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-¡Hey, Styles!- es lo primero que escucha Harry ese frío lunes en la mañana.

Su fin de semana pasó en un borrón oscuro. Como casi todos.

Después de lo sucedido en la casa del bosque con Louis, nadie ha mencionado algo. (Y no sabe si es porque no se vieron (en realidad espera que no lo mencione)). La cicatriz en su rostro ya desapareció, solo falta un pequeño rayón cerca de su labio y en él.

-¿Qué?- contesta con disgusto, parando sus pasos antes de entrar al instituto.

-Aún me debes algo- dice Louis, guiñando un ojo con descaro.

Harry no dice nada, pero una pequeña parte de sí se alegra al saber que no van a mencionar lo sucedido. Rueda los ojos y comienza a ignorarlo, dirigiendo sus pasos a la entrada.

-¡Oh, vamos!

-¿Qué?

-Tengo el poder, Harry- explica serio.

Y son cosas como estas por la que Louis siempre será un gilipollas para Harry.

-Me disgustas- dice con el ceño fruncido, mirándole a los ojos.

-Veremos si esta noche piensas lo mismo- guiña un ojo una vez más y se aleja de ahí, prendiendo un cigarrillo.

Es suficiente acción para que el rizado entienda que no entrará a clases.

Y cuando desaparece de su vista, lo imagina consumiendo el cigarrillo en sus delgados labios, tomándolo ágilmente con sus largos dedos y se pregunta por qué lo hace.

Entonces recuerda, que son nada más que extraños.

where do broken hearts go ➸ stylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora