¡¡ONE DEMON!!

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Akihiko gruñía a la multitud enfurecida, disque cazando un demonio.

- ¡maten al demonio!

- ¡quemenlo!

Cosas hací se escuchaban, Misaki temblaba, se sabía que en Guatemala, cuando se habla de linchamiento era: golpes, patadas y cuando estaba todo maltratado, lo ataban a un poste para prenderle fuego a la persona. De solo pensar eso, a Misaki le daban ganas de vomitar por el miedo.

Las personas, ajenas al bulto naranja que se escabuía entre los matorrales tras ellos, seguían intentando acercarse al lobo de gran tamaño.

- Don paco, traiga la escopeta- una señora de edad mayor pidió su arma.

- Misaki, quédate atrás de mí, yo te protegeré- ordenó Akihiko, el menor solo se acercó a él.

- ¡vamos doña Romina!

- ¡mate al demonio!

- ¡libere esta tierra de la mala suerte!

Las personas animaban a la anciana, quien con arma en mano, apuntaba hacia la cabeza del enorme can gris, el cual le gruñía. Ambos se veían a los ojos con odio inyectado.

Justo a jalar el gatillo iba, cuando los árboles se movieron bruscamente, las personas se sorprendieron y asustaron, ya que no estaba corriendo viento como para que se movieran los árboles.

Esa distracción fué usada por el peli-plata, subiendo a su destinado a su espalda, empezó a correr hacia el bosque, las personas al ver que Akihiko huía junto a Misaki, empezaron a perseguirlos, pero solo lograron llegar a la entrada; porque una enorme esfera naranja y peluda estaba frente a ellos.

Poco a poco, cual abanico extendió 9 colas naranjas fuertes y esponjosas.

Luego exhibió sus 4 patas, dejando brillar sus enormes y filosas garras.

Todas las personas estaban temerosas por lo que se encontraba frente a ellos, y Doña Romina empezó a apuntar con su escopeta a "esa" cosa, pero el temblar de sus brazos no la dejaba apuntar como Dios manda.

Las cosa empeoró para los pobladores cuando "eso" alzó con orgullo su cabeza y mostrando sin miedo alguno su fiera mirada roja; sus orejas largas daban escalofríos a la gente.

Doña Romina no podía dejar de temblar, ¡mucho menos los demas pobladores desarmados! Y todo fue de mal en peor cuando el Kyubi lanzó su feroz rugido. Todos salieron gritando y corriendo tal cual maricas.

- ¡ha!, cobardes- exclamó fanfarrón Yanase, mientras se reía a viva voz en el suelo.

Ojalá ahora Akihiko pueda irse lejos junto al muchacho.

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Hiroki e Ijuuin iban cabeza a cabeza, ambos autos deportivos iban a todo dar, y la patrulla tras ellos, con sirena activa, ayudaba a despejar la carretera.

- no me quitarás a mi futuro esposo Hiroki- habló con burla el pelinegro, enfurecidos la pareja egoista, ambos le mostraron el dedo corazón.

- Nowaki, creí que esas señas estaban prohibidas- habló Hiroki, haciendo que Nowaki se sonrojara levemente.

- si Hiro-san es la mamá de los muchachos, yo soy el padre, ¡y me emputa que ese cabron hable hací de MI HIJO!

Las palabras por parte de Nowaki habían sorprendido a Hiroki, más aún que el menor no era muy fan del vocabulario obsceno.

Todo fue de bien a maravilla para la pareja, cuando fueron los primeros en cruzar la meta.

- ¡NO, LA PUTA QUE TE PARIÓ HIROKI!- encabronado, Ijuuin Kyo salió de su deportivo para encarar a su primo, quien con una sonrisa orgullosa dibujada en su rostro, encaró al inepto de su primo.

- para que veas imbécil.

- callate, ¡Misaki es mio!

- ¡te gané la apuesta! ¡deja a mi hijo en paz!

