Cap. 5 - La Vampira de la Envidia

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- ¡Yuzu! ¡Tranquila! ¿Estás bien? – gritó Kyoko mientras se acercaba corriendo hacia Yuzu, quien le respondió:

- No, no lo estoy... Dios, ¿por qué me hacen hacer estas cosas? ¿Qué les pasa a todas?

- Tranquila, todo terminará pronto y se te aclarará todo... Ahora, debemos seguir con el camino.

- No tengo otra opción...

Kyoko chasqueó sus dedos para que vuelva la oscura y densa niebla mediante la cual ambas chicas se perdieron para ser transportadas a las puertas del siguiente salón donde se encontraba la próxima vampira.

Kyoko: Acá, Yuzu, está la siguiente vampira a quien vas a encontrarte cara a cara... Te prometo que no es tan agresiva o intensa como la Vampira de la pereza. Por el contrario, es una de las más dulces. Es solo que...

Yuzu: No creo esas palabras. La última vez que me dijiste eso, Lucoa casi me asfixia con sus besos. ¿Qué pasará ahora? ¿Quién es esta vampira?

Kyoko: Ella es la Vampira de la envidia. Como lo indica su nombre, es muy muy posesiva, y eso puede llevarla a hacer cosas extremas a veces. Pero no es una mala persona.

Yuzu: No me importa si es buena persona o no, solo quiero que no me haga nada.

Kyoko: Me encantaría poder prometértelo, pero... - se quedó en silencio.

Yuzu: ¿Pero qué?

Kyoko se quedó callada mientras señalaba hacia las puertas. Éstas, al igual que todas las anteriores, tenía dos columnas a los costados. Lo sorprendente era que estaba congelada. Tanto las puertas como las columnas estaban envueltas en hielo, el cual desprendía un leve y frío vapor. Yuzu sintió un escalofrío por su espalda.

Kyoko: Tranquila que dentro no hace frío, es solo la puerta. A ésta vampira le gusta tenerla congelada.

Yuzu: ¿Por qué hace eso?

Kyoko: Bueno, así solamente esta puerta puede ser abierta por fuera. Ya que una vez que se entra... Esta vampira prefiere no dejarte ir.

Dicho esto, Kyoko empujó y abrió las dos grandes puertas, las cuales crujieron con el sonido del hielo rompiéndose.

Dentro pudo verse un inmenso salón de color azul donde luces brillaban en el techo. Yuzu se sintió muy intimidada cuando las miradas de cientos de chicas giraron hacia ella y le depositaron fijamente la mirada en silencio. Ella titubeó antes de entrar y no le gustaba que la miren de esa forma.

Al igual que el salón de Yumeko Jabami, éste estaba repleto de mujeres. Sin embargo, ninguna estaba desnuda o envuelta en placer. Por el contrario, todas estaban vestidas muy lujosamente y charlaban entre ellas de forma civilizada. O eso al menos aparentaban, ya que cuando Yuzu pudo agilizar el oído para oír de qué estaban hablando, le pareció sospechoso:

- Es tan hermosa, hace mucho no puedo besarla.

- Ella me vuelve loca. Es tan bella my Darling.

- Quiero abrazarla todo el día...

Yuzu se sintió intimidada al suponer que estaban hablando sobre ella. Sintió las lascivas miradas de todas esas mujeres. Estaba nerviosa. De repente, notó cómo una mujer mucho más bajita le tocaba el hombro. Cuando dio vuelta, se encontró con una chica de pelo corto azul cuyo flequillo caía sobre su ojo derecho. Tenía puesto un tierno traje de mucama y tenía entre sus manos una bandeja con copas de vino. Ante esto, le ofreció:

Las siete vampiras del pecado (Yuri +18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora