IV

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—¿Esta es tu emergencia? —pregunto Yusuke-san viendo a los gatos a través del cristal de la tienda.

—Bueno, más que una emergencia es una situación importante —respondí evadiendo el sermón que quería darme.

Vi su mirada seria, sabía que, si debí haberle explicado la situación, pero también sabía que si lo hacía tardaría mucho en llegar.

—Regáñame después, ahora ayúdame —dije tomando su mano y encaminarlo hasta la veterinaria.

—Ya regresé —anuncié a la chica que se encontraba jugando con los gatitos en el mostrador.

—Bien, ¿usted es el tutor? —pregunto la chica con un ligero sonrojo en sus mejillas al ver a Yusuke-san.

—Si, soy yo —respondió con seriedad el mayor viéndome de reojo con una mirada asesina.

—Bien, puede firmar en estos dos recuadros —menciono entregándole una pluma de color azul.

Yusuke-san asintió y se dispuso a firmar. Una vez firmo los dos recuadros volteo la hoja e hizo un garabato a lo largo de la hoja, según me había explicado era para evitar que pongan algo atrás después de que firmes algún contrato.

—Muy bien señor, aquí están sus pequeñas mascotas —dijo la chica metiendo a cada gatito en sus respectivas transportadoras, las cuales eran de un tono beige —. Adiós Kuromai, Tofu —se despidió la mujer de los gatitos.

—¿Tofu? —pregunto el cenizo por lo bajo.

—¡Si~! —grité tomando una transportadora en cada una de mis manos —Muchas gracias, señorita —agradecí a la chica mientras comenzaba a caminar hacia afuera de la tienda.

—¿No piensas comprar las cosas para cuidar a tus gatos? —pregunto el cenizo tomando ligeramente la parte trasera del cuello de mi blusa.

—V-veras, ya compré todo lo necesario —dije con una sonrisa inocente.

—Mocosa —murmuro mientras una vena se le saltaba en el lado derecho de su frente.

Salimos del local y caminamos hasta el auto donde nos esperaba Nagamine-san.

—Eres una consentida, ¿lo sabes? ¿no? —pregunto Yusuke-san el cual venia detrás de mí.

—Nop —respondí haciéndome la inocente, pero después de eso nos quedamos en silencio —. Yusuke-san, lamento haber interrumpido lo que estabas haciendo —me disculpe con la voz más baja de lo normal.

—Está bien, me salvaste de una reunión aburrida —menciono restándole importancia a la situación —. Además, necesitaba un respiro del trabajo —dijo dando un gran suspiro y poniendo su mano sobre mi cabeza —. Gracias —termino de agradecer despeinando mi cabello.

Terminamos de caminar al llegar al auto donde Nagamine-san esperaba para llevarme a casa. Subí a los gatitos en la parte trasera y procedí a despedirme de Yusuke-san.

—Gracias por ayudarme —agradecí haciendo una reverencia y regresando a mi postura con una sonrisa.

—De nada niña, pero recuerda, esos gatos son seres vivos como tú y yo —dijo a la vez que me señalo y luego a el —. Merecen una vida digna y buena, así que cuídalos y ámalos como te gustaría ser cuidada y amada —ordeno de manera seria, pero sin sonar como orden.

—Lo sé, los cuidare como si mi vida dependiera de ello —respondí haciendo una pose de honor exagerando la escena haciéndolo sonreír.

—Bien niña, ve a casa —murmuro ayudando a cerrar mi puerta.

Ojos de GatoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora