- Yuzu... - exclamó Kyoko quien se acercaba a contenerla.
Yuzu: ¡NO! Estoy cansada. Esa estúpida vampira encapuchada siempre llega justo. Le gusta verme sufrir.
Kyoko: Yuzu... Tranquila...
Yuzu: ¡No puedo estarlo! ¡No sabiendo que todavía tengo que visitar otras tres que no sé qué carajo pueden hacerme!
Kyoko: Lo sé, seguís desorientada... pero gritar y odiar a las demás no servirá de nada. Todo va a terminar pronto. Solo aguanta un poquito más.
Yuzu: Agh... - miró para un costado y suspiró profundamente -. Lo haré. Está bien. Pero solo porque me queda menos de la mitad para poder tener las respuestas que merezco.
Kyoko: Me alegra que pienses así, Yuzu. Ya falta poco – hizo una pausa y continuó hablando un poco más animada -. Bien, las siguientes vampiras que vas a conocer son las Vampiras de la Soberbia. Como indica su nombre, soy muy petulantes, así que tendrás que andar con cuidado ya que...
Yuzu: Esperá, esperá... Acaso dijiste... ¿Vampiras? ¿En plural?
Kyoko: Sí. Para la Soberbia, las vampiras son dos, no una.
Yuzu: Y justo cuando pensaba que no podía ponerse más intenso...
Kyoko le sonrió y emitió la oscura niebla que las transportó hasta las puertas de las siguientes vampiras. A diferencia de las anteriores, éstas puertas eran muy brillantes y tenían estampadas notas musicales a lo largo y ancho.
Yuzu: ¿Por qué las notas musicales?
Kyoko: Pues, a ellas les gustan cantar y bailar, y son realmente buenas en eso.
Yuzu: Son... ¿idols?
Kyoko: Sí. Lo son.
Yuzu: Oh, bueno... Entonces supongo que podría relajarme un poco con ellas. ¿O acaso son tan intensas como las anteriores?
Kyoko: Agh, ellas son... Son... Complicadas. Son la Soberbia. Por eso, cuando desean algo, creen que son las mejores en ello... y no hay nadie que las detenga.
Dicho esto, Kyoko empujó las enormes puertas. Raramente, éstas no rechinaron. Al contrario, se deslizaron en silencio. Dentro estaba todo completamente oscuro. No había ventanas, no había luces, no se veía absolutamente nada. Esto no hizo más que asustar a Yuzu, quien primero se mostró reacia a entrar al salón. Sin embargo, se calmó un poco más cuando Kyoko le entregó un farol de gas prendido, el cual brindaba un poco de iluminación.
Con el farol en mano, Yuzu comenzó a adentrarse en la oscura habitación. Caminó unos pasos hasta que de repente las puertas se cerraron y quedó en total oscuridad. Solo podía observar lo que estaba dentro del rango de la luz del farol.
Por si eso fuera poco, había silencio. Oscuridad y silencio. Era una combinación aterradora. Yuzu continuó caminando asustada. "¿Hola?" preguntó sin respuesta, haciendo que su voz se pierda entre el eco. "¿Hola? ¿Hay alguien?"
Pasaron unos segundos que a Yuzu le parecieron horas hasta que de repente... ¡CLACK! ¡CLACK! ¡CLACK! Las fuertes luces de enormes focos apuntaron directamente a Yuzu desde el techo. Ella, encandilada, se cubrió sus ojos. Cuando pudo recobrar la vista y acostumbrarse a la fuerte luz, pudo observar lo que había en frente.
Una plataforma redonda y plateada se hallaba justo en el centro del salón. Tenía cuatro escaleras a los bordes, permitiendo subir hacia ella. Encima había unas sillas en círculo donde se encontraban sentadas nueves mujeres con túnicas mirándose entre sí. No podían verse sus rostros debido a que las capuchas se los ocultaban.
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Las siete vampiras del pecado (Yuri +18)
VampireYuzu Aihara se encuentra atrapada en una mansión llena de vampiras, la cual está liderada por las Siete vampiras del pecado, representando cada una un pecado capital. Para descubrir quien y por qué la secuestró, deberá encontrarse y acostarse con ca...
