Capítulo 10:

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El baile de Navidad era una tradición de la familia Delacour, y era el primero al que Genevieve asistiría en algunos años, teniendo en cuenta de que París no era el lugar de elección de su familia para pasar cualquier momento. 

La mansión se encontraba completamente iluminada y la banda de violinistas en un costado hacía de la situación aún mas mágica. Gigi se sentía como una princesa caminando con su largo vestido rosa, tomada del brazo de Regulus, con las miradas de todos sobre ellos. 

Pocos magos y brujas podía reconocer dentro del gran grupo ya que la gran mayoría eran franceses conocidos de su tío y todos se acercaban animadamente a presentarse con la pareja, como si ellos fueran los verdaderos anfitriones. 

Regulus se preguntaba si este sería su futuro, dar grandes bailes y cenas para todos los magos sangre pura que conocieran, siempre al lado de su, entonces, esposa. Y ella viéndose tan bonita como se veía en ese momento.

No era la primera vez que el chico veía a su prometida con el cabello suelto, pero si la primera vez que la veía lucirlo en público, sabía que ella se sentía acomplejada por unos desafortunados comentarios de su madre y, secretamente, se sentía orgulloso de que estuviera dando ese importante paso.

Sin saberlo, Genevieve se sentía igual, incluso algo libre, aunque jamás se atrevería a decirlo en voz alta, muchos menos estando su madre en la misma habitación. 

-¿Te gustan esta clase de eventos?-preguntó Regulus de la nada.
-No realmente-confesó-pero son una obligación, ¿no es así?
-¿Que tal si nunca nos convertimos en esto?-le sonrío-Seremos una de esas parejas que jamás se relacionan con nadie hasta que poco a poco los demás olvidan que existen.
-Me encantaría-río-pero dudo que alguien fuera capaz de olvidarse de Regulus Black. 

El chico la miro con cariño y acarició su mano suavemente para luego depositar un beso en ella, le encantaba siempre que ella soltaba algún comentario inesperado que insinuaba cierta atracción hacia él. Talvez si era posible que se amen al fin de cuentas, él no sentía que le faltara mucho. 

Murmullos comenzaron a escucharse y el lugar se llenó de una inexplicable tensión, Regulus miró hacia la puerta del salón y al notar la que causa de esa conmoción, tomó la mano de su prometida con mas fuerza y la guío hacia el final del salón, lejos de la mirada de todos.

-¿Que sucede?-preguntó confundida.
-¿Ves a ese hombre, allí?

Genevieve dirigió su mirada al mismo lugar al que el chico apuntaba, allí de pie notó a un hombre de gran porte, talvez de la misma que edad que sus padres aunque sin dudas se veía mas joven. Tenía el cabello castaño lleno de rulos y unos ojos verdes fríos y calculadores. Estaba serio, casi como si realmente no quisiera estar ahí.

-¿Quien es?-susurró.
-El Señor Oscuro Gigi.

Una ola de recuerdos vino a su mente, una ola que contenía cientos de titulares de "El Profeta" explicando los horrores que ese hombre estaba cometiendo y a los Merodeadores tratando de sacar información de ella, información que no tenía y que creía imposible hasta ese momento. ¿Quien había invitado a un hombre tan terrible como ese al baile de su familia?

Su corazón dió un vuelco cuándo vió a sus padres y tíos acercarse a él, bajando la cabeza y saludandolo como si fuera alguna especie de Dios para ellos. Se sintió aún mas enferma cuándo vió a Agatha y Bellatrix mirarlo con admiración y amor, una mirada que jamás le habían dirigido a sus esposos. 

Narcissa la miró desde el otro lado del salón con cierta simpatía que expresaba que ella se sentía igual de alfligida ante la presencia del Señor Oscuro.

-Aquí están-exclamó Walburga acercándose a ellos-Vengan, vengan.

Se puso detrás de ellos para asegurarse de que caminaran lo mas rápido posible y no paró de empujarlos hasta llegar a un cuarto apartado dónde se encontraban los padres de ambos y el hombre causante de sus últimos pensamientos.

Genevieve volvió a mariarse, la última vez que se había visto en una situación así fue cuándo sus padres anunciaron su compromiso, y antes de eso, cuándo desheredaron a su hermana. Parecía que siempre que buscaban un momento privado con ella era para darle noticias que cambiaran su vida.

Esperaba que este no fuera el caso.

-Niños-habló Colette en un tono sumiso y suave que sorprendió a su hija-Tenemos muy buenas noticias-sonrío.
-Ambos se unirán a las filas del Señor Oscuro-dijo Orion con una mueca parecida a una sonrisa.

La habitación volvió a quedarse en completo silencio. Genevieve y Regulus intercambiaron una mirada que decía claramente lo asustados que estaban y lo tentados que se veían a romper la regla de no usar magia siendo menor de edad para desaparecerse e ir a cualquier otro lado, lejos de ellos, lejos de él.

Si bien Regulus era un purista de la sangre, talvez tanto como sus padres y si bien apoyaba las ideas de Lord Voldemort, no tenía ningún deseo de unirse a sus filas, sabiendo lo que eso significaría, convertirse en un asesino.

Genevieve ni siquiera podía decir que estuviera de acuerdo con sus ideales, ¿cómo podía siendo tan buena amiga de Lily Evans? Quien a pesar de ser una hija de muggles era absolutamente brillante.

El Señor Oscuro los miró detenidamente, con miradas duras y frías. Sus ojos se posaron en la chica y ella notó como su mirada se suavizaba un poco. Talvez él sentía su miedo y no disfrutaba de ver a una pobre niña sufrir.

Aunque eso no era lo que sus actos comúnmente demostraban.

-Es un placer conocerlos Regulus y Genevieve-dijo en un tono frío y pausado-Walburga, por favor cierra la puerta.

Ocean Eyes -Regulus Black-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora