Capítulo 11: Navegando las curvas de la noche

19.5K 3.1K 1.4K
                                        


Nota: En este capítulo, términos como "navegar" o "recorrer el camino" aluden con humor a momentos íntimos, inspirados en la metáfora del "monte Akina", un guiño a un trayecto lleno de curvas que sugiere intensidad.


Los dos acompañaron a Qi Qi resolviendo acertijos por un rato. Cuando el pequeño empezó a cabecear de sueño, lo ayudaron a lavarse la cara, cepillarse los dientes y lo convencieron de ir a la cama. Luego, comenzaron a brindar.

Se acomodaron en las sillas del dormitorio principal, con una mesita de café entre ellos. Yan Qing Chi sintió que beber sin más era algo monótono, así que propuso jugar un juego. Jian Mo Chen lo pensó un momento y sacó un mazo de cartas de póquer para animar la velada.

Entre sorbos de licor y partidas de cartas, Yan Qing Chi charlaba animadamente. Al principio, Jian Mo Chen se mostró reservado, respondiendo con monosílabos. Pero tras un par de copas más, poco a poco se dejó llevar por la conversación.

Al final, dejaron las cartas de lado y se recostaron en sus sillas, charlando con más soltura, desahogando pequeños resentimientos acumulados.

Jian Mo Chen suspiró, algo perdido en sus pensamientos. -Dime, ¿acaso estoy embrujado? Si no, ¿cómo se explica que me haya encariñado con alguien de forma tan... comedida?

Yan Qing Chi supo de inmediato que hablaba del Pequeño Loto Blanco. Reflexionó un instante y respondió con cautela: -Tal vez, quién sabe.

Jian Mo Chen guardó silencio por un momento. De pronto, se giró hacia él. -¿Y tú? ¿Alguna vez te has encariñado con alguien?

-No -respondió Yan Qing Chi por reflejo. Jian Mo Chen carraspeó. -Eso no es justo. Acabas de terminar con tu pareja, ¿no?

Yan Qing Chi negó para sus adentros: *Esa no era mi pareja*. Pero explicar su transmigración sería complicado, así que optó por una sonrisa evasiva. -Ya terminamos. Hace tiempo que dejó de importarme.

Jian Mo Chen, algo achispado, no insistió. Asintió lentamente. -Claro, hace tiempo que dejó de importarte -repitió, como hablando consigo mismo.

Yan Qing Chi lo observó. Su expresión era una mezcla de confusión y melancolía, murmurando: -Hace tiempo que dejó de importarme...

-Más te vale no olvidar lo que acabas de decir -le advirtió Yan Qing Chi.

-Por supuesto que lo recuerdo -replicó Jian Mo Chen, girándose hacia él-. Incluso recuerdo que hoy obtuvimos nuestro certificado de matrimonio.

Dicho esto, se levantó de repente, caminó hacia Yan Qing Chi y, sin previo aviso, lo cargó en sus brazos. -Vamos, es hora de nuestra noche de bodas.

Yan Qing Chi, que intentaba bajarse, se quedó atónito. -¿Qué acabas de decir?

Jian Mo Chen dio un par de pasos y lo dejó caer sobre la cama. Mientras se desabotonaba la camisa, dijo con naturalidad: -¿Qué más podría decir? Estamos casados. Es natural cumplir con las responsabilidades de un matrimonio.

¡¿Quién quiere cumplir esas responsabilidades contigo?!*pensó Yan Qing Chi, conteniendo un grito. Se deslizó fuera de la cama, pero Jian Mo Chen lo interceptó, sujetándolo con firmeza. -¿Qué, te atreves a casarte pero no a navegar conmigo por este camino?

-¿Ya estás borracho y pretendes conducir en ese estado? -replicó Yan Qing Chi, mirándolo con escepticismo. ¿No decían que el alcohol nublaba el juicio?

Jian Mo Chen notó su mirada y, por una vez, pareció leerle la mente. -Prueba y verás. Descubre si estoy tan borracho como para no poder recorrer este camino contigo.

TITFED-SF Donde viven las historias. Descúbrelo ahora