldemort.
Ella no podía entender como venía de una familia como aquella, los Black, quienes tanto dolor y angustia le habían causado. Era la sobrina de la mujer que la había torturado hace pocos meses atrás, ¡era prima de Draco Malfoy, por merlín!
Y Genevieve Black, Doherty, Riddle. La hermana pequeña y adoptada de su madre, la mujer que tantas identidades tenía y a la vez no tenía ninguna.
Pasó sus dedos por la foto en sus manos, admirando el rostro adolescente de sus padres biológicos, quienes sostenían a una pequeña bebe entre ellos.
Según su madre o tía, Jean Granger, esa foto la había tomado el mismísimo James Potter.
No podía evitar imaginar cómo habría sido su vida si sus padres no hubieran sido arrebatados de ella por aquel monstruo que había arruinado la vida de todos a quienes amaba.
Habría sabido de la magia desde siempre, habría crecido junto a Harry y Ron, talvez incluso habría sido una Slytherin en sus años de Hogwarts, como sus padres.
Arthur y Molly Weasley habían pasado toda la noche anterior hablándole de sus padres y lo valientes que eran mientras ella lloraba en los brazos de Harry y Ron.
Ellos eran inteligentes, como ella. Eran valientes, como ella. Habrían muerto para proteger a su familia, como ella. Habían muerto para protegerla a ella.
-Hola papá, hola mamá-susurró a las lápidas, temiendo perturbar a los muertos descansando si hablaba demasiado fuerte-Perdón por venir recién ahora, pero he estado bastante ocupada durante años. Supongo que lo saben, si es verdad que quienes mueren siguen cuidándonos desde el mas allá.
Se sentía ridícula hablándole a un poco de piedra con palabras inscriptas, pero sabía que ahí descansaba el cuerpo de sus padres y de algún modo sabía que ellos estaban ahí ahora, con ella. Escuchando a su hija hablarles directamente por primera vez en casi 20 años.
-Tu hermana mamá, Jean o Bernedice-río levemente-Ella me contó toda la verdad y me dijo dónde podía encontrarlos, me dijo lo que hicieron por mí...Solo quería agradecerles.
Sus voz comenzó a entre cortarse por las lágrimas que empezaban a caer por sus mejillas, quería levantarse e irse pero necesitaba seguir ahí, necesitaba hablarle a sus padres, al menos una vez.
-Tengo una foto de ustedes, ambos eran muy hermosos, parecían amarse mucho-sonrío-y me amaban a mi también, tanto como yo a ustedes. Fueron muy valientes, yo no estaría aquí de no ser por su sacrificio, y por eso los admiraré toda mi vida.
Regulus y Genevieve habían vivido una vida corta y angustiante, siempre sometiéndose a sus familias y sus deseos. Pero eso había resultado bien al final.
Se habían encontrado el uno al otro y no se habían perdido jamás, habían muerto amándose y la habían dejado a ella en el mundo para honrar eso.
-Me casaré en unos meses-comentó-con Ron Weasley, lo amo, siempre lo he hecho-sonrío-Nos casaremos en París porque mamá Jean dijo que allí fue dónde todo empezó entre ustedes.
Bajó la mirada a la otra foto en su mano, acariciando suavemente la escritura bajo la imagen de sus padres abrazados.
"Nada amo mas que París"
Su madre había escrito eso, le asombraba lo parecidas que eran sus letras, sonrío al notar eso, había heredado su forma de escribir.
-Ya tengo que irme-se puso de pie-Trataré de venir pronto y traeré a Ron para que lo conozcan-suspiró-nos vemos pronto.
Hermione Granger volvió a ese mismo lugar una vez por semana, cada domingo sin falta, hasta el día en que murió. Ronald Weasley la acompañó cada fin de semana y lo mismo hicieron Harry Potter y Ginny Weasley.
Eventualmente, sus dos hijos empezaron a acompañarla también, escuchando todas las historias sobre sus abuelos que el resto del mundo tenía para contarles.
Rose Genevieve Granger-Weasley y Hugo Regulus Granger-Weasley amaban a sus abuelos y les habría encantado conocerlos.
Ninguno de ellos fue consciente jamás de las dos personas observándolos y escuchando cada palabra que salía de sus bocas, sonríendo orgullosos a su familia, la familia que ellos habían creado.
Regulus y Genevieve sabían que nadie podía verlos, pero ellos no se irían jamás, les gustaba ver y escuchar a quienes iban a visitarlos. Estaban tan orgullosos de todos ellos.
-Nuestra Geminis es tan hermosa-susurró Regulus a Genevieve viéndola alejarse un domingo cualquiera.
-Al igual que Rose y Hugo, él es tan parecido a tí-sonrío emocionada su esposa.
-Lo sé, es increíble-asintió dándole la razón.
-¡Reg, Gigi!-escucharon gritar a Sateen-¡Vengan, Evan rompió otro jarrón!
Los dos chicos ríeron y rodaron los ojos, incluso muerto su amigo no dejaba de hacer desastres. Regulus la tomó de la mano y ambos empezaron a caminar en dirección a Sateen, dónde todos estarían esperando.
Mas a lo lejos, Evan era regañado por Adrian y Remus mientras Theo y Sirius reían disfrutando del sufrimiento de su amigo. Aria estaba a lo lejos con Tonks charlando entre ellas y James y Lily hablaban con Dumbledore.
Un poco mas lejos, Colette y Agatha corrían una detrás de la otra, ríendo libremente.
Regulus se acercó a Fred Weasley y empezaron a hablar en susurros. Genevieve río sabiendo que llevaban varios días planeando una broma para Sirius y no podía esperar para ver el resultado.
-Mi nieta y bisnietos son preciosos.
La rubia volteó para ver a Genevieve Riddle acercarse a ella. Aún recordaba cuándo había llegado al paraíso y había conocido a su madre por primera vez.
-Al menos una de nosotras pudo crecer con sus hijos-comentó.
Madre abrazó a su hija y Genevieve le devolvió el abrazo de costado girando sus ojos para volver a mirar a su esposo. Regulus le devolvió la mirada y le guiñó un ojo haciéndola sonreír.
Todos eran felices, todo estaba bien.
----
Hola :)
Extrañaba tanto Ocean Eyes que no pude evitar escribir un capítulo mas, además quería darle un final mas feliz porque sé que ustedes odiaron el final anterior.
Gracias por todo el amor que le dieron a esta historia, no saben lo feliz que me hacen.
Gracias por todo ❤
ESTÁS LEYENDO
Ocean Eyes -Regulus Black-
FanfictionEn dónde Genevieve Doherty y Regulus Black lidian con la idea de su reciente compromiso, la guerra haciéndose cada vez mas presente y el dilema de ser los hijos perfectos que sus padres desean. O en dónde Gigi y Reg hacen lo posible para ser felices...
