bessitoos

No era una gran fanática del baile. No cuando toda su vida se había tratado de vivir en ellos, con un traje sofocante, bailando con niñas desconocidas que le pisaban los zapatos cada vez que podían y hablaban de lo mucho que sus padres habían gastado en sus vestidos. Arrogante, los bailes eran arrogantes. Ó eso creía. Sus amigas, un pequeño grupo de chicas que aún creen en los cuentos de hadas y en príncipes fornidos sobre caballos, le habían invitado a ir. "No hay club de cocina esta semana, ven con nosotras" dijeron al unísono y sin cuidado, como un montón de urracas alborotadas. 
          
          Su hermano mayor, la única persona cuerda en su familia, le había dicho que era una gran oportunidad para sentirse cómoda: dejaría de ser el príncipe para convertirse en la princesa. Así que, siguiendo su consejo, aceptó ir, siendo arrastrada casi al instante por sus amigas. Ahora se arrepentía, vaya que lo hacía. Desde el primer momento en que dió un paso dentro de ese salón de clases, justo ahí lo vio. Vaya que era fácil de reconocer, con su altura y con esa actitud tan... ¿Estaba feliz? ¿Por qué?
          
          Sus orbes cafés se posaron sobre la pareja que estaba hablando animadamente; su corazón punzó, como si un alfiler quisiera enterrarse en este con insistencia. Apartó ese malestar, asegurándose que ese dolor desapareciera, ¿En qué estaba pensando? Ese beso no significó nada (una mentira de la que ella estaba asustada). 
          
          Mientras la profesora hablaba, en el fondo de su mente rezaba, pidiendo que si Dios existía la alejará lo más posible de él. A sorpresa de nadie, si es que Dios existía, estaba en su contra desde que nació; Cuando escuchó su propio nombre y el ajeno, aquel que atormentaba sus días desde aquel encuentro, quiso desplomarse en el piso y patalear hasta que alguien se apiadará de ella y acabará con su sufrimiento. 

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Sus manos se posaron en el lugar que él tocó, haciéndola retroceder unos pasos mientras que sus orbes le miraban fijamente. Su corazón palpitó con temor, ¿Él ya se había dado cuenta? Imposible, quizás solo era una paranoia suya. 
            
             ─ Lo siento... — Murmuró, tratando de contener sus lágrimas al miedo de ser expuesta, suplicaba internamente que si él ya sabía que no dijera nada. — De verdad lo siento, actúe por impulso. — Volvió a su tono habitual, fingiendo que nada de lo anterior había pasado, fingiendo que su vulnerabilidad no había sido expuesta. 
            
            ─ No es una herida profunda, aún así, te recomiendo desinfectarla. — Desvió la mirada, sintiendo la ansia carcomer discretamente su mente. Soltó un suspiro antes de tomar la mano ajena, escabullendose entre todos hasta la enfermería. 
            
            Cerró la puerta detrás de ellos, esperando que no hubiera nadie más allí. Le hizo sentarse para después buscar desinfectante y alguna gasa para el moretón que se hará visible sobre su piel en algunos minutos. 
Yanıtla

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Antes de que pudiera si quiera reaccionar con alivio al escuchar la respuesta emitida, sintió el repentino jalón que él le dió; sus pestañas parpadeando como mariposas revoloteando. En respuesta, las mejillas de la fémenina se sonrojaron con fuerza, tornando sus mejillas en un hermoso color carmesí. 
            
            Admiró las orbes ajenas un buen rato, sintiendo como su corazón palpitaba en sus oídos. Su mirada se desvió a los belfos del mayor, solo unos segundos antes de desviar su mirada y reincorporarse. Alisó su ropa, nerviosa, quería desviar su repentina necesidad de contacto. 
            
            ───     Te voy a matar. — Fue lo último que dijo antes de tomar su brazo y morderlo con tanta fuerza que sangró ligeramente. ¿Bonita forma de sacarse aquel sentimiento incómodo? Para ella sí.
            
