- Bueno, bueno, veo que alguien logró controlar a la vampira de la codicia – exclamó Kyoko mientras salía de un rincón del salón donde Yuzu recién había apostado con Yumeko.
Yuzu: ¡Kyoko! ¿¡Qué pasa con ella!? ¿¡Por qué es así!?
Kyoko: Siempre fue así, es adicta a apostar, y mucho más si se trata de su cuerpo o el de otra chica tan bella como vos – sonrió tiernamente.
Yuzu: ¿Así van a ser las demás?
Kyoko: Agh, no todas son tan intensas pero... Yumeko no es la peor. Al menos ella solo quiere apostar. En cambio otras...
Yuzu: ¿En cambio qué? ¿Qué quieren las demás?
Kyoko: No me lleves el apunte. Como te dije, no todas son malas. De hecho, la próxima vampira que vamos a visitar no es tan intensa como Yumeko. Tomá mi mano, que te voy a llevar a conocer a la Vampira de la gula.
Kyoko estiró la mano hacia Yuzu, quien la agarró sin dudarlo. Seguía asustada y sorprendida por lo que acababa de suceder. Ahora tocaba visitar a la de la gula. ¿Qué hará con ella esta vez? Ni quería imaginarlo...
Kyoko chasqueó sus dedos y la niebla oscura volvió a surgir de repente en el salón. Envolvió a ambas chicas hasta que ya no podían ver absolutamente nada. Por arte de magia, cuando la niebla comenzó a disiparse, Yuzu notó que se habían transportado hacia las puertas del salón donde se encontraba la próxima vampira.
Estas nuevas puertas eran de madera muy oscura y tenían la particularidad que tenían dos columnas a los costados que estaban enrolladas por dos grandes dragones verdes. Yuzu se sorprendía por el nivel de detalles que tenían las puertas, por eso preguntó:
Yuzu: ¿Todas las vampiras son así de ostentosas?
Kyoko: Puede ser. Sin embargo, voy a presentarte a la vampira más tranquila de todas pero no por eso menos sensual. No la subestimes. Puede enamorar a cualquier chica de este castillo.
Yuzu: ¿Por? ¿Es muy fina? ¿Tiene un rostro muy bello?
Kyoko apoyó sus manos en las puertas y les respondió mientras las empujaba:
- No... Más sencillo que eso... Las tiene demasiado grandes.
Acto seguido, abrió. Yuzu estaba esperando encontrar un salón descontrolado y enorme como el anterior, pero... no fue así. Dentro había una larga mesa donde había encima mucha comida de todo tipo, las cuales estaban en bandejas de plata junto a copas de vino. En el fondo, una gran chimenea iluminaba el lugar mientras emitía relajantes sonidos de la madera al quebrarse.
Sin embargo, antes de poder seguir observando, Yuzu sintió cómo la agarraban violentamente desde atrás y la empujaban contra la pared. Inmovilizada, Yuzu quedó en frente de una chica que la miraba fijamente muy enojada mientras sostenía sus filosas uñas en su garganta. Portaba en su muñeca una pulsera muy parecida a la que tenía Mary Saotome. Esta nueva chica tenía ojos rojos como Yumeko pero no emitían la misma lujuria que la anterior, si no que eran más iracundos. Tenía un largo cabello rubio. Sin embargo, lo más sorprendente de ella eran sus dos cuernos que salían por los bordes de su frente. ¿Por qué una vampira tenía cuernos? Además... estaba vistiendo un traje de sirvienta. Yuzu no entendía nada.
- ¿Qué venis a hacer acá? – preguntó esta chica enojada.
- Yo, no, solo... - Yuzu balbuceaba preocupada -. Junko me dijo que... Yo no quiero lastimarte... Solo...
- ¡Tohru! – se escuchó una tercera voz desde el rincón -. Deja a Yuzu en paz, no viene a hacernos daño -. Ante esto, Tohru soltó a Yuzu.
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Las siete vampiras del pecado (Yuri +18)
VampireYuzu Aihara se encuentra atrapada en una mansión llena de vampiras, la cual está liderada por las Siete vampiras del pecado, representando cada una un pecado capital. Para descubrir quien y por qué la secuestró, deberá encontrarse y acostarse con ca...
