— ¡Choi! — llamó TaeHyun desde su asiento a BeomGyu, quien escribía un par de fórmulas en su libreta. Éste volteó rápidamente.
— ¿Mande?
— Ven acá.
El pelinegro asintió un tanto confundido pero con TaeHyun no tenía problema alguno, así que accedió. Revisó que su profesor aún no llegara de la sala de maestros y se dirigió a Kang.
— ¿Sí?
TaeHyun aclaró su garganta e hizo la seña de que se acercara a él. BeomGyu se acercó a su rostro y el menor le habló en voz baja —: Hoy saldré con Huening, pero será un largo rato, para que te inventes una excusa o algo así — esta vez fue TaeHyun quien se aseguró que nadie los escuchara mirando a ambos lados —. Creo que mamá comienza a sospechar que no salgo contigo.
BeomGyu hizo un mohín y se alejó un poco —: ¿En serio?
— Sí. No quería que sonara así, pero debemos poner más atención a eso — cada palabra salía de su boca con la seriedad debida mientras su ceño se arrugaba poco a poco.
— ¿A qué hora quieres que me vaya?
— Cité a Huening en mi casa a las ocho. Puedes irte con ToBin y regresar cuando tus padres duerman.
Choi casi se ahoga de aguantar una risa —: Se llama SooBin.
TaeHyun chasqueó la lengua contra sus dientes —. Ese tipo... ¿Puedes?
— Supongo — BeomGyu se encogió de hombros.
— Bien. Vuelve a tu lugar. Gracias, por cierto.
El mayor asintió y regresó a su asiento justo cuando el profesor ingresaba a el aula con un café en mano. Se dispuso a terminar de copiar lo que había en el pizarrón y a analizar un poco lo que le dijo TaeHyun. ¿La señora Kang sospechaba de ellos?
[...]
BeomGyu se aseguró de avisarle a TaeHyun por mensaje de que salía de su casa por si acaso.
— ¿Mamá?
La señora Choi lo miró de reojo pero devolvió la vista a su revista de cosméticos—: ¿Qué?
El chico casi logra asustarse por el tono serio que usó ella, preocupante.
— Uhm... Saldré un rato. Llevo llaves, si quieren cerrar por dentro está bien.
— ¿Con permiso de quién irás? — espetó la mayor de manera brusca sin quitar la mirada de aquella revista. Cuando BeomGyu estaba a punto de balbucear con nerviosismo, volvió a hablar —. ¿Sabes qué? No me importa. Ve a donde sea.
Y sin más se levantó, dejó la revista en el sillón y subió a su habitación. Demasiado preocupante.
Sin embargo, BeomGyu no quiso mortificarse, técnicamente había conseguido el permiso...
¿No?
Subió a su habitación por dinero y su juego de llaves con el dije de osito. Guardó su celular en su bolsillo derecho y bajó las escaleras para salir de su hogar. Caminó hacia casa de SooBin mentalizándose de que cualquier cosa podría pasar. Según su mayor, su padre no estaba mucho en casa, esperaba que fuera uno de esos días. Caminó un par de minutos más, había aprendido la calle para no tener que volver a vivir la experiencia del extravío. Llegó y pudo notar un silencio pacífico desde afuera. Sonrío y tocó la puerta.
Segundos después, un SooBin adormilado abrió la puerta. Poseía unos pantalones de cuadros un poco grandes a pesar de su altura y una playera blanca básica. Su cabellera un tanto despeinada y sus ojos hinchados delataron que posiblemente estaba durmiendo.
— Hola...
— Mh... Hola — sonrió SooBin bostezando de por medio y tallándose el ojo—. ¿Quieres pasar?
El Choi menor asintió dudoso —: ¿Te desperté?
— No, llegaste cuando me levanté —sonrió con los ojos cerrados y sus hoyuelos marcándose.
Lindo.
Cerró la puerta y jaló un poco a BeomGyu para subir las escaleras de su casa. Todo estaba apagado por lo que no podía verse mucho, sentía que caería. Al parecer las casas de ambos eran iguales pero la de SooBin un poco más pequeña y con una obvia decoración distinta.
Llegaron sin caer al suelo, el mayor abrió la puerta de su habitación y encendió la luz. Recreó la escena donde el de la casa se tiraba en la cama mientras el invitado miraba los alrededores.
Las luz en el techo era realmente blanca lo que le daba a la habitación un aspecto brillante. Había un poco de ropa regada por el piso, cajetillas de cigarros vacías y botellas de agua. Una silla con ropa acumulada y una linda planta en la ventana que no estaba seguro si era real o falsa. Algo que llamó su atención era un reloj de manecillas un tanto sucio y con la hora mal marcada, tres horas.
— Iré a bañarme. Espera aquí.
SooBin señaló su cama y tomó su toalla para salir de la habitación. Durante unos minutos, cuando BeomGyu terminó de explorar, se dedicó a acostarse y ver su celular, nada interesante en realidad. No pasó mucho tiempo porque su vista se desvió a la puerta cuando ésta se abrió y logró ver a un peliazul sólo tapado con una toalla blanca alrededor de su cintura.
De inmediato sus orejas se volvieron rojas y se volteó para quedar boca abajo en la misma cama pero evadiendo que a su lado estaba SooBin casi desnudo. La risa de el antes mencionado se hizo presente y no pudo evitar gruñir un poco de vergüenza.
— ¿Te gustó lo que viste? — preguntó altanero el mayor, sacando ropa de un par de ganchos que no estaban colgados en el clóset, pero no recibió respuesta.
¿En serio BeomGyu se había puesto nervioso por eso?
Soltó otra ruidosa carcajada y se puso la ropa que encontró primero.
—¿Quieres hacer algo hoy?— preguntó.
— Pues... No lo sé, en realidad — respondió BeomGyu sin quitar los ojos del teléfono en sus manos.
Por unos segundos el sonido de las prendas rozando la piel de SooBin mientras se las colocaba era lo único que retumbaba por la habitación.
— ¡Lo tengo! — carraspeó —. Papá tiene un par de botellas extra en la alacena de licorería... ¿Traigo algunas?
Los ojos de BeomGyu se dirigieron a los suyos una vez se puso el suéter.
— ¿Estás seguro? — porque desde el incidente, BeomGyu no se sentía confiado en lo absoluto cuando el padre de SooBin se mencionaba en sus conversaciones, hablaban de él con miedo latente.
— ¡Por supuesto! No volverá hasta mañana seguro, además, estaremos aquí. No corremos riesgo saliendo a la calle. No saldremos de mi cuarto.
— Uh... No lo sé. No acostumbro a tomar alcohol — rascó su nuca y el mayor lo notó.
— ¡Oh! Si tú no quieres no, podemos simplemente ver una serie o algo así, tengo tantas ganas de abrazarte — dijo el mayor regalándole una dulce sonrisa mientras se acercaba a la cama y era él quien acariciaba la suave piel de BeomGyu.
Aunque ahora que lo pensaba... No estaría mal tomar un poco, no pasaría nada, estaba con SooBin y avisó que llegaría tarde a casa.
— ¿Qué tipo de licor tiene tu padre?
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strawberries & cigarettes ☆ soogyu
FanfictionA BeomGyu le gustaba ver al chico de mirada triste que salía a fumar sentado sobre aquel columpio, en medio de la noche. "Siempre me dejas queriendo más... Las fresas y los cigarrillos siempre saben a ti." historia de mi autoría. » portada hecha por...