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1.7

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Cuando Harry despierta esa mañana, Louis se ha ido igual que hace todos los días.

Y de repente, su estómago ruge.

No ha comido desde ayer ya que en lo único en que podía concentrarse era en resguardarse del frío.

Se recupera un poco de su sueño y cuando se siente lo suficientemente espabilado, se dirige al refrigerador.

Y, lamentablemente lo encuentra vacío.

Debe ir al súpermercado lo más pronto posible, no le gusta tener la casa sin comida.

Decide ir a su casa, lo cual era un hecho inevitable. No se tarda más que unos cuantos minutos para llegar al apartamento y encontrarse con que su madre no está ahí.

No se sorprende.

Se dirige al refrigerador, antes blanco y ahora negro por el humo de tabaco, y suelta un gemido de disgusto cuando lo ve vacío.

También tiene que comprar víveres para esta casa.

Aguantando su hambre, toma una larga ducha y se prepara para ir al instituto.

Cuando sale del apartamento asegurándose de cerrar sin llave y llevar su mochila de emergencias, se encuentra con la señora Dawson.

-Buen día, dulce- lo saluda con una sonrisa maternal.

Y Harry siente que esa sonrisa esconde a la mejor mamá del mundo.

Lástima que él no podrá encontrarla.

-Buen día, señora Dawson- saluda de vuelta, sonriendo sincero.

Lauren Dawson es la viuda que vive frente a su apartamento. Sale de 7 a 12 del día y después de 4 a 7.

Ella aún cree que su madre es secretaria.

A veces Harry piensa si es que no se da cuanta de la realidad o es que no la quiere ver.

Aún así, el rizado siempre es amable con ella.

Y cuando ella esta apunto de irse, el estomago de Harry vuelve a rugir, haciendo que sus manos se dirigían al lugar como tratando de acallar el dolor. Y la vergüenza.

-¡Dios mío! ¿Fue ese tu estomago? No puedes irte así al instituto, creo que deje unas galletas por allí- pregunta y se responde ella sola, reprochándole con la mirada para después entrar a su casa con Harry pisándole los talones.

La señora Dawson encuentra unas galletas horneadas por ella y le sirve un vaso de leche.

-Siéntante, muchacho. Sin pena- indica, ella tomando asiento frente a él.

Entonces Harry comienza a comer despacio cuando lo único que quiere es atragantarse.

-Mira, querido. Sé que tu madre trabaja mucho- comienza ella, tomando una de sus manos y mirándolo con cariño -sin embargo, debería preocuparse más por ti

El menor siente como las lagrimas pican en sus ojos.

Si tan sólo ella supiera.

-Puedo hablar con ella si gustas...

-No- le interrumpe abruptamente, disculpándose después.

-Yo puedo decirle, esto nunca pasa, en verdad. Estaremos bien

Pero no lo estarán.

Y por la mirada que la mayor le regala Harry casi se tira en sus brazos a llorar.

Ella sabe.

Ella sabe tan bien como él que sí pasa a menudo.

Incluso ella sabe que no van a estar bien.

where do broken hearts go ➸ stylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora