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Volver para marcharse.
– ¿Estas de broma, no?
Me encontraba en la oficina de mi padre, en la misma mañana en la que encontré mi cartera. Resulta que mi padre había organizado para mañana por la noche, una cena de trabajo al sur del Brasil, y claro, me había comprometido a mí a ir.
– ¿Llegué apenas ayer y ya me tengo que marchar? – solté una ligera risa. Sabía que no le caía bien a mi padre, pero tanto así…
– Es una buena manera de empezar tu trabajo aquí… Además conocerás a gente importante con la que te relacionarás en un futuro para el beneficio de nuestra empresa. – me dijo encorvándose los hombros.
– Muy bien.
Si quería empezar a llevarme bien con mi padre, tendría que hacerle los favores que quería, además, son solo unas mini-vacaciones en Brasil… ¿Que podría salir mal?
– Una última cosa… – me detuvo antes de salir de la oficina. – No irás solo… – genial, vacaciones arruinadas. –… te acompañará mi secretaria personal… – mi expresión fue de sorpresa. ¿Una chica? – Ella solo tomará los apuntes que yo la mandaré, fuera de eso, nada más.
Una chica.
Conmigo.
Solos en Brasil.
Por favor, que esto sea estrictamente profesional.
Las últimas veces que salí con una chica me emocioné bastante, puse todo mi esfuerzo en la relación. Di todo lo mejor de mí, pero, todo terminó mal, y la verdad, quedé algo marcado. Así es, nosotros también sufrimos por amor.
– Y… ¿Se puede saber quién es?
– Ahora mismo no… Se reportó enferma, así que se verán esta noche en la mansión para partir juntos al aeropuerto. Los boletos están pagados. Saldrán esta madrugada y llegarán ahí un par de horas antes de la cena. Rentarán un auto y buscarán un hotel luego de la cena. Volverán dentro de tres días, así que tendrán un día para disfrutar de las playas para luego volver.
Lo admito, siendo sincero, no esperaba tanta amabilidad de mi padre. ¿Un día de descanso? Bueno... esto no ocurrirá muchas veces.
Ahora la pregunta es… ¿Con quién iré?
– Ya desearía yo un día en Brasil con una chica… – se lamentó Matt, mientras almorzábamos en la cafetería de la empresa. – Todavía no sabes con quien vas… – murmuró asintiendo lentamente. – Menuda intriga, ¿No?
Asentí soltando un suspiro. La verdad era toda una sorpresa para mí. A penas llegar y te manden de nuevo lejos, Soy yo… o alguien no me quiere aquí.
– Vaya, vaya… – escuché una voz bastante familiar tras nosotros, y claro no podía esperar más para molestarme. Solté un bufido y me dirigí hacia Mason, que tenía una sonrisa burlona en su rostro. – Así que ya te vas de nuevo hermanito… Y además con la bella Liessel… dijo asintiendo frunciendo los labios. – Que se te quede claro idiota, que no intentes nada con ella.
Dios. ¿Ya dije alguna vez que odio lo cliché? Pues odio todo lo cliché, y esto ya es demasiado.
– Aquí el único idiota eres tú. – solté levantándome de un golpe de la mesa. – Ni siquiera conozco a esa tal… ¿Liessel? Piérdete imbécil.
¿No les dije que no tardaría en sacarme de quicio?
– Es solo una advertencia. – dijo fulminándome con sus ojos cafés.
Nos quedamos mirándonos por unos segundos, cuando fue él quien rompió el contacto y se fue con la expresión más seria que le había visto hasta ahora.
Cuando lo perdí de vista, me volví a sentar en la mesa junto a Matt. El en cambio, tenía la expresión bastante seria, y al mirarme por unos segundos, su seriedad desapareció, para transformarla en unas carcajadas.
– Las aguas están bravas en tu familia, hermano… – me dijo con un tono de bastante incertidumbre.
– Ahh… – lo detuve cuando estaba a punto de irse, recordándome de lo que pasó esta mañana. – ¿Me dirás porqué estabas nervioso al confesarme que trabajarías aquí? – le pregunté alzando una ceja y su rostro tomó un tono pálido.
– Si… – carraspeó antes de continuar. – Tu padre… Tu padre fue quien pagó mis estudios con la condición de que trabaje aquí. – dijo y al rato se giró hacia el pasillo para no verme a la cara.
Mi padre le ofreció los mejores estudios con el objetivo de que trabaje para él. El ya sabía antes de que nos fuéramos a estudiar qué trabajaríamos juntos. Y no me dijo nada.
Genial.
– Parece que todo el mundo se puso de acuerdo para ocultarme cosas… – dije soltando un suspiro. El se giró hacia mí, conectando sus ojos verdes con los míos. Yo solo lo fulminé con la mirada – Hasta mi mejor amigo… –dije negando con la cabeza
Me encaminé hacia mi oficina pensando en lo que Matt me había dicho. Era increíble que hasta mi mejor amigo me ocultase cosas, tal vez no quería que me enfadase porque mi padre le había hecho, pero esto es peor.
Ocultarme cosas es mucho peor.
No volví a ver a Matt en todo el día. Ahora me encontraba preparando mi maleta para el viaje, pero la verdad no fue mucho trabajo, ya que tenía aún mi maleta intacta, así que solo aliste unas cuantas bermudas de playa, junto con otras cosas.
A media noche, ya me encontraba completamente listo para mi vuelo que partiría dentro de unas horas. Estaba vestido con un traje color gris plateado, junto con una camisa azul, y una corbata negra.
Bajaba las escaleras junto a mi maleta, cuando Ismael se ofreció para llevarla al auto que se encontraba fuera de la mansión, mientras que Matilde me llevaba a la sala de estar para esperar a la muchacha con quien compartiría este viaje.
Recordé el incidente de mi cartera con esa chica, y saqué la nota que me había dejado con su número telefónico, lo arrugue formando una pequeña bola de papel y la arrojé a fuera de la mansión, intentando olvidar todo lo que pasó.
Era increíble que me deje su número telefónico… ¿Pero que se pensaba esa muchacha?
Aunque no puedo negar que era hermosa.
Reí ante mi pensamiento, aunque era verdad, no sabía si volvería a ver a esa muchacha. Ella logró ubicar mi casa y me devolvió mis cosas, asi que todo podría pasar.
Cuando más concentrado estaba en el libro que me compré para el viaje, esperando a la muchacha para partir, un carraspeo me sacó de mis pensamientos.
Levanté mi vista para encontrarme con unos ojos de color verde selva, junto con una cabellera y un rostro que ya conocía.
Esto no puede ser.
Increíble.
Buena jugada destino... muy buena.
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¿Para Siempre?
Romance¿Puede una broma traer buenas consecuencias? Cuando parecía que las aguas de la vida de Ryan se calmaran, conoce a una muchacha, pero no precisamente en las mejores circunstancias. El cree odiarla y por ende, no quiere saber nada más de ella, pero e...