Fruncí el ceño a la pantalla, mi boca manchada de jugo y mis ojos perdidos en esas cuatro palabras.
Ven a Brasil conmigo
¿Esto era Enserio?
o ¿sólo jugaba conmigo?
Esperaba a que fuera la primera.
Ella: Es Enserio?
Él: bueno, sí no puedes no...
¡es Enserio!
- ¡Aahh! - por fin reaccioné como debí hacerlo hace 5 minutos, grité como colegiala, como niña de 5 años recibiendo una barbie en navidad, como sí hubiera sacado 10 en matemáticas.
- ¿que sucede? - Christian entró 10 segundos después a mi habitación, su cara mostraba pánico y preocupación .
- Christian...- lo miré sorprendida - no pasa nada, sólo... fue una cucaracha- me encogí de hombros-
- debes superar ese miedo- dijo después de mirarme mal unos segundos serio.
- Lo haré - asentí. Salió de la habitación.
¿estaba enojado?
ella: bueno, de poder... no estoy segura, pero me encantaría.
hay mis mejillas arden de emoción
Él: eso se puede arreglar. Dile a tus padres.
¿Estaba loco? a duras penas le dije a Kate ¿ahora a mis padres?
Ella: qué? estas loco? Jamás me van a creer.
Él : Eso también puede arreglarse. tengo una agenda muy apretada, pero estoy seguro que podré arreglarlo.
¿Ahora a que se refería?
- Tía Isabella, tengo que salir un momento. ¿Me permites? - todos estaban en el comedor, sólo faltaba yo. Vanessa. me miró mal, y Christian confundido.
- Pero... ¿no vas a comer? - mi tío Mauricio metiendo su cucharota
- Sí, es sólo que tengo que ir a ver a una amiga de urgencia - insistí lo más convincente posible
- Kate - habló Christian.
- Sí, es que está sola en casa y tiene una mordida de perro en eul brazo. - fue lo más lógico que pude inventar.
- Hay dios mío pobre chica - esta Señora no me engaña, le vale un cacahuate lo que le pase a Kate.
- Sí, y tengo que ir para verla, dice que no es muy grave pero que le duele - me excusé
- ¿Y como pasó? - preguntó Vanessa. esa chica y sus tontas preguntas en el momento menos oportuno.
- Iba llegando a casa y vio a dos perros pelearse, trató de separarlos y sin querer uno de los perros la mordió - Gracias Ted
- Que boba - dijo Vanessa. en seguida la miré mal.
- Bueno, tengo que ayudarla. Regreso en 30. - y sin esperar algo más, tomé mi bolsa y saqué los auriculares.
Cerré la puerta y caminé apurada a casa de Kate, no quedaba muy cerca, pero no tenía dinero para el Bus.
estaba pensando seriamente en buscar un trabajo.
Cuando por fin llegué al fraccionamiento de Kate, busque como loca su casa.
la número 40... la número 40...!
