En un hospital una pareja adulta está sentada en la sala de espera, tienen miradas calmadas pero dentro están muy tensos, una enfermera se acerca a ellos lentamente y ellos rápidamente dirigen la mirada hacia ella al darse cuenta de ello, parecen esperar ansiosos una respuesta.
En una habitación de ese hospital una chica despierta, la muchacha deja salir unos cuantos ruidos al despertar, se siente extraña y bastante inquieta pero recuerda repentinamente fragmentos de un sueño que tuvo.
Impulsada por esos recuerdos se levanta de la cama y comienza a caminar, se siente extrañamente débil pero aún continúa avanzando hasta salir de la habitación, tras la puerta un gran pasillo vacío la esperaba aunque era de día la mayoría de personas estarían internadas, ella dio una mirada a su habitación, la de un hospital, no sabe cómo llegó ahí, deja de lado ese pensamiento y se concentra en avanzar.
No tomó mucho hasta que se topó con una enfermera que pasaba por el pasillo leyendo algo en su mano, alarmada pensó en donde esconderse ya que si la veían lo más probable quisieran devolverla a su habitación o eso pensaba, la enfermera pasa ignorandola parece muy enfocada en su lectura por lo cual la muchacha piensa que estaba distraída y la ignoro.
Llegó hasta lo que parecía ser la sala de espera, y lo que vio allí fue a dos personas adultas.
Frente a ellos estaba una enfermera, el hombre pregunto algo y la dama los miró con cierto pesar antes de decirles algo, tras eso el y su esposa quedaron callados unos segundos, la esposa fue la primera en llorar con mucha fuerza abrazandolo y el sólo pudo envolverla en sus brazos acercandola con un rostro que demostraba frustración, dolor e impotencia.
La joven que los observaba desde atrás veía a sus padres en esa situación por lo cual ella simplemente avanzó hasta llegar a ellos, quería saber que era lo que los había puesto así, quizás ella estaba en una mala situación pero ahora ella estaba bien así que simplemente eso los ayudaría a calmarse.
Cuando llegó a ellos parecía que aún no se habían dado cuenta de su presencia así que decidió hablar.
-P-papá, mamá estoy aquí.
Pasaron un par segundos y ellos seguían igual, viendo eso sólo hizo pensar que no la escucharon, se puso en medio de ellos y trato de llamar su atención.
El rostro de la muchacha expreso miedo cuando se dio cuenta que ni la enfermera se había dado cuenta de ello, estaba frente a ella mirandola pero no la parecía ver.
Asustada intento tocar a sus padres, antes de poder hacerlo cayó al suelo, asustada porque su mano estaba pálida, parecía casi transparente.
Se levantó y trato de tocar a sus padres con una mano temblorosa debido a que no quería que sucediera lo que sucedió, su mano atravesó a la de sus padres además de sentirse más débil al hacerlo.
Sus padres sintieron un escalofrío pero estaban demasiado tristes para notarlo, pensaban constantemente en lo que habían hecho mal para que todo terminará así.
Su padre si bien era distante era porque pese a siempre esforzarse para que ella estuviese tranquila no tenía mucha voluntad para acercarse a ella, no sabría de qué hablar o hacer con ella así que siempre estuvo distante esperando a serle de ayuda o que pudieran pasar tiempo pero al final ni ella ni el tomaron la iniciativa, se sentía culpable porque si la conociese mejor podría haberla ayudado o evitado todo ese problema.
Su madre siempre intento hablar con ella, pero la conocía tan poco debido a su trabajo y las épocas cambiaban tan rápido ya que ella siempre veía como eran las demás chicas siempre que estaba de camino al trabajo o volviendo a su casa, esas chicas hablaban de cosas que ella no entendía y algunas que si pero eran muy escasas, al intentarle hablar esperaba que ella diera algún tema interesante quizás algo sobre un novio o como le iba con las demás chicas de su escuela pero nunca tuvo las agallas para llevar la conversación a ese lado y siempre acababan hablando de sus estudios o cosas que no las acercaban, se sentía miserable por no tener mucho tiempo para ella y que las pocas oportunidades que tuvo de acercarse no las aprovechó por su miedo a la diferencia de épocas.
La chica asustada de lo que antes le había sucedido en un acto de desesperación salió corriendo de la sala de espera buscando la salida, hasta que alguien la llamo.
-oye muchacha, ven.
Una voz algo vieja la llamaba, ella se detuvo esperanzada de que alguna persona le prestará atención para que le dijera que todo estaba bien, se dirigió hacia una habitación, dentro de ella había lo mismo que en la suya, aparatos para controlar la vitalidad del paciente, una camilla y un lugar donde poner flores entre otras cosas.
En el centro de la habitación una figura vieja con una bata blanca pálida estaba parada mirando a la ventana, el día era brillante, el viento soplaba moviendo las hojas de los árboles, las aves cantaban, todo parecía hermoso y a ese anciano le gustaba.
Dandose la vuelta aquel hombre mayor dejo ver un rostro palido igual que la mano de la muchacha ante eso ella se asustó, cayó repentinamente al suelo de la impresión.
Aquel señor se acercó a ella mirandola.
-No estas bien muchacha... ¿Acaso.....?
El anciano se detuvo antes de decir esa última frase, se sentó en la camilla y ya lejos de la muchacha viendo que el la ponía nerviosa comenzó a hablar con un tono de voz algo bajo.
-Creo que tu muchacha acabas de pasar a este otro plano......tras morir.
Ella apenas se levantaba mirando al señor para sólo recibir esa noticia, su imaginación le permitía imaginarselo pero lo estuvo negando por lo que esas palabras golpearon fuerte a la chica dejándola en shock.
-Es normal que estés muy débil, yo también lo estuve cuando llegue a este plano pero conforme pase el tiempo estarás bien.
Ella miraba al hombre asustada sin palabras, aún así escuchaba lo que el decia.
-Aunque estas muy débil, ni si quiera puedes materializar una forma más allá de tu rostro y manos.
Dijo el anciano mientras miraba al cuerpo de la chica, ella hizo lo mismo y vio sólo una especie de niebla que no tenía forma a diferencia de el que tenía una bata de hospital.
-No te preocupes, no es permanente, la verdad sería una molestia vivir con ese tipo de cuerpo.
Tras eso el anciano se vio y comenzó a pensar.
-Aunque creo que esta ropa no es correcta para hablar.
Tras decir eso su ropa pasó de la nada de hospital simple a un gabardina café, camisa blanca, cortaba oscura para el torso, pantalones de tela y un pequeño gorro en su cabeza.
La muchacha sólo podía pensar con un montón de miedo, observaba lo que el hombre mayor hacía para quizás distraerla y quizás asombrarla pero eso sólo hacía que creyera más eso que siempre negaba, ella estaba muerta y aparte estaría atrapada así.
De repente la muchacha se levantó y comenzó a correr dejando atrás a aquel pobre anciano que parecía algo alegre por tener compañía.
No podía creerlo, ella estaba viva, dejó el hospital y comenzó a correr por toda la ciudad buscando a alguien que pudiera verla, aferrada a esa esperanza inexistente recorrió toda la ciudad y junto a ella muchos reportes de apariciones de fantasmas se movían.
Algunos rumores se esparcieron, de una casa abandonada en la cual se escuchan ruidos extraños de como libros se caen, páginas de libros se pasan y además de una extraña figura que aparece sentada y parece sostener un libro pero termina escondiéndose cuando alguien se acerca.
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Un capítulo mas y muchas gracias por leerlo, cualquier cosa pueden comentar ya sea buena o mala sólo que sea constructiva.
Así que hasta el siguiente capítulo, cuidense y que todo les vaya bien.
Fecha de publicación: 12/01/2021
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DDLC (Proyecto Libitina)
ParanormalEn el corazón de un juego destinado a fallar, cuatro protagonistas tienen su lugar aunque nadie sabe su origen interactúan con ellas y ven siempre el caos que trae como resultado, en uno de esos tantos finales tristes, algo cambia permitiendo ver lo...
