Capítulo 11 || Nada que ver

19 5 0
                                        

Paró de temblar después de un rato, un rato bastante largo, donde el niño no lo soltó

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Paró de temblar después de un rato, un rato bastante largo, donde el niño no lo soltó.

Cuando su respiración se normalizó el niño le miró con una sonrisa, cuando por fin su cuerpo dejó de parecer gelatina, el niño lo soltó. Y Jayden estaba bien con eso.

El pequeño sin nombre soltó un suspiro, cosa que llamó la atención de él, porque de alguna forma, supo que aquel suspiro era una de resignación.

—¿Tu descansas? —preguntó curioso al niño.

—No —respondió a secas—. Yo no puedo descansar, yo soy tu, pero no descanso.

—¿Porqué no puedes?

—Porque si lo hago, tu no despiertas —respondió con simpleza, sin mirarlo.

—¿Que?

—Nada —Le sonrió como si aquello que hubiera dicho nunca pasó.

Observó en silencio, como el niño que decía ser él, tomó un objeto redondo del baúl y sonría aún más.

¿Porqué si aquel niño descansaba, él no podría despertar? Después de todo el que dormiría no era él. Entonces ¿Porqué había dicho aquello? ¿A qué se refería con que no podría despertar?

—Pero... —iba a volver a preguntar, pero el niño no le dio oportunidad alguna de hacerlo.

—¿Quieres jugar a la pelota?

Aquella pregunta la hizo con el rostro iluminado, nada que ver con la mueca que había puesto cuando el recuerdo de Vanessa había aparecido en la habitación.

Se veía tranquilo y alegre, nada que ver como cuando se encontraron, mucho menos cuando había explicado lo del Papá. En la voz se le escuchaba emoción, no como cuando lo consoló y la sonrisa era distinta, no como cuando le ayudó a calmarse.

—¿Como se juega? —le siguió el hilo.

BlancoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora