Valeska salió de su cuarto con total cautela, cruzó el lugar sin problemas y salió a la calle.
El aire golpeaba fuertemente su rostro, esta corrió a la esquina de su calle, y a pocos metros, estaba el auto de Kian estacionado.
Esta corrió a este, y subió en la parte trasera.
Dentro se encontraba Malachai, Kian, Jughead y Amonet.
- ¿Listos? -Cuestión Jughead.-
Todos asintieton, y Amonet comenzó a manejar.
Sus ojos comenzaron a pesar y pronto, quedó dormida.
Despertó por unos pequeños movimientos.
Era Jughead, este solo salió del auto, estaban en un lugar muy amplio, no se fijo bien en su alrededor, pues Amonet le miraba con una sonrisa, mientras sostenía una puerta metálica para que no se cerrará.
Valeska entró, el ambiente era cálido, el ruido del televisor llamó su atención, y volteo rápidamente a aquella sección de aquel lugar.
Aquella se veía hermosa mirando con atención lo que sea que estuvieran transmitiendo en el televisor.
Sin duda se veía agotada.
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Amonet le dio una palmada en la espalda para que se acercara.
Pero antes de que esta pudiera dar un paso, Kian se aproximaba con lentitud hacia ella... Como si dando un paso en falso, aquella desaparecería.
Khea por fin volteo en su dirección, al ver a su mellizo sólo se le formó una triste sonrisa.
Las lágrimas adornaron sus ojos.
Y de un momento a otro, se puso de pie y corrió a él.
Kian la sostuvo entre sus brazos, como si se tratara de una muñeca de porcelana.
Y de un momento a otro, los tres hermanos estaban unidos en un abrazo.
- ¡Jughead, ponte un suéter, vas a resfriarte! -Hablo una señora entrando en la misma habitación.-