Él no sabía donde estaba, tampoco sabía como había llegado, mucho menos quien era ese niño que decía ser él. Pero, lo que en verdad lo extrañaba, era que no sabía quien era, o de donde era.
¿Quienes eran esas personas a las que de pronto quería llam...
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—¿Porqué todo es blanco? —preguntó después de un rato de silencio.
—También puede ser negro —respondió simple el niño.
—¿Porqué no es negro?
—Negro no te va a gustar —le dijo serio, pero era difícil decirlo.
—¿Puedes hacerlo negro? —. El niño asintió— Hazlo negro.
Eso fue suficiente para que con solo cerrar los ojos y volverlos a abrir todo estuviera negro. Tan negro como para no verte ni a ti mismo, y a él le asustó eso.
Volvió a soltar lágrimas y tener esa sensación de querer llamar a alguien a la que le dicen "Mamá", pero trató de calmarse. No era fácil, y el gipeo que comenzaba a tener no le permitía respirar bien.
—Blanco otra vez —dijo en un susurro— Blanco otra vez —habló más fuerte.
—Ya es blanco —le dijo el niño y él abrió los ojos, el niño también tenía lágrimas.
—¿Que era eso?
—Le dicen miedo —. El niño se secó la cara y se sentó en el suelo— es un monstruo que no ves, pero a nadie le gusta.
—A de ser un monstruo muy feo.
—Te dije que no te iba a gustar.
—¿Porqué lo sabías?
—Porque soy tú. Y le tenemos miedo a la oscuridad —respondió el niño abrazando sus piernas, él se sentó frente al niño.