Había pasado un mes desde entones, las Serpientos no hicieron ningún movimiento, mientras que los Ghoulies se encontraban trabajando en asuntos...
- ¿Dónde estás justo ahora? -Cuestionó Verónica sentándose frente a ella.-
Valeska la miró sin entender.
- No haces más que quedarte viendo a la nada por la mañanas... ¿En que tanto piensas? -Cuestionó mientras carraspeaba.-
- ¿Hasta donde estás dispuesta a llegar? -Cuestionó Valeska.- ¿Tanto te gusta ser el centro de atención?
Verónica abrió los ojos de par en par.
- Mira, yo solo quería hablar... -Dijo esta mientras se ponía de pie y se disponía a irse.-
- Todo lo que está pasando y pasó, fue tu jodida culpa, vendiste a tu hermana. -Soltó con tranquilidad.-
Verónica tuvo un pequeño recuerdo, y si, maldecir el haber dado información sobre Valeska y los Ghoulies a los serpientes.
Cuando ve el pupitre vacío de Khea, siente como si se le revolviera el estómago.
- ¿Que pasaría si mañana desaparece Betty? -Cuestionó Valeska tomando un trago de su bebida.-
- Tú... -Verónica comenzó a acercarse de forma amenazante a su hermana.-
- Lo único que encuentras es aquel accesorio del que ella nunca se desprende. -Valeska sonrió con sinismo.- ¿Desesperada?
Cuestionó la menor, pues noto cómo la pelinegra comenzaba a hiperventilarse.
- Tu no te...
- ¿Atreverías? -Cuestionó Valeska, y una carcajada salió de su boca.- Oh cariño... En realidad no me conoces en absoluto.
- ¡Buenos días! -Saludo Hiram saliendo de su habitación.- ¿De qué hablaban mis dos princesas?
Valeska seguía con una sonrisa en su rostro.
Mientras Verónica tenía la mirada fija en otro lugar.
- Estábamos hablando de lo que pasaría en un futuro, papi... Ya sabes, negocios de la familia Lodge. -Canturreo Valeska.-
Hiram le dedico una mirada a Valeska, mientras negaba con la cabeza.
Valeska le devolvió una mirada juguetona.
- Bueno... Papi, hermanita, me despiden de mamá, llegare tarde a la escuela.
Se había decidido, era hora de ajustar cuentas.
