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─Está será tu habitación. Espero que puedas sentirte cómodo, serán contadas las ocasiones en que te encuentre aquí por las excursiones.
Se acercó a la cama que se encontraba en aquella pequeña habitación. En la habitación solo cabía una cama, una mesa pequeña que se encontraba a su lado y en la cual sobre ella se encontraba una lámpara de aceite, un ropero que se encontraba en la pared opuesta a la cama, había una pequeña ventana por la que podía entrar la luz del sol.
─Muchas gracias, Petra. Sí no hubiera sido por ti, lo más seguro es que me hubiera perdido entre los pasillos de esta base.
─Oh, no hay nada que agradecer. De hecho fue todo un privilegio pasar este corto periodo de tiempo contigo, eres el primer Omega varón que veo en mi vida.
No supo que contestar ante aquella confesión. Así que simplemente dejo su pequeña mochila que contenía su gorro de lana azul, algunas camisas blancas, pantalones y hiervas medicinales para hacer sus supresores e inhibidores.
─Sabes que tendremos que ir al comedor una vez acabes de colocar tus cosas. Te dejare acomodar tus cosas y limpiar tu habitación, al capitan Levi no le gusta la suciedad... Hasta entonces, ___________.
Petra se fue de la habitación mientras cerraba la puerta de madera detrás de ella. Él solo soltar un suspiro mientras que se acostaba en su cama.
Hacía algunos días había sido la elección a la Legión que quería servir durante su tiempo de vida, no lo pensó dos veces antes de quedarse en su lugar luego de la plática -no motivadora del general Erwin Smith- de la Legión de Reconocimiento, de igual forma que sus ahora compañeros Sasha, Connie, Jean, Marco, Armin, Mikasa, Reiner, Berthold, Christa e Ymir. Ellos fueron dirigidos a la nueva fortaleza que ocuparía la Legión de Reconocimiento donde tendrían que limpiar cada una de las habitaciones por órdenes del capitán Levi.
Tardó aproximadamente dos horas en limpiar lo que sería su habitación, con los brazos adormecidos y las piernas cansadas se dirigió a paso cansado hacía el comedor en donde se encontraría con sus compañeros de la Legión.
Su Omega interior se encontraba entusiasmado, después del juicio contra el Alfa no lo había vuelto a ver ni había podido mencionarle palabra alguna. Estaba nervioso, su mente creaba escenarios en donde era besado por Eren apenas se vieran; sabía que aquello sería incómodo para los demás pero en el fondo necesitaba sentir los labios de Eren así como los de Armin, quería que Eren y Armin lo reclamarán como suyo y vivieran lejos de una la probabilidad de morir todos los días.
Abrió la puerta de madera, recibiendo en primera cuenta el golpe de las feromonas de Alfas y Betas en su nariz ocasionando en él un poco de mareo ante los aromas y la intensidad de cada uno. Una vez pudo acostumbrarse miró las mesas de madera en donde se encontraban algunos de sus ahora compañeros, miró que en una mesa se encontraba Jean, Armin, Sasha, Mikasa y Connie, en otra Berthold y Reiner - aún se le hacía raro no ver a Annie junto a ellos, no luego de que la Beta escogiera la Policía Militar antes que la Legión de Reconocimiento-, y en otra mesa se encontraba el escuadrón de Levi y el antes mencionado mientras tomaba una taza de café negro, recorrió su mirada en la habitación. Y fue en ese momento en que sus miradas chocaron.