Secretos de una 114 - squid game

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WpMetadataNoticeLast published Sun, Oct 3, 2021
Ryon Sun-Ah no disfrutaba de una buena vida, desde que su hermano se mudara a Europa ella se había quedado sola en su pequeño apartamento. Pasaba los días trabajando de cuidadora en un orfanato, pero después de la gran tragedia ocurrida en este, lo único que le quedaba era aquella pequeña tarjeta que un extraño hombre le había entregado.
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Min-Ji llevaba meses sobreviviendo con trabajos mal pagados, intentando mantenerse a flote en una ciudad que parecía querer aplastarla a cada paso. Antes de trabajar en la tienda, había sido asistente en una escuela guardería, un empleo que le gustaba, pero que perdió cuando un padre influyente la acusó falsamente de maltrato. Sin pruebas para defenderse, la despidieron de inmediato, dejándola sin su única fuente de ingresos. Sin dinero, empezó a atrasarse en el pago del alquiler del pequeño departamento donde vivía. Las deudas se acumulaban, y con cada mes que pasaba, los intereses crecían como una sombra imposible de disipar. Pero lo peor de todo no era la falta de dinero; era la soledad. Ahora, su situación empeoraba. A pesar de trabajar largas horas en la tienda, el salario apenas le alcanzaba para comer y pagar una fracción de lo que debía. Y para colmo, ese día todo se había derrumbado. Una de sus compañeras la había acusado de robar dinero de la caja registradora. Por más que intentó defenderse, el gerente no quiso escucharla. Su compañera era más convincente, más astuta, y al final, Yuna terminó con sus cosas en una bolsa de plástico, sin empleo y sin la posibilidad de pagar su próxima deuda. Desorientada, caminó sin rumbo hasta la estación del metro. El bullicio de la gente apresurada no hacía más que acentuar su propia desesperanza. Se sentó en una de las bancas de metal, con la mirada perdida, preguntándose cómo había llegado hasta ese punto. Fue entonces cuando un hombre de traje se acercó. Su presencia era imponente, su expresión impenetrable. Se inclinó ligeramente hacia ella y, con voz pausada, le hizo una oferta: - la tarjeta en su mano. No entendía lo que acababa de pasar, pero una cosa era segura: su vida estaba a punto de cambiar

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