Perdóname.

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Capítulo 18

Estoy aturdida.
¿Esto acaba de pasar? Las lágrimas siguen cayendo y no puedo
moverme.
— ¿Qué haces ahí parada? —dice Justin mientras se pone la camiseta
de mi papá.
— ¿Qué? —pregunto confundida.
— ¿No acabas de decirme que lo amas?
— Yo...
— ¡Corre! Ve a decirle que fue un malentendido.
— Pero... —aún sigo sin poder moverme. Justin niega con la cabeza.
— ¡Ve! Si lo quieres no puedes dejar que se vaya así.
— Es que... —De pronto me da un rápido abrazo. Esperen, ¿qué?
— Rápido, búscalo. Ya sé el camino a la puerta. —dice antes de
soltarme.
No lo pienso dos veces y corro a toda velocidad.
Cuando salgo por la puerta principal lo veo caminando con los puños
apretados hacia el interior de su casa. Está muy cerca. ¡NO!
— ¡Logan! —grito sin aliento, sin dejar de correr.
Ya casi llego. Él apura el paso y abre la puerta.
— ¡Espera! ¡LOGAN! —justo cuando llego me cierra la puerta en la cara.
Golpeo con fuerza. — ¡Abre la puerta ahora mismo! —sigo golpeando y
escucho el ruido de la llave cerrando la puerta. Agrh. — ¡LOGAN!
No tengo idea de cuántos minutos estuve golpeando hasta al fin
rendirme.
—Logan —susurro con voz ahogada antes de caer al suelo y llorar. Subo
mis rodillas hacia mi pecho y dejo que las lágrimas rueden libremente
por mis mejillas.
Ya ha pasado una semana desde el día en que Logan se enojó
conmigo.
7 días. 168 horas. 10,080 minutos. 604,800 segundos. No es que lo esté
contando ni nada.
Megan ha tratado de subirme el ánimo pero ha fracasado
miserablemente.
He tratado de hablar con él a cada minuto en la escuela y me evita
firmemente. Le he mandado dos millones de mensajes explicándole
todo. Lo he llamado, correos de voz, he ido a su casa y… nada.
¡NADA!
Me siento como una maldita acosadora. Ya no sé qué hacer.
Es domingo por la mañana... no tengo ganas de hacer nada. Quiero
quedarme en mi cama todo el día auto-compadeciéndome.
Alguien toca a la puerta.
¿Logan?
Me siento rápidamente.
— ¿Puedo pasar? —dice mamá después de asomar la cabeza en la
habitación. Vuelvo a tumbarme y me cubro el rostro con la sábana.
—Agrh.
— Tomare eso como un sí. —luego de unos pocos segundos, siento que
el colchón se hunde un poco.
— No quiero hablar —murmuro. Parezco una niña pero bueno... ¡estoy
deprimida!
— Oh, vamos, Abby. Has estado deprimida estos días. Dile a mamá lo
que pasa.
— No.
— Abby... —ya empezó con la voz condescendiente.
— Yo... —genial, ahora mi voz se quiebra. ¡Estoy cansada de llorar!
Podría inundar la ciudad con todas las lágrimas que he derramado
estos días.
— Oh, bebé... ¿problemas de chicos? —eso solo empeora el nudo de
mi garganta.
— Yo... yo… —empiezo a llorar de vuelta. Le cuento todo lo que pasó
sollozando como estúpida.
— Oh, cariño —suspira. Ya sé que soy una estúpida, ¡pero no merezco su
suspiro cansado en estos momentos! —Veamos si entendí bien... Justin
vino a hablar contigo para saber lo que sentías por Logan… le dijiste
que estabas enamorada y luego ocurren esos incidentes. Logan los ve en una situación sospechosa y piensa cualquier cosa. Intentaste
explicárselo pero te ha ignorado todos estos días. ¿Me perdí de algo?
— u breve explicación me hace llorar más fuerte.
— Si... —sorbo mi nariz. Asco. —soy una… idiota —balbuceo entre
lágrimas.
