Buenísimos días o tardes según toque.
Aquí estoy para cumplir el primer reto de los premios Versalles: contarles que significó escribir la obra con la que estoy participando.
Mi respuesta dice más o menos así...
Todos tenemos un mundo interior enorme. Para algunos es fácil mostrarlo; para otros, es casi un acto de valentía. Creo que de ahí nace mi historia. Porque varios hemos sido o nos hemos sentido un poco como Freddy.
El universo de Freddy es lo que somos cuando nadie nos está mirando. Los días malos en los que todo molesta. La torpeza para decir lo que sentimos sin que suene raro. El peso de sentirnos rechazados o fuera de lugar, como si el manual para encajar se lo hubieran repartido a todos menos a nosotros. Incluso el más carismático puede tener una historia de rechazo que no se nota a simple vista.
Dentro de todo eso, siempre hay una luz. A veces se disfraza de talento: para el deporte, para escribir canciones, para hacer reír, para acompañar en silencio o para decir la palabra justa cuando más se necesita.
Mi historia no es sólo un romance entre chicos. Habla de cómo las personas correctas pueden descubrirte y empujarte a vivir un poco más valiente. Habla del amor en todas sus formas: amistad, hermandad, romance.
Si te sientes como Freddy, llegará un Aaron que te empuje al precipicio… pero que salte contigo. Si te sientes como Aaron, llegará un Freddy que te recuerde que las personas leales existen y que te miran sin etiquetas.
Eso significa para mí “Freddy y otros temores”, mis queridos amigos de @EditorialVersalles