-¿que tal tu día ayer? - Kate estaba radiante, llevaba puesto unos Jeans ajustados, una blusa rosa pálido que se ajustaba a su figura, y unas zapatillas negras.
traía pendientes, eso quería decir que las cosas iban bien con Connor.
-mejor dime, ¿que tal TU día con Connor ayer? - hice énfasis en la palabra "tu" no quería contarle la pelea con mi hermano, no aún.
-fué el mejor de todos- bajó su labial rosa un poco e hizo un movimiento con los labios para esparcir el color proporcionandolo.
-¿ya son...? - alzé las cejas pícara
- pues...- se quería hacer la difícil, sacó su espejo y se colocó el rimel.
-¿pues...?- presioné haciendo un movimiento de manos.
-¡ sí ! - su sonrisa fué de oreja a oreja. me abrazó aún sentada y dio pequeños saltitos de emoción.
- ya sabía que iba a funcionar - dije sin darle importancia, actuando desinterés.
- muchas gracias Bianca, creo que yo nunca lo hubiera hecho. gracias por esto.- su rostro cambió, ahora parecía seria, pero sin dejar a un lado su felicidad.
Kate, era mi mejor amiga y aún que tuviéramos nuestras peleas de vez en cuando, las dos nos queríamos demasiado. éramos prácticamente inseparables. compartíamos los mismos gustos, a las dos nos gustaba la música pop, ambas queríamos hablar inglés a la perfección, nuestro sueño más grande, profesionalmente hablando, era tener nuestra propia oficina o consultorio, las dos amabamos a los animales, a las dos nos daba tristeza ver a un perrito abandonado en la calle, y a las dos nos llenaba de coraje sí alguien maltrataba a un animal.
seríamos capaces de golpear a esa persona hasta que perdiera la conciencia.
teníamos nuestras razones y pues,
Connor, también era mi mejor amigo, el y yo compartíamos la misma mentalidad infantil a veces, aún que el quisiera parecer maduro frente a Kate, siempre se dejaba llevar por su lado infantil.
teníamos mi mucho en común, él era muy atento y amable, era una de las razones por las cuales mis papás le tenían confianza, él era dos años mayor que yo, creo que tres...
y resultaba de mi niñero improvisado a veces.
mis dos mejores amigos, eran geniales, los quería mucho y me encantaba verlos felices. haría lo que fuera para lograrlo.
-no te preocupes Kate, sabes que haría eso y más.
tú y Connor son mis mejores amigos, y después de todo, para eso están los mejores amigos ¿no? - sonreí hacia ella, mostrando en cada centímetro de mi sonrisa, la felicidad Por la que estaba pasando.
no dejó de agradecerme hasta que el maestro de química llegó.
(...)
Llegué a casa tras un excelente día con mis mejores amigos, fuimos a comer a casa de Connor y a ver una película.
fué muy divertido y más cuando Gustavo, el hermano mayor de Connor, imitó a varios personajes. era buen comediante a decir verdad.
al entrar por la puerta, mi emoción y felicidad se vió afectada por nuestras visitas.
la familia Costich Vega, estaba en la sala hablando muy animadamente con los villalobos Vega y los suárez vega.
mis tíos, Mauricio Costich Costich e isabella Vega David, eran insoportables.
muchos lo decían.
y sus angelitos, Vanessa y julio Costich Vega nos hacían la vida imposible a mi y a Daniela Suárez Vega, mi otra prima.
