Katsuki a tenido demasiadas situación malas con el amor, situaciones que lo dejaron dolido y endurecieron su corazón. Se a resignado a una vida de soledad y se asegura a si mismo que esta bien asi. Por eso, se dedica a su familia, y sus estudios, lo que realmente es importante para el.
Pero... muy en el fondo katsuki tiene la ilusión de conocer a alguien, de amar y ser amado de igual manera. Pero el miedo sigue ahí, y no importa lo que haga, nunca desaparece. Y este miedo le a echo perder la esperanza de un futuro más brillante con una persona a su lado.
Izuku, por otro lado, siempre ha tenido y tiene experiencias horribles en su día a día. Después de que su madre se casara por segunda vez a causa de la muerte de su padre biológico, ella comenzó a ser más fría y más cruel gracias a la influencia de este.
Pero al mismo tiempo, izuku también quiere vivir, le gusta vivir. Y desea un cambio. Porque el ama vivir a pesar de todo, y desea que su corazón siga latiendo con fuerza.
Lo que tienen en común Katsuki e Izuku es que los dos son luchadores, los dos tienen ese deseo de sentir, los dos quieren amar.
Lo que no saben es que sus corazones laten en unísono sin darse cuenta. Lo que uno busca el otro lo tiene, lo que uno tiene el otro lo busca.
Por que son almas destinadas.
Y han estado tan sumidos en sus miedos que no han levantado la mirada para encontrarse. Aún estando a metros de distancia, una mirada es suficiente para que sus corazones den un brinco al unísono.
Y eso fue lo que paso esa tarde en ese salón abandonado.
Cuando katsuki caminaba hacia la salida y escucho fuerte risas provenientes de un salón vacío.
Izuku en el piso, temblando por la impotencia y la fría pintura blanca sobre su cabeza.
Los corazones de Izuku y Katsuki se han encontrado, y ya no piensan separarse nunca más.
La almas destinadas ya no son un mito.