El pleito iba subiendo de temperatura, Ijuuin ya tenía un palo en su mano para golpear al castaño, y este en pose de defensa propia y Nowaki, bueno, él estaba envuelto en aura negra, si Kyo tocaba un solo pelo a su Hiro-san, le partiría su mandarina en gajos.

Pero el ruido de una sirena los detuvo.

- habla el oficial Katou Haru, por favor, manos arriba.

Tras la bocina, un castaño claro de ojos grises, junto a él, un pelinegro de ojos azules un poco más pequeño que el castaño.

- ¿ah?, ¿por qué estamos detenidos?- preguntó Ijuuin alzando las manos al igual que los egoistas.

- 1. Escandalizar en la vía publica con autos deportivos.
2. Tentar contra la vía de los demás al conducir de esa forma.
3. No respetar los límites de velocidad.
4. No portar mascarilla.
5. No respetar distanciamiento social- enumeró el pelinegro, mientras esposaba a un  Hiroki molesto.

- Kambe y yo los llevaremos a la comisaría, tienen derecho a guardar silencio, todo lo que digan será utilizado en su contra; tienen derecho a un abogado y si no tienen para pagar uno, el Estado se los otorgará- avisó Haru, mientras esposaba a un inquieto Ijuuin.

- como pueden observar, ya han sido detenidos las personas que estaban en una carrera clandestina, señor, ¿qué nos puede decir sobre su caso?- le pregunta una reportera a Hiroki.

- a la mierda la ley- exclamó Hiroki, siendo ingresado a la auto patrulla.

- disculpen a Hiro-san, esta un poco molesto, lamentamos el alboroto que creamos- Nowaki habló a favor de su esposo, lo que menos quería era manchar la reputación de Hiroki y la propia.

Kambe y Haru subieron a los 3 competidores quedando Hiroki a la ventana derecha, Nowaki en el centro y a Ijuuin en la ventana izquierda.

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Eran las 8:00 pm, y Hiroki estaba temblando del frío, dentro de la celda estaban los 3 corredores de la carrera clandestina.

- ¿Hiro-san, estas bien?- preocupado, Nowaki tomó la mano de su pareja, ambos estaban sentados en una banca.

- Nowaki, tengo frío- exclamó molesto, mientras se abrazaba el mismo.

Nowaki pasó su brazo por encima de los hombros, abrazando a su pareja para transmitirle calor.

- ¿qué pasa caribeño?, ¿tu solecito no te calienta?- le habló con tono de burla Ijuuin, este estaba en una esquina con los brazos cruzados.

Ijuuin tenía traje, y estaba acostumbrado al frío, Nowaki parecía haberse adaptado al frío, pero Hiroki, Hiroki era 100% del caribe, a sus 35 años, solo viajaba a lugares fríos por trabajo, pero regresaba nomas terminar la labor.

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- como pueden observar, ya han sido detenidos las personas que estaban en una carrera clandestina, señor, ¿qué nos puede decir sobre su caso?- le pregunta una reportera a Hiroki.

- a la mierda la ley- exclamó Hiroki, siendo ingresado a la auto patrulla.

- disculpen a Hiro-san, esta un poco molesto, lamentamos el alboroto que creamos- Nowaki habló a favor de su esposo, lo que menos quería era manchar la reputación de Hiroki y la propia.

Miyagi veía la noticia desde la camilla del hospital, ¿en qué rayos pensaban esos 3?, ahora su mente estaba a topo de miedos.

1. Estaba preocupado por su pequeño terrorista, tan lejos y él no podía cuidarlo.

2. La desaparición de Misaki, no estaba junto a su rubio, y tampoco lo vió en la carrera, ¿dónde estaba?

3. Ahora tenía que sacar del bote al demonio y su mascota, sin contar con el idiota de su primo.

¿qué más podía pasar?

MI SALVACIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora