Él no sabía donde estaba, tampoco sabía como había llegado, mucho menos quien era ese niño que decía ser él. Pero, lo que en verdad lo extrañaba, era que no sabía quien era, o de donde era.
¿Quienes eran esas personas a las que de pronto quería llam...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¿Quién es Carlos? —preguntó al niño.
—El hermano de Matías —respondió resuelto mirando sus manos.
—¿Yo no soy Matías? —Esa pregunta hizo que el niño soltara un suspiro de frustración.
—Tu no eres Matías —soltó molesto.
—¿Quién es Matías? —preguntó confundido.
—Matías es... —El niño miró a la nada, luego sonrió— Matías, es tu vecino.
—¿Que es un vecino?
—No lo sé.
—¿Que es lo que sabes?
—Lo mismo que tú —respondió molesto el niño, no le gustaba que le estuviera preguntando todo el tiempo—. Porque soy tu.
—Entonces ¿tampoco sabes quien es Vanessa? —Otra pregunta, pero está al niño si le pareció gustar.
—Es tu hermana mayor —respondió, de nuevo orgulloso.
—¿Que es una hermana mayor? —Otra pregunta más y pensó que el niño se iría, y volvería a quedar solo.
—Es una niña —comenzó a explicar mirándolo, algo molesto aún, pero concentrado en responder todo—, que te cuida y te regaña, a veces te da dulces y otras no te da nada. Es... Vanessa.
Se sintió bien con esa explicación, sentía que no debía preguntar más con respecto a la hermana mayor. Forzó su mente a recordar a esa Vanessa, y pudo ver una sonrisa de dientes algo chuecos, unos ojos verdes y que era alta, bastante alta.