La mandíbula le tembló, las piernas se le desmayaron y las manos comenzaron a sudarle frío. Miró con miedo al niño.
Entendió que ese era el monstruo del miedo, y que todos ellos eran manejados por la reina de los monstruos, la más temida de cada uno de ellos y la inevitable. Que eran gobernado spot La muerte y que no podían hacer más que obedecer.
Trató de dar un paso atrás, pero cayó sentado, el niño trató de levantarse, hacia muecas.
¿Cómo aquel niño podía mantenerlo a salvo? ¿Serían ciertas sus palabras de que allí, La muerte, no podía alcanzarlo?
El niño se levantó con mucha dificultad, acercándose a él. La cálida mano del niño se colocó en su hombro, levantó la vista con temor y observó su rostro perlado en sudor.
—¿Quieres saber —comenzó a hablar suavemente con una débil sonrisa— cómo llegaste aquí?
El miedo no lo dejaba hablar, se lo imaginaba tapándole la boca y así logrando que un par de lágrimas de sus ojos. A falta de lograr alguna respuesta verbal, asintió. El niño soltó un suspiro, con lentitud logró sentarse frente a él y cruzó las piernas.
—Después de que las personas malas se llevaran a papá y se lo dieran a La muerte, mamá se puso muy triste, ya no cantaba y la comida ya ni sabía igual. Vanessa tampoco estaba igual, dejó de pasar tiempo contigo y no sonreía, ambas peleaban mucho.
Es fue la introducción que el niño dio para contarle la historia, poco a poco el miedo fue disminuyendo.
Algo de gracia le hizo pensar en el monstruo se iba yendo de apoco y luego le decía a su Reina "No puede, el niño estaba allí"
Por esta vez decidió que ayudaría al niño, que la reina de los monstruos no ganaría.
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Blanco
Short StoryÉl no sabía donde estaba, tampoco sabía como había llegado, mucho menos quien era ese niño que decía ser él. Pero, lo que en verdad lo extrañaba, era que no sabía quien era, o de donde era. ¿Quienes eran esas personas a las que de pronto quería llam...
