Me desperté alrededor de las nueve de la mañana, un poco descolocada, hasta que recordé donde me encontraba. Se escuchaban murmullos a las afueras del hotel, me levanté de la cama y abrí ligeramente las persianas para saber de donde provenían esos murmullos, me sorprendí al ver a un tumulto de gente en la playa, eran personas que delimitaban los cuadriláteros para las competencias.
Fui a buscar ropa, me di una ducha rápida y me vestí con un cómodo bikini, unos pantalones cortos y una blusa blanca sin mangas un poco holgada y unas sandalias, salí animada en dirección hacia la playa oculta bajo las gafas de sol.
Dentro del hotel no se veía ni un alma, me supuse que Amelia ya estaría reunida con su grupo de amigos para el precalentamiento antes de los juegos. Salí hacia la playa y caminé en busca de algo para desayunar, llegué a un pequeño café que estaba cerca del hotel, me senté en una de las mesas y pedí algo ligero para comer y un café. Terminando el desayuno, caminé por el malecón, buscando una tienda en específico, hasta que la encontré, una tienda de fotografía, me adentre y estuve mirando varias cámaras, me decidí por una réflex digital, comencé manipulándola despacio, presa de un miedo contiguo que conocía bien, como si mi destreza casi olvidada pudiera quebrar la cámara, pero al asomarme por el objetivo, conseguí domarla al mismo tiempo que anticipaba el placer de tomar algunas fotos a mi alrededor. Me apresuré a llegar a la playa, ya que pude ver que los partidos ya habían comenzado.
Caminé examinanando cada cuadrilátero buscándola, aunque sabía bien que Amelia no pasaría inadvertida ante mis ojos. Logré observar un cartel clasificatorio con las fichas de los jugadores, sus características físicas y la hora de los partidos: Josefina Consuelo, y Amelia Ledesma. Acababan de comenzar su primer encuentro hacía escasos minutos en el penúltimo cuadrilátero de la playa. Me acerqué mientras sentía cómo mis nervios comenzaban a descontrolarse y, una vez en el lugar indicado, me coloqué en un punto fijo en el cual pude verla, inconfundible, elevando el balón por el aire antes de golpear el saque.
Vestía un bikini deportivo azul con negro, una visera negra y unas peculiares gafas de sol con el cristal alargado sujeto por una goma alrededor de la cabeza, se veía impresionantemente bien, más que bien. Resoplaba, jadeaba, se arrojaba sobre la arena y volvía a levantarse mientras Jose remataba contra la red, flexionaba ligeramente las rodillas y se apoyaba sobre ellas con las manos, asintiendo a las señales de su compañera mientras el sudor le caía por las sienes, por la frente, recorriendo su cuerpo (quien fuera esa gota de sudor que le recorre el cuerpo) y, entonces, volvía a moverse con rapidez, alcanzando un balón alejado y salvando otro punto desde el suelo, sonriente, mordiéndose los labios en el siguiente saque.
Gritaba, apuntaba con el dedo, agachaba la cabeza y hundía los pies en la arena, así una y otra vez, como una exhibición interminable de poder, era un gran espectáculo verla jugar tan apasionadamente. Durante varios minutos no fui capaz de apartar los ojos de ella, tomé cuantas fotos de cada postura de Amelia y alguna que otra de las demás jugadoras. Era la primera vez que podía admirar tan plácidamente su anatomía, las caderas rectas y las piernas firmes resultado de una práctica deportiva continuada durante años. Además, la perspectiva general bajo el sol ardiente del mediodía acentuaba la fuerza muscular de las jugadoras y me incomodó comprobar que era Amelia quien despertaba mayor interés entre el público, tanto en hombres como en mujeres.
Finalizó el primer set y se aproximaron entonces a la grada para sentarse a beber líquido mientras intercambiaban algunas palabras. Entre los espectadores que aplaudían pude reconocer a Lourdes junto a otros muchos animadores de la pareja con el dorsal libre L77. En mitad del descanso hubo un instante en que Amelia giró el rostro hacia tratando de buscarme, pero no fui capaz de acercarme hacia ellos, me quedé en la misma posición y Amelia solo sonrió.
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10 días para A
FanfictionLuisita es una chica con una excelente carrera, con un gran futuro ya planeado, pero con ciertos miedos que sin darse cuenta, conocerá a esa persona que cambiará por completo su vida en 10 días.
