Amelia se despertó ese día un tanto confundida por verse acostada en su cama y con ropa de dormir, no recordaba haber llegado por sí sola a su habitación y mucho menos haber tenido la capacidad de vestirse, con el estado de embriaguez en el que se encontraba. sentía un amargo sabor de boca, una pesadez en los ojos y un insoportable dolor de cabeza. Se levantó de su cama y antes de poder incorporarse, un mareo la detuvo, se quedó sentada a la orilla de la cama, con la mirada un poco perdida y sumida nuevamente en sus pensamientos, en los cuales rondaba Luisita. Cuando por fin pudo levantarse de la cama, se dirigió al cuarto de baño y se dió una ducha rápida, Al salir de la ducha, pudo escuchar algunos sonidos en la cocina de su departamento, lo cual la alertó, ya que no recordaba haber llevado a alguien hasta ahí. Enredada en su bata de baño, decidió salir de su habitación para saber quién estaba en su departamento. La única persona que tenía acceso a su casa era Natalia, por lo que su primer pensamiento fue nombrarla.
—Natalia, ¿eres tú? —Preguntó Amelia mientras se dirigía a su cocina, pero no encontró respuesta. Al llegar a la cocina, pudo ver a la mujer ahí tras la barra —¿Quién eres tú y qué haces en mi casa?
—Perdón, no quise asustarte —Respondió María algo apenada. Dejando una taza de café en el extremo de la barra donde se encontraba Amelia, enredada solo en su toalla de baño, lo cual no pudo pasar desapercibido para María, tragando en seco, dijo—Soy María Gómez.
—¿Te conozco? —Respondió Amelia algo aturdida. —Tu y yo... ¿Yo te invité a mi casa? ¿Pasó algo entre nosotras?
—No, no me conoces, no me invitaste a tu casa y no hubo nada entre nosotras, puedes estar tranquila.
—Entonces no entiendo cómo me conoces y que haces en mi casa. ¿Cómo entraste?
—Entré por la puerta, después de que Natalia me diera acceso, pero nuevamente me presento —Soltó una pequeña sonrisa —Soy María Gómez y soy prima de Luisita Gómez.
Al escuchar ese nombre, Amelia se quedó helada, sin poder reaccionar, un silencio incómodo se instaló en ese lugar y podían escucharse solo sus respiraciones.
—No me interesa saber nada de ella, así que te pido que te retires —Dijo Amelia en un tono duro.
—Por favor, necesito hablar contigo, es importante. —Suplicó María
—Está bien, me iré a cambiar, regresando, oiré lo que tengas que decir y después necesito que te vayas de mi casa, no pienso hablar de mi vida privada contigo.
María se tragó su orgullo y respiró profundamente, comprendiendo la paciencia que las circunstancias exigían. Esperó a que Amelia regresara y poder tener la charla que necesitaban.
—¿De dónde conoces a Natalia? —Preguntó Amelia al regresar a la barra.
—En realidad no es que la conozca, sólo la miré ayer, después de ver el estado en el que mi prima se fue, me generó un cargo de conciencia no haber podido hacer nada por ella y te estuve buscando, hasta que di con el Kings, le dije algunas cuantas cosas y al verme suplicarle, llegamos aquí a tu departamento.
—Y se atrevió a dejarte aquí sin mi consentimiento —Afirmó Amelia, levantando su ceja con gesto de enojo.
—No, yo tuve la culpa, fui yo quien insistió en quedarse y ella preocupada por ti, aceptó, ya que ella tenía que volver al local.
—Y entonces ¿qué es lo que querías decirme? —Dijo Amelia con la guardia alta.
—Deberías saber, que, gracias a mí, conociste a tu querida Luisita —Soltó María ya enfadada por la actitud de Amelia.
ESTÁS LEYENDO
10 días para A
Fiksi PenggemarLuisita es una chica con una excelente carrera, con un gran futuro ya planeado, pero con ciertos miedos que sin darse cuenta, conocerá a esa persona que cambiará por completo su vida en 10 días.
