- ¿Lio? - Escuché su voz, su muy bonita voz. Me quedé unos segundos congelado con una serie de emociones atoradas.
Ya había escuchado su voz antes, pero esta vez era diferente... La escuchaba ahí, conmigo, en el mismo lugar en donde yo me encontraba parado.
Tomé fuerza, no me había dado cuenta que, mi cuerpo estaba paralizado.
Bianca's POV
¿Estará sordo?
Dije su nombre y ni se inmutó. ¿Me estaba ignorando por llegar tarde?
Bueno, al menos podía ver su trasero.
Tranquilización Bianca...
Y entonces lo hizo. Volteó lentamente, como si le hubiese hablado un fantasma.
Sus ojos miraron mis pies, después fueron subiendo poco a poco mientras se giraba por completo.
Cuando nuestros ojos se encontraron, no pude evitar apartarlos, pero cuando lo vi, sentí un vuelco en el estómago. Uno enorme.
Ahora él me miraba y yo observaba nerviosa todas partes, y a veces volvía a él, dándome cuenta que seguía con los ojos en mí.
No sabia que coños hacer, sentía que había pasado una eternidad, pero realmente, habían pasado unos segundos. Tal vez, un minuto.
Sus ojos se arrugaron segundos después mientras sonreía.
Se acercó peligrosamente a mí, oía sus pasos cada vez mas cerca, lo que me ponía de nervios. Cuando por fin estuvo a unos escasos 50 centímetros de mi, habló.
- Tú... Te ves genial...- Mah gad. Su voz era mucho mejor en vivo, que en el celular u ordenador. Era grave y masculina... Y... Me encantaba. Me quedé segundos pensando su comentario.
- Gra-gracias - acomode mi garganta en silencio, mientras bajaba la mirada un poco sin saber que hacer. Él lucía algo nervioso y contento, creo que tampoco sabia que hacer exactamente.
De un momento para otro, me tenía entre sus brazos, Me quedé paralizada unos segundos sin saber que hacer, al ver que no correspondía el abrazo, me apretó un poco más.
Poco a poco subí mis manos hasta llegar a su espalda. La apreté con fuerza mientras poco a poco me acurrucaba en su cuello.
No era tan bajito como imaginaba, 5 centímetros más que yo, si los tenía.
Tal vez mis cálculos fallaron un poco... Tal vez la cinta métrica se equivocó.
Quería estar así toda la noche, sin hablar, solo así, pero él poco a poco se alejó hasta darme otros 30 o 20 centímetros de espacio.
- Hola... - volvió a sonreír, de inmediato le regresé el gesto.
- Hola...- pasé un mechón de mi cabello detrás de mi oreja con la mirada baja.
No sabia que decir, y creo que él tampoco, pues ese típico silencio incomodo nos rodeó.
- Bueno... Preparé algo - levanté lentamente la vista a él, sonriendo.
- ¿ah si? - mis ojos brillaron.
- Espero te guste charlar aun lado de la playa. - extendió su mano.
La miré unos segundos con el entrecejo fruncido, después capté el gesto.
Poco a poco junté mi mano con la suya.
Cuando por fin estuvo con la suya, entrelazó nuestros dedos y se llevó mi mano a sus labios, besando mis nudillos.
Estuve a punto de vomitar por el gran salto que dio mi estomago. Sonreí como boba al ver como me miraba.