            No era la primera vez que le mordía, marcando sus pequeños dientes ligeramente chuecos sobre la piel de Haziel, aunque, la última vez que le mordió sus dientes de leche apenas se habían caído. 
            
            ───    La próxima vez te arrancaré la piel.
Yanıtla

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Una suave risa escapó de sus labios, una que no era agradable del todo: era sarcástica y grosera, sin perder el toque de sutileza con el que tuvo que se acostumbro a vivir. Sus orbes cafés se posaron en las del mayor, frunciendo ligeramente el ceño antes de dar una vuelta, siguiendo el ritmo de la aburrida melodía que el parlante emitía. 
            
             ───     Bueno, no del todo, besar y acosar es solo un pasatiempo. ¿Ves a ese chico de ahí? Va a ser mi próxima víctima. — Señaló un espacio vacío, esperando a que él girará a ver. — Soy una dama muy sofisticada, corazón... El beso entre nosotros no fue más que un accidente. 
            
            Intencionalmente, pisó el zapato que el chico portaba, dejándolo ahí un par de segundos antes de retirarlo con fingida preocupación. 
            
             ───   Oh, lo siento muchísimo... Soy demasiado torpe en esto. — Mentira, ella sabía que movimientos hacer y a cuántos centímetros de distancia sus pies deberían de estar. Había memorizado cada paso de este tipo de bailes, cada cosa... Era aburrido, monótono. 
            
            ───   La chica con la que hablabas... ¿Es tu novia o algo asi? Me sorprende que alguna mujer no salga huyendo de ti en primera estancia. — Alzó los hombros, intentando restarle importancia a aquel sentimiento extraño en su pecho. — Yo lo habría hecho... De no ser porque eres tan extraño que me intrigas. 
Yanıtla

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EL PRIMERO DE MUCHOS CLARO QUE SÍ!!

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EN FIN, AHORITA TE CONTESTO 
Yanıtla

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la escuela m ocupo
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HOLA DANNY, PERDÓN X DESAPARECER 
Yanıtla

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Huir de clases, vaya forma de comenzar su nuevo colegio. Bessie odiaba estar ahí, aprisionada con un montón de idiotas cegados por las hormonas y superficiales que solo piensan en sí mismas.
          
          No sabía con exactitud a dónde se dirigía, ni si quiera conocía el lugar, solo sabía que debía escabullirse a alguna zona donde nadie fuera a hallarla. 
          
          Olor a cigarrillo, eso inundó sus fosas nasales haciéndola toser. Se dirigió al lugar de donde provenía el humo, dispuesta a pedirle al desconocido apagar su faso. 
          
          Fue entonces que sus orbes vislumbraron a una persona que ella conocía muy bien, más de lo que hubiera querido admitir.
          
          ───     Disculpa, te importa si... ¿Apagas eso?  —  Fingió demencia, fingió no conocerle, fingió que no vivió días de su infancia pensando en nuevas formas para arruinar su vida académica. Él no la reconocería, supuso: había cambiado muchísimo desde la última vez que sus caminos se cruzaron.

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───   E-espera... — Tartamudeó levemente, aunque siendo honestos sonó como un chillido de una ardilla cuya voz fue robada. Sus orbes miraron las contrarias, su cuerpo tenso mientras se acorralaba ella misma al intentar caminar hacia atrás; su espalda golpeando contra la pared en la que había estado recargada minutos antes. 
            
            En el fondo de su cabeza comenzó a sonar una alarma, tan fuerte que aturdía sus sentidos. En el calor del momento, sin escapatoria, con el rostro de su enemigo jurado (aunque él no supiera que lo era) a centímetros del suyo, solo había una cosa por hacer. 
            
            Tomó las mejillas ajenas con fuerza, sin cuidado, solo una rudeza tartamudeante que le hacía temblar. Sus labios se juntaron con los del mayor, un beso inexperto que apenas y duró unos segundos. 
            
