Cap. 7 - La Vampira de la Ira

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Kyoko: Yuzu, sé cómo te sentirás ahora, pero queda muy poco. Solo quedan dos vampiras y tendrás tus respuestas, aguanta y vas a ver que...

Yuzu: ¡BASTA! ¡JURO QUE VOY A MATAR A ESA ESTÚPIDA VAMPIRA QUE LE GUSTA VERME SUFRIR! ¡VOY A MATARLA!

Kyoko: Yuzu, el odio no te llevará a ninguna parte...

Yuzu: ¡LA VOY A DESTRUIR! ¡QUIERO VENGARME! SIEMPRE LLEGA AL ÚLTIMO MOMENTO Y PIENSA QUE TENGO QUE AGRADECERLE. ¡AAAH! ¡LA ODIO!

Kyoko: Yuzu, comportarte...

Yuzu: ¡NO PUEDO!

Kyoko: ¡YUZU, BASTA!

Yuzu: ¡QUE NO!

¡SLAP! Kyoko le dio una cachetada a Yuzu que resonó en todo el salón.

Kyoko: ¡Dije basta! ¡Recomponete y seguí con esto! No quiero que haya sido en vano todo lo que hiciste. Llegaste hasta acá por una razón y quiero que estés bien, no seas idiota.

Yuzu se calmó de repente y asintió. Lo que decía Kyoko era verdad: no podía dejar que todo haya sido en vano. Tenía que continuar para conocer a las últimas dos vampiras.

Kyoko: Yuzu, escúchame atentamente... La próxima vampira que vas a conocer no es para nada como las anteriores. Es la vampira más intensa y despiadada de todas. Me gustaría tratar de darte ánimo y tranquilizarte, pero prefiero serte franca y decirte la verdad.

Yuzu: Pero... ¿cuán intensa? No creo poder aguantar mucho más de esto.

Kyoko: Prefiero no ponerte más ansiosa e ir yendo cuando antes.

De nuevo, Kyoko dejó que las envuelva la oscura niebla para transportarla en frente de las puertas de la próxima vampira. Eran amarillas oscuras y Yuzu no tardó en entrar en pánico al notar que había marcas de mano ensangrentadas en la puerta. Muchas manos ensangrentadas. El rojo contrastaba con el amarillo y podían verse perfectamente.

Yuzu: Oh, no... Acaso esta es...

Kyoko: Sí, Yuzu. Estás por conocer a la Vampira de la Ira. Por favor... Ten mucho cuidado. Es una persona... violenta.

Dicho esto, Kyoko empujó las grandes puertas, las cuales resonaron con un particular rechinar que era bastante tétrico.

Dentro, el salón estaba oscuro. Unas tenues velas iluminaban los bordes, pero no podía verse casi nada. Esto no hizo más que asustar aún más a Yuzu, quien empezó a entrar con sus manos temblorosas. Aún mayor fue su miedo cuando notó que Kyoko cerró las puertas rápidamente con un rostro preocupado. ¿Cuán peligrosa era esta vampira?

Yuzu comenzó a caminar entre las tenues luces de las velas. Sus piernas le temblaban en cada paso y estaba casi en pánico. ¿Qué iba a pasarle? ¿Qué iba a hacerle? De repente, escuchó algo por los costados... Acaso eso eran... ¿cadenas?

Yuzu notó que a los bordes había muchas jaulas con barrotes de hierro. Estas eran cuadradas y estaban pegadas una de la otra. Dentro había mujeres cuyos tobillos estaban atados con cadenas hacia la pared. Yuzu cubrió su boca al notarlo. ¿Acaso ese era su destino? Sin embargo, no comprendió por qué esas mujeres parecían... excitadas. Sus rostros no parecían preocupados o tristes. Por el contrario, parecían extasiadas en placer.

Dentro de una jaula distinguió a una chica de porte muy fino. Ella tenía un vestido transparente que hacía que se le distingan los pezones por debajo. Tenía su cabello negro recogido con una inmensa cola encima de su cabeza. Ella estaba siendo besada y abrazada por detrás por otra chica de pelo corto y violeta cuyas orejas tenían una forma muy particular. Ambas, aún encadenadas, parecían estar besándose con pasión y lujuria. Una de ellas notó que Yuzu las estaba mirando, por eso le sonrió y le exclamó:

Las siete vampiras del pecado (Yuri +18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora