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Hay una casa de madera en la parte olvidada del pueblo, no es muy grande pero tampoco es muy pequeña. Tiene solo un piso y al parecer no hay paredes que dividan las secciones de la casa, como lo son la cocina que tiene un refrigerador con comida dentro y la sala que tiene un sillón muy cómodo y un pequeño televisor. La única división que existe, es una pared con una abertura que simula ser el umbral de una puerta que no esta ahí para dirigirte a una habitación, que cuenta con una cama muy cómoda pegada a una esquina del pequeño cuarto (lo cual deja dos de los cuatro lados de ésta junto a la pared) y un gran ventanal en la pared contraria.

Harry suele venir aquí todos los días.

Es su lugar secreto, porque nadie sabe de él y está un poco escondido detrás de algunos grandes árboles.

Él ha venido aquí desde que su madre ejerce la profesión de prostituta en su propia casa. Desde que él tiene trece años, más o menos. Aquí toma sus siestas después de clases, hace sus tareas, llora y come aquí mismo ya que es el único lugar tranquilo que conoce.

A veces piensa que es un poco triste.

La única razón por la que invito a Louis a venir aquí para llevar a cabo ese acto, es porque será sólo un día y Harry esta seguro que en cuanto acaben el sexo Louis se olvidará de él. Es fácil.

Ni siquiera quiere acostarse con el castaño, es más bien el hecho de que no quiere que nadie se entere que su madre es prostituta.

Está recostado en la cama y no sabe cómo pero se ha quedado dormido y el ruido de unos pasos dentro de la casa es lo que lo despierta.

-¿Harry?- saluda Louis, apareciendo en el umbral de la puerta de la habitación, con una sonrisa de lado.

La casa esta muy oscura por lo que no puede darse cuenta qué es lo que lleva puesto.

-Comencemos con esto- contesta al contrario con fastidio, tomándolo de las manos e ignorando sus nervios.

Harry sienta a Louis en la cama y sube a horcajadas de él. El castaño está agradecido de que el sol haya descendido minutos antes, así Harry no pudo notar su ojo masacrado.

El rizado se acerca a sus labios y los presiona juntos.

Y el mayor advierte que son tan dulces y suaves como un algodón de azúcar, y no quiere separarse de ellos nunca. Casi pierde el punto de estar aquí.

El ojiverde disfruta mucho de ese beso y se sorprende. Aunque los labios sean delgados saben moverse y oh, le parece delicioso.

Siguen por unos segundos más (podrían haber sido minutos) así, entonces comienzan a darle algo de intensidad porque en segundos están comiendo sus bocas apasionadamente.

Se alejan buscando aire y Louis comienza acariciando su espalda, tratando de ignorar el dolor de su cara causado por los pequeños besos que Harry reparte en ésta.

Comienzan a restregarse el uno con el otro, juntando de nuevo sus labios en un apasionado beso que hace a Louis gemir.

Harry siente el duro pene de su acompañante en su trasero, y se siente sucio por lo que pasó horas antes.

Y Louis no puede disfrutar debido al dolor que su padre ha dejado en su cuerpo.

Entonces ambos se separan y es Harry quien dice.

-Lo siento, no puedo

-¿Qué?- se asusta Louis.

-Al menos, no hoy. Lo siento- comienza bajarse del regazo de Louis pero este se lo impide apretando sus caderas contra él.

-Sabes lo que está en riesgo, cierto?- dice, frunciendo el ceño y fingiendo enojo cuando está un poco aliviado de que vayan a esperar hasta mañana.

-Si, lo sé- contesta Harry bruscamente, bajándose de Louis y acostándose en la cama.

El mayor lo observa y sopesa las posibilidades entre quedarse o irse de ahí, y es que en realidad no quiere regresar a su miserable casa por lo que recuesta su cuerpo al lado del otro más pequeño.

Y ninguno se siente con las fuerzas de protestar por lo que, no lo hacen.

where do broken hearts go ➸ stylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora