Leisy...
Besos, vino, caricias, caminatas, abrazos, cenas, amor y sexo, demasiado sexo.
Así resumiría París de manera banal, sin nombrar los lugares turísticos e históricos y la famosísima torre Eiffel, que realmente fue hermosa y fascinante, pero Dominnick fue el toque pasional de esta romántica ciudad.
Oh mi Dominnick, mi ángel caído, con esa mirada gris tan fría y cálida a la vez, que me tiene completamente hechizada, ¿Cómo es posible? ¿Estaré acaso bajo un especie de embrujo? No lo se y realmente no me interesa averiguarlo, solo sé que lo amo y el me ama y aunque es una extraña relación la que tenemos, es algo real y mágicamente perfecto.
Lo espero en la terraza de la habitación, llegó el día de volver a Rumania, aunque estoy algo triste, debemos volver, pues mañana comienzo mis clases, por fin, siento que ha pasado una eternidad, pero por fin, entraré a la universidad.
- Cariño - me llama Dominnick sacándome de mis pensamientos.
- Hola - lo saludo tímida.
- ¿Qué pasa? - me pregunta y me sonrojo al verlo parado frente a mi, con su ser tan imponente y varonil que me vuelve loca.
- Nada solo, no quisiera irme, me enamoré de esta ciudad y - Dominnick se acerca aun mas a mi y me toma del rostro para mirarlo a los ojos.
- Me encanta cuando te pones roja - me susurra en los labios y me besa lentamente.
Me levanta y me adentra a la habitación, dejándome caer sobre la cama, arrodillándose ante mi.
Levanta mi falda y deja al descubierto mi ropa interior.
- mmm encaje - lo escucho decir y besa mi entre pierna.
- Señor Heinsbek, perderemos el avión - le digo mientras intento bajar mi falda, acto que termina fallido pues Dominnick me voltea rápidamente dejándome boca abajo y su cuerpo sobre mi.
- No pueden irse, yo soy el dueño - me susurra al oído y comienza a besar mi cuello.
Siento como me quita las bragas y comienza a acariciar mis muslos.
- Dominnick - gimo su nombre y el me toma del cuello provocando que me incline hacia atrás.
- Me encanta sentirte - me susurra y deja un beso mojado en mi hombro, erizando mi piel.
- Quisiera sentirte dentro de mi - le susurro y pego mi trasero a su entre pierna.
Lentamente baja sus pantalones y su ropa interior escucho como se pone un preservativo y en unos segundos, siento su miembro rozar mi piel.
- Me vuelve loco señorita Coreman - me dice seductor y comienza a sobar mi entrepierna con su miembro provocando millones de sensaciones en mi interior.
- Dominnick - gimo su nombre y lo siento dentro de mi, llenándome de placer. me toma del cabello y me pone de rodillas sin dejar de entrar y salir de mi ser.
- No pares Dominnick - le grito y el toma mis caderas haciendo mas profundas sus entradas.
- oh Leisy - gime y no deja de cogerme cada vez mas y mas rápido.
- Dominnick si - grito y aprieto los dientes para intentar controlarme.
Todo se comienza a sentir mas nítido, y comienzo a ver pequeñas luces, Dominnick termina en mi interior dejándose caer a un lado mío y yo quedo boca abajo con mi falda levantada, terminando de disfrutar los últimos efectos del clímax.
- Deseo que todas nuestras mañanas comiencen así - me dice sonriendo sin dejar de mirar el techo.
- Y lo serán, mientras siga en tu castillo - le digo con la voz un poco ronca y me incorporo poniéndome mis bragas y acomodando mi falda.
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Si amo
RomansaDolor, solo siento dolor, mas de lo que mi cuerpo puede resistir ... ¿resistir? Es la única palabra que ronda mi cabeza desde que llegue aquí... A veces me pregunto ¿Por qué no me voy, ¿Por qué sigo aguantando todo esto? Pero las preguntas se borran...