— ¿Qué haces aquí?
— ¿Eh?
— ¡Tienes que ir a su casa y convencerlo!
— Pero... ya lo intenté todo —protesto en voz baja.
— ¿Ah, sí? ¿Ya trataste de seducirlo?
¿QUÉ? ¿Escuché bien?
— ¡¿Seducirlo?! —exclamo.
— ¡Sí! ¿Qué mejor forma de hacer que te escuche que esa?
— Yo... yo...
— ¡Vamos, cámbiate! Ponte algo sexy y ve a su casa.
— Debe estar durmiendo, ¡son las 9 de la mañana! ¡Es domingo!
— Mejor aún... puedes meterte en su cama…
— ¡Mamá!
— ¿Qué? No te estoy diciendo que te acuestes con él. Sólo lo seduces
un poco mientras le haces entender tu punto. Ya vas a ver cómo se le
pasa…
— Pero...
— Estoy segura que te evita porque tiene miedo de que le digas que
elegiste a Justin.
— ¿En serio?
— ¡Sí! Te vio cerca con él y pensó que lo rechazaste de nuevo, pero si
vas a su cuarto y le das un poco de azúcar, se le pasara.
—Ya le mandé cientos de mensajes explicándole lo que paso y aun así,
me ignora.
— Seguro que no los leyó...
— Pero...
— Confía en mí, ese chico te ama y tiene miedo de perderte.
— Si tú lo dices.
—Ahora, ponte algo sensual y ve a conquistar al chico.
Toco la puerta.
No puedo creer que esté haciendo esto. ¡Y me puse un conjunto de
Victoria's Secret y todo!
Están abriendo. Oh, por Dios. Contengo el aliento.
— ¡Oh, Abby! —es sólo su mamá. Rayos.
— Hola, señora Mitchell... yo... —no te sonrojes. NO TE SONROJES — vine
a ver a Logan. —me da una mirada de lástima, ¿sabe lo que pasó?
— Él se ha comportado de forma muy grosera contigo últimamente, no
creas que no me di cuenta —ahora me da una mala mirada.
— Yo...
— Está durmiendo todavía, pero... bueno, podrías pasar y hablar con él
—ahora es una mirada cómplice. Dios, esta señora es bipolar. —Yo...
tengo que ir al supermercado, puedo tardar mucho tiempo. No quisiera
que despertara y se encontrara solo —me guiña un ojo.
POR EL AMOR DE DIOS.
— Y... ¿el señor Mitchell? ¿y Jack?
— Jack tenía un partido de fútbol y George lo llevó. Se fueron hace un
rato.
— Oh.
— Pasa. ¡Siéntete como en tu casa! Ya sabes dónde está todo —dice
antes de tomar su bolso e irse.
Estoy sola. En la casa de Logan. Y él está dormido.
Voy hacia su cuarto, entro y lo veo. Está despatarrado en su cama,
babeando. Me quiero reír. Se ve tan lindo cuando duerme. Sólo está
usando boxers y... Guau, ya tiene su erección mañanera. Diablos, de
pronto hace calor aquí. Se ve tan comestible con su pecho desnudo,
sus largas piernas enredadas en la sábana, su boca abierta, el pelo
enmarañado, sus bíceps flexionados… Yummy.
¿Ahora qué se supone que haga?
Seducirlo —ofrece una vocecita en mi cabeza.
¿Cómo mierda hago eso? ¡Está dormido! No es como si le fuera a hacer
un striptease... ni siquiera me está viendo. Mmm… supongo que puedo
meterme en la cama con él… despertarlo a besos, tocar su… Oh, Dios,
ya me estoy encendiendo.
Primero me doy la vuelta y pongo el cerrojo. Nunca se sabe, una chica
tiene que ser precavida. Me acerco un poco. Estoy tan nerviosa...
empiezo a sacarme la ropa lentamente. No sé por qué, si no me está
mirando.