            Cuando ella se dió cuenta de lo que estaba pasando, aprovecho el momento de sorpresa del hombre para empujarlo apenas unos centímetros. Ella cubrió sus labios con la palma de su diestra, mirándole con las mejillas ardiendo al igual que su rostro. 
            
            ───    ¡Esto no significó nada! ¡No me gustas! ¡Todo era una broma! ¡DEJA DE VERME ASÍ! — Gritó, cerrando los ojos solo para evitar verle, no podía, no cuando había hecho algo de lo que quizás se arrepentiría en un futuro, bueno, realmente estaba arrepintiendose desde ahora. 
Yanıtla

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Se quedó paralizada, sin saber que hacer o decir, ¿Huir? Quizás sea lo mejor para ella; huir y esconderse debajo de alguna mesa mientras piensa en su futuro destruido y su reputación arruinada... Ó quizas él no resultaba tan malo como se había imaginado.
            
            Mientras se encontraba colapsaba, sin saber que decir, una idea iluminó su mente: junto con esa idea, una sonrisa pícara se formó en sus belfos, iluminando su rostro con un pequeño rastro de malicia infantil.
            
            ───     Puede que sí... Puede que sea tu mayor stalker. Tal vez te conozca mejor de lo que piensas. — Asintió, dándole pequeñas palmaditas en su hombro (tuvo que pararse de puntitas para eso). 
            
            ───     ¿Quieres ver mi magia? Tienes una hermana, tu padre es un señor suuuuuuuper aburrido con cara de perro bulldog todo el tiempo y estás lleno de cicatrices. — Musitó con una sonrisa. Se sentía triunfante por decir cosas básicas que recordaba de él.
            
            ───     Es que me gustas mucho... Ven dame un besito. — Juntó sus labios, fingiendo querer besarlo, aunque, en realidad eso era lo último que quería hacer. 
Yanıtla

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Sus orbes rodaron con ligera molestia, molestia que se juntaba con la risa que había estado evitando hacía unos segundos. Nunca pensó que estaría riendo con algo que él decía, nunca pensó que sus mejillas se tuvieran de rojo por su presencia: no solo no lo pensaba, si no, quería golpear su cabeza contra el suelo por sentirse así. Una y otra vez.
            
             ───   Bueno, para no gustarte, pareces muy interesado en mí, ¿Qué tengo en la cara? Pareciera que intentas meterte en mi cerebro. Eres raro. — Se procuró de quedar justo a su lado, su espalda recargada en la pared más cercana mientras cruza los brazos. Su ceja ligeramente alzada, intentando descifrar que pasaba sobre la mente del más alto. 
            
             ───  Y para tu información, solía ser muy alta cuando era una infante. — En sus memorias, recordaba como solía burlarse de él por ser más pequeño en estatura. La diferencia es que él termino creciendo más, Bessie ya no, su estatura se quedó estancada desde que cumplió diez años. — Quizás todavía puedo crecer un poco más. 
            
            ───   Ni si quiera entiendo porque te estoy contando tanto de mí cuando tú no has dicho ni una palabra. Solo admite que quieres conocerme más. — Volvió a soltar una risa, una risa burlona que solo significaba lo mucho que estaba disfrutando darle esos comentarios ligeramente coquetos. — ¡No puede ser! ¡El gran Haziel cayó en las manos de una pequeña! — Se detuvo en seco, él no había mencionado su nombre en todo este tiempo. Mordió su labio antes de darle la espalda y cerrar los ojos, en su mente solo sonaban pequeñas alertas. 
Yanıtla

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YA VINE

bessitoos

Entre muchas comillas 
Yanıtla

bessitoos

Espera, yo lo hago q se den un beso """""""accidental"""""""
Yanıtla

bessitoos

DESCANSA LINDA !! espero q puedas 
Yanıtla

mintoocs

HOLA QUIÉN FUE SE LA PRESENTO

mintoocs

Dejaa te sigo desde esa acc y llegamos a un acuerdo 
Yanıtla

mintoocs

lo siento es q me emocioné JAJDJDJD
Yanıtla