Salgo de mis jeans y eso es todo. Ya estoy en sujetador y bragas. No
pienso desnudarme del todo. Por lo menos no todavía. Mi corazón está
a punto de salirme del pecho, mis manos sudan y ya no estoy tan
segura que sea una buena idea. Pero llegué hasta aquí... no pienso salir
corriendo ahora.
Tomo una gran bocanada de aire y me pongo a horcajadas sobre él.
Su piel se siente tan caliente y sedosa. Mierda, ni siquiera está despierto
y ya me tiene temblando. Me acerco y dejo un camino de besos por su
pecho y cuello…
—Logan —susurro con voz ronca. Estoy tan necesitada que es
humillante.
Bajo mi mano y lo toco. Dejo escapar un gemido.
¡Despierta de una buena vez!
Lo aprieto un poco y escucho un gruñido salir de su garganta. Bien.
Empiezo a lamer su cuello y hacer soniditos femeninos. No sé cuánto
más pueda aguantar sin que me toque.
— Logan —jadeo su nombre en su oído. Llevo mi boca a sus labios y lo
beso ferozmente. Siento sus manos en mi trasero y su lengua empieza a
juguetear con la mía.
Al fin.
Podría suspirar de alivio pero su boca hambrienta no me lo permite.
Apenas y puedo respirar. Oh, dios… lo quiero dentro de mí.
De pronto nos rueda sobre la cama y ahora él está sobre mí.
De eso estaba hablando.
Envuelvo mis piernas en sus caderas y comienzo a restregarme contra él.
Me está besando en todas partes: el cuello, la clavícula, el pecho,
debajo de mi oreja, la mandíbula... estoy muriendo aquí. Me muerde el
labio inferior y eso es todo. Si no empiezan a salir nuestras prendas en
este preciso momento voy a morir.
— Te deseo — ¿esa es mi voz? Dios mío.
Él abre los ojos. ¿Aún no lo había hecho? Me mira sorprendido.
— ¿Abby?
— ¿Con quién pensabas que estabas dándote el lote todo este tiempo?
— ¿es normal que entren chicas a su cuarto a besuquearlo por las
mañanas?
— Yo... pensé... creía que era un sueño. —responde confundido y
parece darse cuenta que estoy en ropa interior. Sus ojos se abren un
poco cuando ven mi sujetador rosa con encaje negro. Es muy sexy, lo
admito. Además, me hace un escote impresionante. Y tengo puesta
una tanga a juego... este chico tiene todas las de perder. —Por Dios —
murmura para sí mismo. Le doy mi sonrisa arrogante.
— ¿Ahora vas a seguir ignorándome?
— Yo...
— Fue todo un malentendido, tienes que creerme. Jamás te haría eso —
le digo rogándole con los ojos, también lo acompaño con un
movimiento de mis caderas. Por si acaso.
—De acuerdo —parece un poco perdido. Quiero decirle que lo amo
pero bueno... sinceramente creo que le daría un ataque o algo, y aún
no estoy preparada para decirlo. No creo que le importe en este
momento.
— Bueno… ahora que todo está claro... —trato de darle una sonrisa
descarada pero con mis nervios creo que salió más como una mueca.
— Yo... —traga duro.
Mmm… no creo que sea lo único duro aquí...
¡Estoy hablando de sus abdominales! No sean mal pensadas.
Antes de que me arrepienta empiezo a desabrochar mi sujetador.
— Que... que estas... —pero su pregunta queda colgando cuando lanzo
lejos la prenda no querida. Nunca he estado así con un chico. Debo
decir que la forma en que me está viendo hace todo tipo de cosas en
mi interior. Tiene los ojos como platos, sus pupilas son enormes y están…
frenéticos, salvajes, hambrientos.
—Bésame —susurro con la voz aún más ronca, si eso es posible.
No tarda ni dos segundos en cumplir con lo que le pido. Su pecho
desnudo sobre el mío se siente asombroso. No estoy segura de si quiero
ir todo el camino, pero honestamente en este momento no me importa.
En sus brazos me siento feliz.

Sabía que serías un problema.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora